Italia aprueba convertir al Senado en cámara regional

La cámara alta pasará a tener menos competencias y senadores: de 315 a 100, sin sueldo, lo que supondrá un ahorro de 50 millones de euros.
El Senado italiano, durante la sesión sobre la reforma constitucional en el palacio Madama en Roma
El Senado italiano, durante la sesión sobre la reforma constitucional en el palacio Madama en Roma (EFE)

Roma

El Senado italiano aprobó hoy la primera lectura de una reforma constitucional que acabará con el actual sistema parlamentario, una de las prioridades del primer ministro, Matteo Renzi, en su anunciado camino de las reformas para sacar al país del inmovilismo. "Se necesitará tiempo, será difícil, habrá obstáculos, pero nadie puede detener el camino que se ha iniciado hoy", fue la primera declaración de Renzi tras la aprobación y colgada en su perfil de la red social Twitter.

Renzi había prometido cuatro grandes reformas en cuatro meses cuando llegó al poder en febrero, pero su frágil coalición gubernamental y los problemas internos en su propio partido no le han permitido aprobar ni una de ellas. Por lo que para el primer ministro italiano el resultado de hoy es el primer pilar para el cambio anunciado en el país.

Los senadores aprobaron hoy un amplio proyecto de reforma constitucional cuyo núcleo principal pretende acabar con el actual "bicameralismo perfecto", pues el Senado pasará a ser una representación de las regiones con muchas menos competencias. El proyecto de ley fue aprobado en el Senado por 183 votos a favor, cuatro abstenciones y ningún voto contrario, ya que los grupos opositores no participaron en la votación.

A este resultado se ha llegado tras semanas de discusiones, peleas y sesiones durante toda la noche para evitar que la votación se aplazase a septiembre, pues se tuvieron que examinar las más de siete mil enmiendas presentadas por la oposición.

La aprobación de hoy, último día de la actividad parlamentaria antes de las vacaciones, es sólo el primer paso para la ratificación final, ya que como cualquier reforma constitucional deberá pasar por otras cuatro lecturas, con tres meses de pausa antes de la última votación y además, como adelantó hoy el Gobierno, se celebrará un referéndum popular para su ratificación.

Con esta nueva reforma, el Senado estará compuesto por 100 senadores de los 315 actuales, que no serán elegidos en las urnas, sino entre los asesores regionales y alcaldes. Además, el Estado podrá ahorrarse hasta 50 millones de euros anuales, ya que los nuevos senadores no percibirán sueldo, aunque sí ayudas económicas para gastos de viajes o contratar a asesores y también se elimina la figura de los senadores vitalicios.

La Cámara de las regiones, como ha sido bautizada, ya no participará en la aprobación de todas las leyes o dará el voto de investidura al Gobierno como hasta ahora, y deberá ratificar sólo reformas de la Constitución, leyes regionales, referéndum populares, y los tratados internacionales.

También cambiará las consultas populares, pues introduce el referéndum propositivo, ya que hasta ahora en la legislación italiana sólo existía el abrogativo. Renzi pretende con esta reforma acabar el inmovilismo que reina en el país con leyes paralizadas debido a un bicameralismo perfecto que exige la aprobación de cualquier normas tanto en el Senado como en la Cámara de los Diputados.

Durante el debate parlamentario se acusó al Gobierno de concentrar sus esfuerzos en sacar adelante una ley que no es prioritaria para un país con enormes problemas económicos, como el aumento del desempleo y la entrada en recesión.

Sin embargo, el portavoz del PD en el Senado, Luigi Zanda, destacó como para salir de la crisis "el único camino es de las reformas, comenzando por las institucionales y paralelamente las estructurales", y añadió: "No lograremos salir si no somos capaces de defender nuestra democracia y hacerla más eficaz".

Tras la pausa de las vacaciones, el nuevo escollo de Renzi será el de continuar las negociaciones para dar al país una nueva ley electoral que evite de nuevo la parálisis.