Izquierda portuguesa provoca caída del gobierno de derecha minoritario

Los votos del Partido Socialista, el Bloque de Izquierda, y el Partido Comunista lograron derribar en una moción de censura al gobierno minoritario del derechista Pedro Passos Coelho, tras once ...
El primer ministro, Pedro Passos Coelho (d), y el viceprimer ministro, Paulo Portas (i) no ocultan su decepción tras su derrota en el parlamento
El primer ministro, Pedro Passos Coelho (d), y el viceprimer ministro, Paulo Portas (i) no ocultan su decepción tras su derrota en el parlamento (AFP)

Lisboa

La izquierda portuguesa, unida por primera vez en 40 años de democracia, hizo caer hoy al gobierno de derecha minoritario y aspira a formar gobierno para terminar con la política de austeridad.

La izquierda, que domina el parlamento, votó una moción de censura contra el programa de gobierno de derecha, provocando su dimisión tras apenas 11 días en funciones, por lo que el presidente debe designar a un nuevo primer ministro.

El Partido Socialista (PS), en una alianza inédita con la izquierda antiliberal, procura terminar con la política de austeridad puesta en marcha en 2011 por la coalición de derecha, que se impuso en los comicios legislativos del pasado 4 de octubre, pero que quedó en minoría en el parlamento.

El resultado de la elección del mes pasado constituye "una derrota de la política de austeridad aplicada en los últimos cuatro años", afirmó el PS en el texto adoptado con los 123 votos de los diputados de la oposición, contra 107 de la coalición gubernamental de derecha encabezada por Pedro Passos Coelho.

De esta manera, el balón volvió al campo del presidente Anibal Cavaco Silva encargado, de acuerdo a la Constitución portuguesa, de designar al jefe del gobierno. Cavaco Silva, un conservador que abandonará su cargo a comienzos del año próximo, ha manifestado serias reservas sobre un eventual gobierno de unión de la izquierda.

Antonio Costa, de 54 años, secretario general del PS y ex alcalde de Lisboa, por su parte, aseguró en varias ocasiones que el apoyo de la izquierda antiliberal, muy crítica con la Unión Europea (UE) y sus reglas presupuestarias, no pondrá en tela de juicio los compromisos internacionales asumidos por Portugal.

A mitad de esta jornada, el PS ya había firmado tres acuerdos distintos con el Bloque de izquierda, formación cercana al partido Syriza que gobierna en Grecia, el Partido Comunista y los Verdes.

Esta alianza, inédita en poco más de 40 años de democracia en Portugal, permitiría a los socialistas formar "un gobierno estable, responsable, coherente y duradero", que la izquierda radical apoyará en el Parlamento, aunque sin integrar el mismo.

Relanzar la economía

Portugal, considerado durante años como el alumno más aplicado de las recetas de austeridad y de disciplina presupuestaria de sus acreedores, entra así de nuevo en una zona de turbulencias de consecuencias desconocidas.

Tan sólo once días después de haber entrado en funciones, el gobierno conservador de Passos Coelho, de 51 años, está a punto de pasar a la historia como el más efímero de Portugal, más aún que los 85 días que duró en 1978 el ejecutivo de Alfredo Nobre da Costa.

La coalición de derecha ganó las legislativas del 4 de octubre con el 38.6% de los votos pero perdió las mayoría absoluta y se enfrenta a un parlamento dominado por una mayoría de izquierda, liderada por el Partido Socialista, segundo con el 32.3% de los votos.

La izquierda lusa quiere relanzar la economía aumentando los ingresos de los portugueses, poniendo fin a los recortes de los salarios de los funcionarios en 2016, descongelando las pensiones o aumentando el sueldo mínimo de 505 a 530 euros mensuales.

Con esto confía en mejorar la actividad y en consecuencia las finanzas públicas, un ámbito en el que el PS espera rebajar el déficit público a 2.8% del PIB en 2016.

Al mismo tiempo, los socialistas abogan por una lectura "más inteligente y flexible" de las normas fiscales europeas, que propugnan un déficit inferior al 3% y una deuda pública limitada al 60% del PIB. El programa de la izquierda suscita preocupación en el mundo de las finanzas.