Al candidato Jeb Bush también le gusta Uber, la firma de los “libertarios”

La polémica mundial sobre la compañía de taxis vía internet divide a demócratas y republicanos, que la defienden.
Jeb Bush y el chofer Jay Salazar.
Jeb Bush y el chofer Jay Salazar. (Robert Galbraith/Reuters)

San Francisco

Jay Salazar, chofer por horas en Uber, no dudó ni un momento en que iba a conocer algunos instantes de gloria cuando respondió a un llamado en su aplicación del sitio de transporte. Se trataba de ir a buscar un pasajero a SoMA, el barrio de los "emprendedores" de San Francisco. Sorpresa: el cliente estaba rodeado de una nube de periodistas y no era otro que Jeb Bush, el candidato republicano a la investidura presidencial de 2016.

Conductor de un Toyota, Jay Salazar, que se precia de ser demócrata, no intentó provocar una conversación. Pero fue Jeb quien habló: "Estoy en San Francisco", destacó. "El porcentaje de electores republicanos debe estar cerca de 8 por ciento", dijo. Un poco más temprano, el hermano del ex presidente George W. Bush había tomado otro vehículo Uber. Un chofer yemenita esta vez, Munir Algazaly, que no lo reconoció pero lo encontró "amable". Hablaron de la circulación. Y el cliente Jeb Bush elogió el servicio, destacó el conductor.

El ex gobernador de Florida estuvo en San Francisco el pasado 16 de julio para recaudar dinero (a falta de electores, los republicanos de California no encuentran contribuyentes financieros). Pero también buscó montarse a horcajadas sobre el espíritu económico libertario de Silicon Valley y destacar el contraste con el "dirigismo" de los demócratas, Hillary Clinton, en particular, quien el 13 de julio se atrevió a alarmarse ante los empleos perdidos por la clase medida en medio del torbellino digital de la economía de intercambio.

Cuando la firma de taxis por internet está en la mira de las autoridades (un juez de California impuso el pasado miércoles a Uber una multa de 7.3 millones de dólares), Jeb Bush hizo una defensa directa de la compañía.

"Es un servicio vital —declaró—. Aprendo muchas cosas de este tipo de servicios. Conozco a personas que organizan su vida a la medida, de una manera que hay que celebrar. [La multa fue por no dar información suficiente sobre su servicio, N. de la T.]. A sus 62 años, Jeb Bush es un partidario del "trastorno", el mantra de Silicon Valley. "Esto de perturbar el orden establecido no me molesta", indicó en un post en LinkedIn. Un mensaje en el que propuso "desestabilizar Washington para liberar a los innovadores".

La economía de intercambio fue inexistente en las anteriores campañas, pero el debate sobre sus virtudes e inconvenientes hizo irrupción en la actual contienda. Los republicanos son resueltamente pro-Uber.

Conservadores de la corriente "libertaria" como el senador Rand Paul ven en ese modelo la reducción última de la intrusión del Estado en la sociedad.

La prensa examinó las cuentas de campaña de los candidatos: mil 428 dólares en viajes Uber para el equipo de Rand Paul entre abril y junio; mil 396 dólares para el equipo de Jeb Bush y apenas 219 dólares para los "clintonistas".

Los demócrata son más mesurados, pero en política la crítica es riesgosa. La candidata Clinton lo sabe. Desde que su discurso fue interpretado como una crítica a la uberización de la economía, su equipo se ha esforzado en rectificar. Sin hablar en particular de Uber o de Airbnb, Clinton se limitó a inquietarse ante la ausencia de "protección en el lugar de trabajo" y se preguntó "a qué se parecerá un buen empleo en el futuro".

¿Demasiado "vieja escuela" cuando falta conquistar el voto de la "generación del milenio"? El jueves pasado, en momentos en que Jeb Bush se entretenía conversando con su chofer yemenita, el equipo de Clinton se reunía con un alto responsable de Uber para disipar cualquier malentendido. Hillary, que lanzó su campaña para recorrer el país en una miniván en dirección a Iowa, no quiere ser la candidata que solo viaja en camioneta...