Pide obispo a Juan XXIII y Juan Pablo II predilección por Costa Rica

“Que Dios nos ayude, y, Juan Pablo II y Juan XXIII, que tengan una predilección especial por nuestro pueblo”, expresó San Casimiro.

San José

El vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (Cecor), Angel San Casimiro, pidió esta madrugada, aquí, a los santos Juan XXIII y Juan Pablo II, que rueguen por Costa Rica.

San Casimiro planteó, además, que pidan a Dios que el gobierno a instalarse el 8 del mes próximo en esta nación centroamericana cumpla la esperanza que en sus integrantes ha puesto el pueblo costarricense.

“Santos Juan Pablo II y Juan XXIII: rogad por Costa Rica”, expresó el obispo, al cerrar la misa que ofició, en el capitalino Estadio Nacional, en el marco de la masiva vigilia por la canonización, este día, de los dichos Papas.

“Que Dios nos ayude, y, Juan Pablo II y Juan XXIII, que tengan una predilección especial por nuestro pueblo”, expresó San Casimiro.

“Que, de verdad, pidan, al Señor, que este nuevo gobierno que va a iniciar sus labores, de verdad, lleguen, y traigan, a Costa Rica, la esperanza que en ellos se ha puesto”, planteó, de inmediato.

“Que, de verdad, nuestro pueblo vuelva a adquirir esa alegría de poder vivir lo que siempre hemos sido: un pueblo fraterno, un pueblo solidario”, dijo, a continuación, en la misa iniciada antes de la medianoche.

La misa se desarrolló, durante más de una hora, en el contexto de la Vigilia de la Canonización “Gracias a ti”.

En el caso de Juan Pablo II, los costarricenses le tienen especial afecto por su visita al país en 1983, en el marco de una visita por América Central que incluyó a Nicaragua.

Regresará Juan Pablo II a Costa Rica en condición de santo

Cientos de costarricenses participan esta madruga en la Vigilia de la Canonización “Gracias a ti” que se lleva a cabo en el capitalino Estadio Nacional, por la canonización del extinto Papa Juan Pablo II.

El sacerdote costarricense, Sergio Valverde, señaló en diálogo con Notimex que el Papa Juan Pablo II, quien hace tres décadas visitó Costa Rica, y hace poco más de nueve años falleció en Roma, regresa ahora, en condición de santo, a este país.

Agregó que Juan Pablo II dice, de ese modo, a los costarricenses, que no sientan temor, porque está con ellos, aseguró Valverde, organizador de la Vigilia de la Canonización “Gracias a ti”.

El milagro de la cura de la costarricense Floribeth Mora, atribuido a Juan Pablo II –y que determinó su canonización-, es motivo de alegría, expresó, además Valverde, quien dijo que, al igual, que Mora, nació en la capitalina comunidad de Cristo Rey, donde es párroco.

La curación de Mora, a quien se había diagnosticado aneurisma cerebral, ocurrió durante la vigilia que, al igual que esta noche, se llevaba a cabo, en el capitalino Estadio Nacional, por la beatificación de Juan Pablo II.

Valverde relató, además, que su amistad con Mora data de cuando ambos cursaban estudios secundarios en esa comunidad, de la cual el sacerdote es, hace 12 años, párroco, y donde se ubica la sede de la Asociación Obras del Espíritu Santo, que dirige.

“Juan Pablo II fue ejemplo de testimonio, de entrega, de devoción, de amor, y, hoy, vemos a Juan Pablo el grande, hoy, canonizado (…) nos llama, a nosotros, a una reflexión, para que sigamos su huella”, reflexionó.

“Los santos, más que para ser admirados, están para ser imitados”, y “Juan Pablo II nos presenta un modelo de entrega al Señor, y, sobre todo, con la alegría de él, al estilo, también, del papa Francisco”, señaló.

Respecto a Mora, relató que “la vio en su proceso de joven, en su proceso de casarse, la vi en su proceso de enfermedad, la vi en su lecho casi de muerte, y la vi levantarse después que el Papa le dijo, precisamente, hace tres años: ‘levántate, no tengas miedo’”.

“Se levantó, y, aquella que ya no caminaba, aquella que no podía ya ni agarrar nada con su mano izquierda, ni caminar, aquella que ya no se sostenía, aquella que tenían que darle de comer, se levantó, aquella noche, de madrugada, y fue sanada, precisamente en una vigilia”, dijo.

La cura de Mora ocurrió simultáneamente a “una oración que se hacía en la vigilia de beatificación (de Juan Pablo II), hoy hace tres años”, indicó.

Más tarde, durante un examen en un hospital del estatal sistema de seguridad social de esta nación centroamericana, fue posible verificar que el aneurisma había desaparecido, lo que fue corroborado en posteriores exámenes clínicos.

Mora escribió su caso, a manera de testimonio de un milagro por intercesión, en el sitio en Internet denominado karolwojtila.com –que contiene el nombre verdadero del extinto Papa polaco-.

Ello dio lugar a una investigación del caso, por parte de autoridades del Vaticano, y a la apertura de un proceso de verificación de lo ocurrido.

El trámite finalizó el 5 de julio del año pasado, cuando el papa Francisco firmó, en el Vaticano, un decreto indicando que la cura de Mora fue, efectivamente un milagro, un elemento que dio paso a la canonización (santificación) de Juan Pablo II.

El paso siguiente fue la determinación, por parte de Francisco, de la fecha para la canonización –el 27 de abril-.

El de Mora es el segundo de los dos milagros por intercesión de Juan Pablo II que eran necesarios para cumplir el trámite de santificación.

El primero, se refiere a similar curación, en 2005, de la religiosa francesa, la hermana Marie Simon-Pierre, quien padecía la enfermedad de Parkinson.