Izquierda independentista catalana rechaza coalición con Mas

Oriol Junqueras, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, se negó a entrar en un gobierno con el presidente conservador nacionalista de Cataluña, Artur Mas, para lograr la secesión de España.
Oriol Junqueras (i) saluda a Artur Mas (d), antes de pronunciar una conferencia en Barcelona sobre los próximos pasos hacia la república catalana
Oriol Junqueras (i) saluda a Artur Mas (d), antes de pronunciar una conferencia en Barcelona sobre los próximos pasos hacia la república catalana (AFP)

Barcelona

El líder de la izquierda independentista catalana Oriol Junqueras rechazó hoy pactar una coalición electoral con el presidente conservador de Cataluña, el nacionalista Artur Mas, para conducir a la región a separarse de España.

Ante la imposibilidad de celebrar un referéndum soberanista por la oposición del gobierno español, Mas propuso la semana pasada convocar elecciones regionales en 2015 con una lista unitaria y un solo punto en el programa: la independencia.

En caso de mayoría absoluta, el nuevo gobierno dispondría, según este plan, de 18 meses para negociar la separación con el Estado español y la comunidad internacional y para construir las estructuras necesarias a un nuevo Estado que debería nacer a finales de 2016.

El éxito de dicha fórmula dependía especialmente del acuerdo con Esquerra Republicana de Catalunya, el partido de Junqueras y segunda fuerza política de la región, que en un primer momento celebró el plan de Mas.

Sin embargo, en una conferencia en Barcelona ante más de dos mil personas, entre ellas Mas, el líder izquierdista rechazó una lista unitaria para preservar, dijo, "la diversidad en el terreno económico y social" del independentismo, que congrega desde radicales de izquierda hasta democristianos.

A cambio, propuso que las candidaturas compartan un punto del programa referido a la secesión, realicen algunos mítines conjuntos y se comprometan a formar un gobierno de unidad para proclamar rápidamente la independencia e iniciar un proceso constituyente.

Esto "permetiría agrupar todo el abanico ideológico y las sensibilidades económicas y sociales de nuestro país bajo un paraguas común", dijo Junqueras. Además, rechazó toda lista que no incluyera "un compromiso explícito por un país justo y del todo limpio" de corrupción, un mal que sacudió en varias ocasiones al partido de Mas.

Este discurso más social, en opinión del politólogo Jordi Muñoz, podría atraer al principal grupo de indecisos sobre la independencia: "gente relativamente joven, progresista, con un nivel educativo bastante alto y de origen castellanohablante".

En la consulta simbólica del 9 de noviembre, vetada por Madrid, casi 1.9 millones de personas votaron por la independencia de la región, un 30% de los 6.3 millones que podían participar.

Fue un "fracaso", según el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, que el sábado, en su primera visita a la región en seis meses, cerró la puerta a todo lo que "ponga en telo de juicio la unidad de España".