Irán, el nuevo objeto del deseo de las multinacionales

Tras el levantamiento de las sanciones, las empresas internacionales buscan participar en el sector de hidrocarburos.
John Kerry dialogó con su par iraní, el canciller Mohammad Javad Zarif, ayer en Viena, Austria.
John Kerry dialogó con su par iraní, el canciller Mohammad Javad Zarif, ayer en Viena, Austria. (Kevin Lamarque/AFP)

París

Tras el levantamiento de sanciones, las multinacionales se lanzan a la carrera por el mercado de Irán, un país rico en hidrocarburos y con infraestructuras desfasadas, si bien su posición más o menos ventajosa depende de las relaciones de su país de origen con Teherán.

Estados Unidos y la Unión Europea anunciaron el levantamiento de las sanciones contra Irán, poco después del visto bueno de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA) anoche a la entrada en vigor del acuerdo sobre el programa nuclear iraní.

Alemanes, franceses e italianos han desplegado delegaciones políticas y comerciales para intentar reconquistar el terreno perdido frente a países emergentes (China y Turquía) y Rusia. Japón mantuvo relaciones cordiales con este país de 80 millones de habitantes durante los años de mayor tensión.

La federación del comercio exterior alemana BGA estima que su país tendrá complicado convertirse de nuevo en el mayor socio de Irán, como ocurría antes de las sanciones, ya que China ha aprovechado la oportunidad para llenar el vacío.

China, primer comprador de crudo iraní, “tiene la intención de trabajar con Irán para explotar completamente los potenciales de la cooperación y buscar alianzas en la construcción de infraestructura y [el desarrollo] de las capacidades de producción”, insistió el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Zhang Ming, de visita recientemente a Teherán.

Alemania espera, no obstante, exportar hacia Irán productos por un monto de entre 5 y 10 millones de euros en los próximos años, especialmente en maquinaria.

Las empresas estadunidenses (Boeing, General Electric...) también se lanzaron en esta carrera por el mercado iraní, pero se ven perjudicadas por el hecho de que Washington mantiene las sanciones en el sector petrolero a cualquier empresa sospechosa de financiar el terrorismo.

Por su parte, Irán necesita inversiones extranjeras para modernizar sus infraestructuras y reducir el peso del Estado en una economía asfixiada por las sanciones, la recesión, la caída de los precios del petróleo, el desempleo y la hiperinflación.

“Los sectores de las infraestructuras y la energía son los que ofrecen las oportunidades más importantes para nuestras empresas”, estima el ministerio italiano de Desarrollo Económico.

Rusia, socio histórico de Teherán, ya tiene bastante camino recorrido en estos sectores estratégicos en Irán, donde obtuvo la construcción de dos nuevos reactores nucleares en Bushehr y la venta por el holding público Rostec de misiles S-300.

Moscú y Teherán quieren elevar sus intercambios comerciales a 10 mil millones de dólares anuales, contra mil 600 millones actualmente.

En el sector de la energía, Gazprom y la segunda petrolera rusa Lukoil quieren explotar, almacenar y transportar inmensas reservas petroleras de Irán.

En total, Teherán ha puesto en marcha nuevos modelos de contrato para atraer un total de 25 mil millones de dólares en inversiones en gas y petróleo.

Algunas empresas como Total o Eni compiten por participar en coempresas, en las que el “socio” iraní deberá conservar como mínimo 51 por ciento.

La compañía pública rusa de ferrocarriles RZD está dispuesta a electrificar el ferrocarril iraní por varios cientos de millones de dólares. La alemana Siemens acaba de anunciar un protocolo de acuerdo con Teherán “sobre la mejora de las infraestructuras ferroviarias” y el gigante estadunidense General Electric también estaría interesado.

En materia de aviación civil, Irán contará con la competencia entre el europeo Airbus y el estadunidense Boeing. “Hemos llevado a cabo contactos, [Irán] sí representa potencialmente un gran mercado para Airbus y sus competidores”, declaró recientemente el presidente ejecutivo del conglomerado franco-alemán, Fabrice Brégier, al Financial Times.

En el sector del automóvil, las empresas francesas están en buena posición. Renault negocia una participación minoritaria en el capital de la empresa pública Pars Khodro.

Peugeot-Citröen podría renovar su alianza histórica con Khodro, aunque sus competidores alemanes (BMW, Daimler, Volkswagen...) anticipan buenos negocios y el japonés Toyota dice “vigilar la situación”.