"Juzgar a las FARC tomaría cien años": Santos

El presidente de Colombia, que hoy asume la presidencia por segunda vez consecutiva, declaró a The Washington Post que solo se condenará a los principales líderes de la guerrilla.
Juan Manuel Santos (i) saluda a Juan Carlos de Borbón, durante la cena que el presidente ofreció anoche en el Palacio de San Carlos
Juan Manuel Santos (i) saluda a Juan Carlos de Borbón, durante la cena que el presidente ofreció anoche en el Palacio de San Carlos (EFE)

Bogotá, Washington

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, descartó hoy un eventual juicio contra todos los guerrilleros de las FARC, pues "tomaría cien años", y aclaró que solo se condenarán a sus principales líderes. "No puedes juzgar y condenar a ocho mil personas (ndlr: número estimado de guerrilleros de las FARC). Te tomaría cien años", dijo Santos en una entrevista al sitio web del diario estadunidense The Washington Post.

"Así que debes escoger los más responsables; serán juzgados y condenados quienes realmente están arriba y son responsables", añadió. Santos asume hoy por segunda vez consecutiva la presidencia de Colombia decidido a sellar la paz que busca en la mesa de negociaciones con la guerrilla izquierdista en La Habana.

El mandatario reconoció la difícil disyuntiva en el seno de las negociaciones entre lograr una paz duradera con los insurgentes y alcanzar justicia para las víctimas de los crímenes en el conflicto. El gobierno colocó "a las víctimas en el centro de la solución del conflicto", dijo Santos, pero "¿dónde dibujamos la línea entre la paz y la justicia?", se preguntó en una señal del tamaño del dilema.

"Queremos tanta justicia como sea posible que nos permita alcanzar la paz", añadió. Las reparaciones a las víctimas del conflicto, cuarto de seis puntos en la agenda de los diálogos en Cuba, comenzará a discutirse el próximo martes 12 y se espera que las partes escuchen al primer grupo de afectados el sábado 16.

Las partes ya consensuaron tres de los seis puntos de la agenda, entre ellos las pautas para que los guerrilleros se incorporen a la política una vez que abandonen las armas, lo que fue ratificado hoy por la Corte Constitucional de Colombia. El conflicto armado colombiano ha involucrado a guerrillas de izquierda, paramilitares de derecha y fuerzas del Estado, con un saldo de 220 mil muertos y más de cinco millones de desplazados, según cifras del estatal Centro Nacional de Memoria Histórica.

Santos asume hoy por segunda vez consecutiva la Presidencia de Colombia, a la que fue reelegido con la promesa de alcanzar la paz con las guerrillas de izquierda en un país azotado por un conflicto armado de más de 50 años.

"La paz es el bien supremo de toda sociedad", dijo este político de centroderecha, que ganó con el 50.6% de los votos y el apoyo de la izquierda, en la cena ofrecida a los invitados a la ceremonia de posesión, que inicia a las 15:00 hora local (20:00 hora GMT) en el Patio de Núñez, situado entre el Congreso y la Casa de Nariño (palacio de gobierno).

A poco de comenzar los actos de investidura, el casco histórico de Bogotá estaba blindado por un fuerte dispositivo de seguridad, mientras seguían llegando delegaciones extranjeras, como la del presidente de Ecuador, Rafael Correa. Sin embargo, el jefe de Estado venezolano, Nicolás Maduro, quien ha dado su respaldo a Santos en su empeño por la paz, canceló su asistencia, confirmaron fuentes oficiales.

Santos, que en la mañana asistió a una misa privada en la capilla de Casa de Nariño, escribió en Twitter su compromiso de servicio: "En misa familiar Padre Llano dijo lo siguiente que tendré muy presente 'Ser presidente no es vivir para uno mismo, es vivir para los demás'".

Electo por primera vez hace cuatro años tras liderar la mayor ofensiva contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), cuando era ministro de Defensa de su predecesor y ex mentor Álvaro Uribe (2002-2010), Santos devino en el gran impulsor de las negociaciones de paz con esa guerrilla, la principal del país con unos ocho mil combatientes.

Además de las conversaciones con las FARC, que tienen lugar desde noviembre de 2012 en Cuba, Santos anunció, poco antes de su reelección el 15 de junio, el inicio de diálogos exploratorios tendientes a la pacificación del Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevaristas), segundo grupo rebelde de Colombia con 2,500 miembros.

La paz es la mayor obsesión de este economista liberal formado en Londres y promotor de acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, Asia y Europa, pues está convencido de que acabar con la guerra interna permitirá una mayor inversión social en un país donde más de 32% de sus 47.7 millones de habitantes es pobre.

A sus casi 63 años, que cumplirá el domingo, este padre de tres hijos no sólo aspira a sellar un histórico fin de la violencia en Colombia, sino a ser el presidente que acortó la brecha social. Santos no está solo en su cruzada. Lo respalda su vicepresidente, Germán Vargas Lleras, quien como ex ministro del Interior suyo impulsó la Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras, que busca resarcir a los afectados por el conflicto armado.

Además, tiene el apoyo de líderes regionales y mundiales, como el ex rey Juan Carlos I de España, cuya presencia Santos agradeció especialmente en la cena del miércoles en la Cancillería, al destacar que siempre ha sido un "cercano amigo" de Colombia. Pero el camino no será fácil.

Aunque Santos cuenta con mayorías en el Congreso, el cual eventualmente deberá aprobar las reformas necesarias para articular un acuerdo de paz y regular el posconflicto, en el ámbito legislativo está también el más férreo opositor al proceso de La Habana, el ex presidente y actual senador Uribe, para quien pactar con los guerrilleros sólo traerá impunidad.

En los últimos días la guerrilla realizó ataques que causaron la muerte de civiles y daños ambientales y a la infraestructura. "Ustedes continúan con eso, están jugando con candela, y este proceso puede terminar, porque no podemos seguir indefinidamente en esta situación", advirtió Santos la semana pasada tras un ataque atribuido a las FARC que dejó sin luz a 450 mil personas.

Las conversaciones de paz se adelantan sin un cese del fuego, que según Santos podría fortalecer a los rebeldes. En paralelo a la pacificación, Santos deberá atender otros temas urgentes para superar la desigualdad en Colombia, que atraviesa quizás el mejor momento económico de su historia - cerró 2013 con un crecimiento de 4.7% -, pero tiene pendientes reformas en salud, educación y justicia, además de cambios en su sistema político que exige la oposición.