Iraníes, divididos ante las negociaciones

El presidente Hasan Rohani celebró sus primeros 100 días en el poder con el pacto nuclear, el tema de hoy en Teherán.

Irán

Ayer se cumplieron los primeros cien días del arribo al poder del gobierno de Irán. “Estoy encantado de que hayamos obtenido un acuerdo antes de esta fecha”.  Con este mensaje, publicado en su cuenta de Twitter, el presidente iraní Hasan Rohani dio a conocer el pasado domingo la noticia del acuerdo concluido en Ginebra, una promesa electoral que estuvo en el centro de la campaña que lo llevó a su elección desde la primera vuelta, el 14 de junio.

Preocupado por hacer frente a las reacciones hostiles de los más conservadores en su país, el jefe de Estado, considerado un político hábil –y antiguo responsable de las negociaciones nucleares de Irán– envió algunas horas después del acuerdo una carta al Guía religioso supremo, el ayatolá Alí Jamenei, calificando el compromiso obtenido de “victoria”.

“Vuestros hijos revolucionarios pudieron, gracias a negociaciones complicadas y duras, probar en el escenario internacional la legitimidad del derecho del pueblo iraní de continuar con sus actividades nucleares”, destacó el presidente. La respuesta del Guía supremo fue moderada: “El haber obtenido lo que usted me escribe, amerita que agradezcamos y saludemos al equipo de negociadores y a sus colaboradores”. La más alta autoridad iraní reiteró además su insistencia en la necesidad de “perseverar” frente a las exigencias de las potencias de Occidente.

En otro intento de neutralizar al ala dura del poder, el presidente Rohani invitó a las familias de los científicos nucleares iraníes asesinados en los últimos años.

Los iraníes, que en forma masiva siguieron el desarrollo de las negociaciones en Ginebra se volcaron, desde el anuncio del acuerdo, a las redes sociales para compartir su alegría.

“No termino de creer que es posible levantarse en la mañana, ver las noticias y reír de alegría porque el tema del programa nuclear, con todas las sanciones y sus consecuencias desastrosas en nuestra vida, se haya resuelto finalmente”, escribe un joven iraní en su página Facebook. “Es posible que el futuro nos reserve días mejores. Tal vez podamos vivir más tranquilamente”, confía otro internauta.

Una joven fotógrafa, que vive en Teherán, describe la situación en la capital: “Es como si una nueva era hubiera comenzado. Mucha gente se reunió frente a los puestos de periódicos y discutían el acuerdo nuclear. En el aire se puso sentir un ambiente de alegría y sorpresa. Teherán volvió a vivir”.

A su regreso al país en la noche del domingo al lunes, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Mohamed Javad Zarif, fue recibido como héroe por un centenar de simpatizantes en el aeropuerto de Mehrabad.

Pero también se dejaron oír en las últimas horas las voces discordantes para denunciar lo que califican de “fracaso” y de “traición”.

“La historia va a dar cuenta de que una persona llamada Zarif puso fin al progreso del país a cambio de cuatro mil millones de dólares [que deben ser desbloqueados], sin que los derechos de Irán sean reconocidos”, se lamenta Mohamed en Google+. “Señor Zarif! Negociamos durante diez años para obtener un acuerdo como esté?”, se pregunta Yussuf en su página de Facebook.

El parlamento iraní tuvo una sesión pública agitada el domingo. “Según la Constitución, el acuerdo debió haber sido confirmado por el parlamento. ¿Es lógico que los diputados no hayan sido puestos al corriente?”, se pregunta el legislador conservador Abolghasem Jarareh. Setenta diputados (sobre un total de 290) ya firmaron una carta exigiendo la comparecencia de Hasan Rohani y de Mohamed Javad Zarif.