Kerry pide al Congreso de EU aprobar la guerra contra el EI

El secretario de Estado de EU reclamó al poder legislativo trazar una base legal para luchar contra los yihadistas y que no prohíba un despliegue de tropas estadunidenses en combate en un futuro y ...
El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, durante su comparecencia en el Senado
El secretario de Estado estadunidense, John Kerry, durante su comparecencia en el Senado (AFP)

Washington, Bagdad

El secretario de Estado estadunidense John Kerry reclamó hoy al Congreso que apruebe la guerra que ya comenzó contra el grupo Estado Islámico (EI) en Irak y Siria, una autorización jurídica formal de la que la administración puede prescindir.

Kerry pidió al Congreso trazar una base legal para la lucha contra el Estado Islámico (EI) que no prohíba un despliegue de tropas estadunidenses en misión de combate en un futuro, y que no limite la campaña a su terreno actual de Irak y Siria.

Pedimos una "autorización para el uso de la fuerza militar" (AUMF, en inglés), dijo el diplomático ante la comisión de Asuntos Extranjeros del Senado. Esta "autorización, o AUMF, debe dar al presidente (Barack Obama) un mandato claro y la flexibilidad necesaria para continuar en el conflicto armado contra el EI y sus fuerzas aliadas", demandó Kerry.

Ataques aéreos

Según la Constitución de Estados Unidos, solo el Congreso tiene derecho a declarar la guerra. Pero la administración de Obama ha pasado por alto este contexto jurídico al liderar los ataques aéreos en Irak y Siria contra el EI, apoyándose en AUMF precedentes.

La primera AUMF fue tomada tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra el grupo Al Qaeda, los talibanes y otros grupos "terroristas", y la segunda en 2002, para preparar la invasión a Irak.

Kerry aseguró que el gobierno estadunidense "continuará" sus operaciones militares en caso de que el Congreso se niegue a otorgar la AUMF. "Tenemos la autoridad conforme a la AUMF de 2001", dijo ante senadores.

La coalición internacional encabezada por Washington ha realizado desde agosto en Irak y desde septiembre en Siria, unos 1,100 ataques aéreos contra bastiones del EI, una organización yihadista que controla vastas zonas en ambos países.

Campaña de "años, no meses"

En su audiencia ante el Senado, Kerry subrayó la necesidad de dotar de flexibilidad al Ejecutivo de Barack Obama en una campaña que durará "años, no meses", y cuyo desarrollo es imprevisible.

El jefe de la diplomacia estadunidense compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para avanzar sobre la promesa de Obama de dotar a la campaña contra el EI, que lleva en marcha desde agosto, de una autorización legal "específica".

La Administración de Obama se ha basado para desplegar sus más de 1,100 ataques, hasta la fecha contra el EI, en la "Autorización para el uso de la fuerza militar" (AUMF, por su sigla en inglés) de 2001 y otra norma de 2002 para Irak usadas por el entonces presidente, George W. Bush, para lanzar ataques contra terroristas en el extranjero.

El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, el demócrata Robert Menéndez, advirtió hoy de que no se siente "cómodo con el hecho de que la Administración se apoye en la AUMF (diseñada después del) 11-S y la aprobada en 2002 para Irak", porque las circunstancias hoy son "completamente diferentes".

Consciente de ello, Obama pidió en noviembre pasado al Congreso que adaptara la AUMF de 2001 a la actual campaña contra el EI, y hoy Kerry instó a los legisladores a votar pronto una autorización "bipartidista" que "fortalezca" la ofensiva estadunidense.

Kerry respaldó hoy, aunque con ciertos matices, una propuesta de autorización del uso de la fuerza contra el EI presentada recientemente por Menéndez, y pidió a los legisladores comenzar a "trabajar sobre la base" de ese texto.

La propuesta de Menéndez establece una limitación de tres años para la campaña contra los yihadistas, y Kerry respaldó esa restricción siempre que se le adhieran ciertas "provisiones para su extensión" bajo ciertas condiciones.

No limitar la campaña

No obstante, el titular de Exteriores fue claro en su petición al Congreso de que no limiten la campaña en dos aspectos. El primero es no prohibir que en un futuro haya fuerzas estadunidenses en operaciones de combate en Irak y Siria, pese a que Obama ha reiterado constantemente que no habrá un despliegue de tropas de su país con esa misión.

Esa afirmación de Obama "no significa que debamos atar de forma preventiva las manos del comandante en jefe, o de nuestros comandantes sobre el terreno, a la hora de responder a escenarios y contingencias que son imposibles de prever", opinó Kerry.

El segundo aspecto es que la autorización "no debe incluir una limitación geográfica", a pesar de que la Casa Blanca "no espera llevar a cabo operaciones en países que no sean Irak o Siria".

"Pero en la medida en la que Daesh (acrónimo árabe del EI) presente una amenaza a los intereses y el personal estadunidense en otros países, no querríamos una autorización que limite nuestra capacidad de usar la fuerza apropiada contra Daesh en esas localizaciones si es necesario", explicó Kerry.

"En nuestra opinión, sería un error publicitar a Daesh que hay refugios seguros para ellos fuera de Irak y Siria", precisó. La mayoría de senadores presentes en la audiencia criticaron a la Administración por no haberles presentado un borrador que especifique qué quieren que incluya la nueva autorización para la campaña contra el EI.

Al respecto, Kerry respondió que la Administración apoya la mayor parte de la propuesta de Menéndez, con "un par de desacuerdos técnicos" que pueden resolverse sin muchas dificultades, y pidió a los senadores trabajar entre sí y con la Casa Blanca para obtener cuanto antes un mandato legal claro para la campaña.

El senador republicano Bob Corker, que previsiblemente se convertirá en presidente del Comité de Exteriores del Senado cuando los conservadores tomen el control de esa cámara en enero, pareció cómodo con las limitaciones delineadas por Kerry para la autorización del uso de la fuerza militar.

No obstante, Corker también advirtió de que, incluso si el comité aprueba una autorización antes de las fiestas navideñas, el proyecto no podrá llegar a ser ley, con la aprobación de ambas cámaras y la firma de Obama, antes de que el Congreso republicano se constituya en enero.

Hagel presume de "avances"

De otra parte, el secretario estadunidense de Defensa, Chuck Hagel, se felicitó hoy en Bagdad por los avances en la lucha contra el Estado Islámico (EI), aunque Irak pidió un mayor apoyo militar. En su visita a Bagdad, la primera y probablemente la última, ya que en breve será reemplazado por Ashton Carter, el jefe del Pentágono evaluó la situación con los dirigentes iraquíes, que tratan de ganarle terreno al EI.

Estados Unidos, que desde el 8 de agosto bombardea por aire a los yihadistas con el apoyo de una coalición internacional, propugna mantener una campaña limitada, a la espera de que las fuerzas iraquíes estén listas para lanzar una ofensiva de gran envergadura.

"Nuestras conversaciones se centraron hoy en el esfuerzo necesario para debilitar y derrotar a EI", dijo Hagel tras reunirse con el primer ministro Haidar al Abadi. "Como le dije a los líderes iraquíes, estamos viendo un progreso constante en la consecución de este objetivo", agregó Hagel.

"Nuestras fuerzas avanzan en el terreno. Pero necesitan más apoyo aéreo y más armamento pesado", dijo por su lado el premier iraquí. Hagel respondió que ha "hablado de la aceleración (de la entrega) de armas" a Irak por parte de Estados Unidos, incluyendo misiles antitanque.

Con anterioridad, el jefe del Pentágono advirtió de que el éxito de la lucha contra los yihadistas depende ante todo de los propios iraquíes. "Podemos ayudar, podemos entrenar, podemos asesorar, que es lo que estamos haciendo", pero son los iraquíes "los responsables del resultado final", dijo Hagel a su llegada en un breve discurso ante soldados estadunidenses y australianos.

Recientemente, el presidente Barack Obama aprobó duplicar el número de asesores militares estadunidenses en Irak, hasta 3,100, para ayudar a las fuerzas iraquíes a reconstruirse tras la debacle sufrida ante los yihadistas en junio, cuando estos se apoderaron de numerosos territorios.

Varios países miembros de la coalición internacional dirigida por Washington están además dispuestos a desplegar a unos 1,500 hombres, que en su mayoría serán formadores y asesores, según anunció el lunes el comandante de ésta, el general estadunidense James Terry. El objetivo de dichos refuerzos es presionar más a los yihadistas, que están ahora "a la defensiva", según el general Terry.

Concretamente, los yihadistas sunitas ultrarradicales del EI enfrentan "dificultades en términos de movimientos y comunicación", a causa de los 1,200 ataques efectuados hasta ahora por la coalición en Irak y en la vecina Siria, donde el grupo controla también numerosos territorios.

"Ofensivas más importantes"

Los ataques en Irak están siendo llevados a cabo fundamentalmente por Estados Unidos, con el apoyo de países occidentales como Francia, Australia, el Reino Unido y Canadá. En Siria, en plena guerra civil, Washington cuenta con el apoyo de aliados árabes como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania.

Todo este apoyo internacional "ha permitido a las fuerzas de seguridad iraquíes recuperar terreno", dijo Hagel al visitar el lunes una base estadunidense en Kuwait. "Ahora preparan ofensivas más importantes", aseveró.

Según los expertos militares, la próxima prioridad de las fuerzas iraquíes podría ser la provincia occidental de Al Anbar, fronteriza con Jordania, Arabia Saudita y Siria. Pero si bien mejoran "cada día" y han recuperado algunas zonas del país en los últimos meses, las fuerzas iraquíes "todavía tienen mucho camino por recorrer", dijo el general Terry.

Hagel insistió también en el cariz político de la crisis en Irak, y formuló su deseo de que el gobierno sea capaz de ganarse la confianza de las diferentes comunidades étnicas y religiosas.

Desde su llegada al poder en septiembre, el chiita Haidar al Abadi ha procurado reforzar la cooperación con los sunitas y los kurdos, marginados por su predecesor, Nuri al Maliki, en el poder desde 2006 hasta este año.