Japón vota con el primer ministro Shinzo Abe como favorito

En los comicios de este fin de semana en el país asiático se espera una fuerte abstención y una clara victoria del actual primer ministro, quien adelantó las elecciones para ampliar su mayoría.
El primer ministro y líder del Partido Democrático Liberal (PDL) Shinzo Abe, durante la actual campaña electoral
El primer ministro y líder del Partido Democrático Liberal (PDL) Shinzo Abe, durante la actual campaña electoral (AFP)

Tokio

Dos años antes de la fecha prevista, los japoneses están convocados a las urnas este fin de semana por el primer ministro Shinzo Abe, quien adelantó los comicios con el objetivo de ampliar su mayoría, en unas elecciones en las que se proyecta una abstención récord.

Considerado como un referéndum de la política económica de estímulo de la economía, alivio monetario y reformas estructurales, conocida como "Abenomics", los expertos esperan que obtenga una holgada victoria. Los sondeos proyectan que el gobernante Partido Liberal Demócrata y su socio Komeito van a arrasar sin obstáculos en las elecciones del domingo, enfrentados a una débil oposición.

"Se espera una victoria de Abe como resultado de la autodestrucción de la oposición", afirmó Shinichi Nishikawa, profesor de política de Universidad de Meiji en Tokio. Según Nishikawa, para muchos votantes "no hay alternativa" al LDP.

Una encuesta publicada el jueves por el diario de centroizquierda Asahi Shimbun proyectó que la coalición en el gobierno va a obtener 317 de los 475 escaños, obteniendo así una amplia mayoría en la cámara baja para legislar.

La encuesta proyectó que el Partido Demócrata, que dejó el poder tras una estrepitosa derrota en las elecciones de 2012, podría obtener un par de escaños más, sumando un magro total de 62, quedando relegado de todas formas como una fuerza poco efectiva.

Al primer ministro, de 62 años, todavía le quedaban más de dos años de mandato cuando convocó a elecciones el mes pasado. Con una cómoda mayoría absoluta de 295 escaños, sin contar los 31 de una formación aliada, el partido de Abe, en teoría, no tenía necesidad de probar su supremacía.

Sin embargo, según los expertos, Abe hizo sus cálculos, tomando a todos por sorpresa con esta convocatoria. "A priori siempre es riesgoso disolver, pero en este caso, la oposición es muy débil y está demasiado divida, así que a lo mejor podría perder algunos escaños", estimó Robert Dujarric, director de estudios asiáticos de la Universidad Temple de Tokio.

Alta abstención

El gobierno de Abe ha estado marcado por su intento de revigorizar la alicaída economía japonesa, con su plan Abenomics. Los precios han comenzado a subir, tras años de estancamiento, lo que promete que los estímulos impulsados por Abe comienzan a generar un círculo virtuoso de crecimiento, que se espera que arrastre también a un alza de los salarios.

Si bien los estímulos fiscales y el plan de alivio económico han conseguido una caída del yen, que operaba en niveles considerados como dolorosos, impulsando un alza del mercado bursátil, quedan pendientes las reformas estructurales.

Para James Schoff del Fondo Internacional Carnegie para la Paz, una victoria le daría tiempo a Abe para impulsar reformas más difíciles como las negociaciones para un Acuerdo Transpacífico y una reforma del sector agrario, que en Japón tiene un poderoso lobbys, con el objetivo de invertir en una industrialización del rubro.

"Una victoria del Partido Liberal Demócrata va a ser considerada como un factor positivo para la economía japonesa, en el corto plazo", dijo Takahiro Sekido, economista del Bank of Tokyo-Mitsubishi UFJ. Sin embargo, en un país acostumbrado a una política poco emocionante, en la calle, los ciudadanos parecen menos interesados de lo habitual.

Cerca de dos tercios de los votantes expresaron algún interés en la votación, según un sondeo, frente a un nivel de 80% en 2012. "Esta es una elección sin impulso ya que los votantes no partidistas no tienen a dónde ir", estimó Koji Nakakita, académico de la Universidad de Hitotsubashi en Tokio. "Va a ser una victoria sin entusiasmo para el Partido Liberal Demócrata", afirmó.