OBITUARIO: James Foley, periodismo en la línea de fuego

El video-reportero estadunidense decapitado por el Estado Islámico es recordado por sus familiares y compañeros de profesión como un hombre con coraje y de valores humanistas.
El periodista asesinado por los yihadistas del EI, James Foley, en una foto de archivo durante una estancia en Boston
El periodista asesinado por los yihadistas del EI, James Foley, en una foto de archivo durante una estancia en Boston (AP)

Washington

El estadunidense James Foley, decapitado a manos de yihadistas del Estado Islámico (EI) en Siria, era un veterano y experimentado vídeo-periodista que ya había sido secuestrado en Libia en 2011 y quien se reconocía seducido por la adrenalina de la primera línea de combate.

"Creo que el periodismo en la primera línea es importante, sin esas fotos y vídeos y experiencia de primera mano no podemos contar realmente al mundo lo terrible que puede ser", aseguró Foley en una entrevista en la sitio GlobalPost, del que era colaborador.

En ella, al relatar su cautiverio de dos meses en Libia en 2011, en el que vio morir a su amigo el fotógrafo sudafricano Anton Hammerl por fuerzas del entonces presidente Muamar Gadafi, reconocía la fascinación por narrar lo que realmente ocurre.

"Es una lucha, porque siempre está esa seducción para alguna gente hacia el combate. Siempre está la adrenalina de estar cerca del combate, y ser capaz de regresar y contar esa historia", agregaba el reportero, que trabajó como "freelance" en coberturas previas, tanto en Afganistán como en Irak, Libia o Siria.

Tras Libia, decidió regresar a la región, esta vez a Siria, para relatar la guerra civil entre las fuerzas del gobierno de Bashar al Asad y los rebeldes sirios, entre los que figuraban yihadistas del EI. En noviembre de 2012, cuando se dirigía hacia la frontera siria con Turquía, fue secuestrado de nuevo.

Aunque en un principio se había informado que estaba en manos de las milicias "shabiha" del ejército gubernamental de Al Asad, posteriormente se reveló que estaba retenido por miembros del Estado Islámico en Siria. Foley además de trabajar  para el GlobalPost también colaboraba con la agencia Agence France-Presse (AFP), la televisión pública estadunidense PBS y mantenía un blog personal titulado "Un Mundo de problemas".

El reportero, nacido en Rochester (Nuevo Hampshire), se graduó en Historia en la Universidad de Marquette (Wisconsin) y tras decidirse por el periodismo como carrera profesional, se apuntó al prestigioso programa Medill de la Universidad Northwestern (Illinois), que culminó en 2008.

Una de las últimas personas que lo vieron, la corresponsal para Oriente Medio de BuzzFeed Sheera Frenkel, con quien estuvo Foley antes de su viaje hacia la frontera con Turquía, le recordaba como "un periodistas generoso que nunca escondía una pista o un teléfono que pudiera ayudar". "Podías estar horas hablando con él sobre todos los detalles de una historia para conseguir la perspectiva correcta", explicó Frenkel en un correo electrónico enviado a la cadena CNN.

La última historia de Foley, publicada en octubre de 2012, relataba el creciente descontento de los civiles en Alepo (Siria) con los rebeldes que luchaban contra las fuerzas gubernamentales. "A medida que continúa el deterioro, muchos civiles están perdiendo la paciencia con la cada vez más violenta e irreconocible oposición - obstaculizada por luchas internas y falta de estructura, y profundamente infiltrada tanto por luchadores extranjeros como por grupos terroristas", relataba el reportero.

Fueron precisamente estos grupos, en una historia que ahora parece profética, los que finalmente acabaron con su vida. Foley fue muy apreciado por los reporteros con los que compartió el oficio en los puntos más peligrosos de Oriente Medio, luchó por contarle al mundo las historias de civiles atrapados en el caos de la guerra.

El reportero freelance de 40 años fue secuestrado en el norte de Siria en noviembre de 2012 y mantenido en cautiverio durante casi dos años por militantes yihadistas, pero ya había marcado las vidas de muchos. Colegas de todo el mundo rindieron tributo a la valentía, la compasión y el buen humor con que realizaba el trabajo que había elegido, arrojando luz sobre quienes se hallaban atrapados en la oscuridad de la guerra.

La periodista Daphne Benoit de la AFP trabajó junto a Foley en la ciudad rebelde libia de Misrata en octubre de 2011, cubriendo los últimos y sangrientos días del régimen de Muamar Gadafi.

"Un periodista tenaz"

"Un noble muchacho, sus elaborados artículos siempre unidos a una sonrisa; era inseparable de otros dos periodistas freelance", dijo Benoit. "Los tres fueron secuestrados en Brega por seguidores de Gadafi en abril (de 2011) y mantenidos en cautiverio durante un mes, pero eso no le impidió regresar a Libia para cubrir la caída final del régimen", comentó Benoit, quien se preguntó "¿por qué quería volver? James contestó con timidez pero con una sonrisa. Necesitaba contemplar el final de la historia".

"No era imprudente, simplemente era un periodista tenaz. Hacía lo correcto: en octubre de 2011 fue uno de los pocos periodistas en el terreno en Sirte que cubrió la captura y ejecución de Gadafi".

"Una increíble humanidad"

Los colegas y compañeros de cautiverio de Foley, la estadunidense Clare Morgana Gillis y el fotógrafo español Manu Brabo, se refirieron a su valentía y a su compañerismo durante su detención en Libia. El cautiverio le dio a Foley tiempo para pensar, tal como les explicó a los estudiantes de la facultad de Periodismo de Medill tras su retorno.

"Cuando empiezas a asumir riesgos, cuando recibes alertas cercanas, realmente tienes que prestar atención", dijo. "Tu vida es más valiosa". Pero cuando los estudiantes que querían convertirse en periodistas le preguntaron por qué había elegido trabajar en esas zonas, él explicaba: "Existe una increíble humanidad en esos lugares".

Sus colegas recuerdan el interés de Foley en el aspecto humano de los conflictos. El coordinador de video para Oriente Medio, Djilali Belaid, afirmó que el primer trabajo que hizo este periodista independiente para la AFP fueron imágenes tomadas en la provincia siria de Idlib. "Imágenes de una estremecedora violencia contra la población civil bajo un diluvio de proyectiles de tanques", indicó Belaid, quien recordó el coraje de Foley y su disposición a estar en las primeras líneas del frente.

"Con su pequeña y discreta cámara, su casco y su chaleco antibalas, James Foley era capaz de deslizarse sobre las líneas del frente, donde a menudo se cruzaba con civiles que huían en dirección opuesta; a veces se ponía junto a ellos a resguardo de los bombardeos", agregó Belaid.

"Las imágenes que enviaba siempre hablaban por sí mismas, pero los correos electrónicos que las acompañaban siempre mencionaban los nombres de aquellos a los que entrevistaba e incluso los de quienes eran grabados después de haber muerto por las bombas. "Para él no había víctimas anónimas, había convertido en un principio la búsqueda de sus nombres y de información sobre sus vidas".

El editor jefe de video de la AFP, Henri Bouvier, dijo que Foley capturó aquellos "momentos en que la humanidad se impone a la guerra, como durante un casamiento de un rebelde con un enfermera durante lo más oscuro de la noche en Alepo mientras las bombas caían a la distancia". Las condolencias y los mensajes conmovedores se multiplicaron después de que Estado Islámico difundiera el martes un video que mostraba su decapitación.

"Nunca estuvimos más orgullosos de nuestro hijo Jim. Dio su vida para intentar mostrarle al mundo el sufrimiento del pueblo sirio", dijo la madre de Foley, Diane, en un mensaje en Facebook. "Fue su pasión. No estaba loco. Estaba motivado por lo que pensaba que era su deber", el padre del periodista de su mismo nombre.