Estado Islámico, a las puertas de Hasaké pese a bombardeos

El grupo yihadista está a medio kilómetro de conquistar la segunda capital de provincia en Siria después de Raqa, mientras bombardeos de la aviación de Asad se cobraban decenas de vidas en Alepo.
Hombres sirios ayudan a un herido en un ataque de la aviación gubernamental a un mercado en la ciudad de Alepo, en el norte
Hombres sirios ayudan a un herido en un ataque de la aviación gubernamental a un mercado en la ciudad de Alepo, en el norte (AFP)

Beirut

El grupo Estado Islámico (EI) se encontraba hoy a las puertas de Hasaké, en el noreste de Siria, pese a los bombardeos de la coalición internacional, que ya ha matado a diez mil yihadistas en ese país y en Irak.

El EI se encontraba apenas a 500 metros de Hasaké, capital de provincia en manos de las fuerzas del régimen y las tropas kurdas, según la ONG Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSDH). La conquista de esa ciudad le permitiría al EI controlar una segunda capital de provincia en Siria después de Raqa (norte), su bastión en los extensos territorios que domina en el norte y el este del país.

De caer en manos yihadistas, se convertiría en la tercera capital de provincia perdida por el régimen de Damasco, después de que Al Qaeda y grupos rebeldes le arrebataran Idleb (noroeste). La batalla por Hasaké comenzó el 30 de mayo y continuaba hoy en la periferia sur y sureste de la ciudad, limítrofes de barrios apoyados por el régimen.

"Varias familias de esos barrios huyeron hacia los sectores kurdos en el norte y el oeste de la ciudad", afirmó a la AFP un activista de la provincia, Arin Shekmos. El diario sirio Al Watan, cercano al régimen, criticó la poca implicación de las fuerzas kurdas en la batalla, y se dijo "sorprendido de la debilidad de ciertos hermanos kurdos" a la hora de defender Hasaké.

Castigar a los civiles

En el norte del país, los bombardeos del régimen dejaron 17 civiles muertos en la localidad de Silqin (provincia de Idleb) y 14 - la mitad, niños, y cuatro de ellos, hermanos- en dos localidades de la provincia de Alepo, controlada en su mayoría por los rebeldes.

A pesar de las condenas de la ONU, el régimen de Bashar al Asad ha intensificado en las últimas semanas su campaña de bombardeos aéreos en esta provincia, en gran parte en manos de los rebeldes.

En las localidades de Hayan y Deir Jamal, ambas al norte de Alepo, murieron ocho y seis civiles respectivamente por los bombardeos con barriles llenos de explosivos. Mientras que en Hayan murieron cinco niños de una misma familia, en Deir Jamal fallecieron dos.

En los últimos meses, el régimen sirio ha perdido terreno en el norte del país, en favor de Al Qaeda y de insurgentes aliados, quienes a su vez se enfrentan al grupo yihadista Estado Islámico (EI), que el 1 de junio extendió su control por la provincia de Alepo. Las ONG internacionales denuncian el uso de barriles de explosivos por el ejército sirio, que desmiente recurrir a ese arma.

Según el OSDH, el régimen usa esos barriles para castigar a los civiles que viven en las zonas rebeldes, tras las pérdidas que sufrió en los últimos meses, sobre todo en el norte del país, donde Al Qaeda y grupos rebeldes aliados conquistaron varias ciudades en la frontera con Turquía.

En Estambul, la oposición siria exiliada se reunió hoy con el mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura. En un comunicado, Khaled Khoja llamó a la ONU a "presionar al régimen de Asad para que vuelva a la mesa de negociaciones".

También en Turquía, una francesa de 22 años fue detenida cuando regresaba de Siria, tras haber trabajado tres meses en el país para el EI, indicó hoy a la AFP un responsable turco.

Obama se reunirá con Abadi

En el vecino Irak, responsables afirmaron que un bombardeo de la coalición internacional el miércoles había destruido una base en la que el EI fabricaba coches bomba en Hawija, a al norte de Bagdad. El ataque habría dejado un número indeterminado de muertos entre los yihadistas, pero también entre los civiles.

Los extremistas recurren cada vez más a coches o camiones llenos de explosivos, que le permitieron, por ejemplo, conquistar Ramadi, la capital de la provincia occidental de Al Anbar.

Ante la tardanza de las fuerzas iraquíes de lanzar la contraofensiva para recuperar la ciudad, el primer ministro Haider al Abadi reconoció que entrar en Ramadi era arriesgado precisamente por esos "camiones bomba".

Frente a las críticas sobre la estrategia de la coalición para frenar el avance del EI tras la pérdida de Ramadi, Washington defendió el balance de la campaña de bombardeos iniciada en septiembre de 2014.

El EI controla hoy "un 25% menos de Irak que hace nueve meses" y los bombardeos mataron a diez mil yihadistas y destruyeron mucho material, aseguró el subsecretario de Estado estadunidense Antony Blinken. La Casa Blanca anunció hoy que Abadi y el presidente Barack Obama se reunirán al margen de la cumbre del G7 que tendrá lugar el domingo y el lunes en Alemania.