Israel: entre Netanyahu y Herzog

El próximo martes, los israelíes acudirán a las urnas para ratificar como primer ministro al conservador y beligerante Benjamin Netanyahu o para sustituirlo en el puesto de jefe de Gobierno por el ...

Jerusalén

Benjamín Netanyahu aspira este martes a revalidar el cargo con una tercera reelección —su segunda consecutiva— azuzando al electorado con su tradicional "política del miedo", en cuyo centro sitúa el programa nuclear iraní.

"La pregunta en estas elecciones es quién defenderá mejor los intereses de seguridad de Israel", repiten como loros los dirigentes del conservador Likud al ser cuestionados sobre la naturaleza de unos comicios que se celebran apenas 25 meses después de los anteriores.

"El mayor patrocinador del terrorismo internacional podría estar a semanas de tener suficiente uranio enriquecido para un arsenal entero de armas nucleares- y esto con plena legitimidad internacional", afirmó el 3 de marzo ante el Congreso de Estados Unidos. "Por eso este acuerdo es tan malo: no bloquea el camino de Irán hacia la bomba sino que le allana el camino", señaló en su polémica alocución, que ha vuelto a enfrentarle con la administración de Barack Obama, en momentos en que Washington negocia un acuerdo con Teherán.

De 65 años y casado en terceras nupcias con Sarah, con la que tiene dos de sus tres hijos, el primer ministro israelí considera "malo" y "peligroso" cualquier pacto que no impida por completo el enriquecimiento de uranio, porque dejaría a Irán al límite de la bomba nuclear.

Un argumento con el que discrepan los principales organismos de seguridad de Israel, alguno de los cuales considera que Teherán ni siquiera ha tomado la decisión estratégica de hacerse con ese arma de destrucción masiva.

Con estos organismos de freno, y la tajante oposición de EU, parece que Netanyahu, popularmente conocido con el apelativo de Bibi, abandonó en esta campaña la opción militar de la que tanto habló hasta 2013.

Desde hace meses se limita a propagar entre el electorado una "política del miedo" como contrapeso a las conciliadoras tesis de sus rivales del laborismo y del centro, Isaac Herzog y Tzipi Livni.

Muy alejada en su escala de prioridades, Netanyahu parece haber abandonado la aspiración de llegar a un acuerdo con los palestinos, al menos mientras el Estado Islámico (EI) esté a las puertas de Israel.

Este conflicto, que en 2014 volvió a desembocar en una guerra en Gaza, ha generado severas críticas a Israel, que se ve cada vez más aislada ante el creciente reconocimiento internacional del Estado palestino, los llamamientos al boicot y las condenas a su política de asentamientos.

Aún así, los sondeos indican que Netanyahu sigue siendo el candidato con mayores posibilidades para formar gobierno. De ratificar las urnas esta predicción, lo haría por tercera vez en su carrera y segunda de forma consecutiva.

La primera vez fue de 1996 a 1999, en una poco agraciada gestión que quedó truncada por corruptelas que nunca llegaron a juicio.

Desde entonces, Netanyahu se ha convertido en los últimos seis años en dirigente indiscutible, caracterizado por las decisiones a corto plazo y un espíritu casi mesiánico a la hora de defender a Israel, que heredó de su padre, el conocido historiador Ben Sión Netanyahu.

Fue éste quien por razones académicas se llevó a la familia a EU, donde el joven Netanyahu cursó estudios universitarios en arquitectura y administración de empresas en el MIT y de ciencias políticas en Harvard.

Su carrera política solo comenzaría en 1982 como número dos de la legación diplomática de Israel en EU, de donde pasó a ser embajador en la ONU. En 1988 regresó a Israel y en un meteórico ascenso se convirtió a los 46 años en el premier más joven de la historia política nacional.

Truncado su primer mandato, se apartó de la política para dedicarse a los negocios, regresando a finales de 2002 como ministro de Exteriores y después de Finanzas bajo el mando de Ariel Sharon, con quien rompió filas a raíz de la evacuación de Gaza en 2005.

Cuando Sharon entró en coma tras un ataque cerebral y su sucesor, Ehud Olmert, tuvo que dimitir por varios casos de corrupción, a Bibi"se le abrieron en 2009 las puertas de la jefatura del Gobierno al frente del Likud y desde entonces, no se ha apeado del cargo.

En cambio, Isaac Herzog no destaca por ser un político carismático, ni tener un glorioso pasado militar, pero advierte de que acabará con años de reinado del hasta ahora todopoderoso Netanyahu.

Dirigente del Partido Laborista desde 2013, Herzog ha sabido reconducir la formación tras años de caída libre, hasta situarla en la primera posición en intención de voto de cara a las elecciones del martes.

En buena medida debe esta recuperación a que ha sabido atraer a su plataforma electoral a Tzipi Livni, líder del centrista Hatnuá, tras su destitución en diciembre por Netanyahu como titular de Justicia y jefa negociadora con los palestinos.

"Mi objetivo más importante es reemplazar a Netanyahu. Trato de ganar y ganaré, seré el próximo primer ministro y no existe otra opción", afirmaba recientemente en un encuentro con medios extranjeros.

Sus detractores lo tachan de pusilánime y de no gozar de experiencia en materia de seguridad, por lo que no habría de confiarse en él —ni en Livni— en situación de guerra.

Sin embargo, este abogado de 54 años pertenece a un linaje que aglutina aristocracia política, religiosa y militar, lo que le convierte en un "príncipe" que, pese a su discreción, por primera vez tiene posibilidades reales de alcanzar el trono.

En las últimas semanas se ha esforzado por sacar pecho y presentar su genealogía familiar como seña de identidad propia en el terreno político, mientras que intenta acallar las críticas sobre su flaco perfil militar, aduciendo que ha sido miembro del gabinete de seguridad en siete ocasiones.

Nacido en Tel Aviv en 1960, es nieto del primer gran rabino de Israel, Isaac Halevi Herzog; hijo de Haim Herzog, general y jefe en dos ocasiones de la inteligencia militar además de sexto presidente del Estado y sobrino del mítico canciller Abba Eban.

Con orígenes irlandeses y polacos por parte de padre, la familia materna de ascendencia rusa y establecida en Egipto se vio forzada a emigrar a Israel.

Parlamentario desde 2003, Herzog ha sido ministro en cinco ocasiones entre 2005 y 2011, desempeñando carteras como Asuntos Sociales, Turismo, Construcción o Diáspora y Lucha contra el Antisemitismo.

Herzog estudió en las universidades de Cornell y Nueva York cuando su padre era embajador de Israel en la ONU. A su regreso en 1978, se alistó al ejército graduándose como mayor en el cuerpo de inteligencia, antes de estudiar derecho en Tel Aviv.

Casado y padre de tres hijos, este político impulsa una agenda social y el diálogo con "nuestros vecinos", como suele calificar a los palestinos.

La reunión más sonada con el presidente palestino, Mahmud Abas, se produjo en Ramala tras hacerse con las riendas del Partido Laborista en 2013, en la que mostró su apoyo a la solución de dos estados.

Aunque promete hacer lo posible para restablecer el proceso de paz, advierte que antes pulsará el espíritu predominante entre los palestinos. para verificar si prefieren seguir por la senda unilateral o sentarse a negociar.

Otro de sus objetivos declarados es reparar las deterioradas relaciones con EU a cuenta del programa nuclear iraní, cuestión en la que no difiere en esencia con Netanyahu, aunque sí en las formas.