EU advierte de "catástrofe humanitaria" en Irak

El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió ante la amenaza yihadista, mientras el Papa pide ayuda ante la situación de las minorías religiosas, y Obama estudia una intervención inmediata.
Cristianos que huyeron de Qaraqush, ciudad tomada por los yihadistas, descansan en la iglesia San José en la ciudad kurda de Erbil
Cristianos que huyeron de Qaraqush, ciudad tomada por los yihadistas, descansan en la iglesia San José en la ciudad kurda de Erbil (AFP)

Nueva York

El Consejo de Seguridad de la ONU estudia hoy en Nueva York la suerte de miles de civiles, a menudo pertenecientes a minorías religiosas, desplazados debido al avance de yihadistas en el norte de Irak. Responsables religiosos y patriarcas caldeos, encabezados por el papa Francisco, alertaron hoy a la comunidad internacional pidiéndole que proteja a civiles víctimas de persecuciones.

A pedido de Francia, los quince países miembros del Consejo de Seguridad prevén reunirse a puertas cerradas en Nueva York a partir de las 21:30 hora GMT, según diplomáticos. Se buscará, según el jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, movilizar a la comunidad internacional "para contrarrestar la amenaza terrorisa en Irak y dar apoyo y protección a las poblaciones amenazadas".

Según el diario The New York Times, el gobierno estadunidense estudia varias opciones desde el envío de víveres y medicamentos hasta ataques aéreos contra yihadistas. La Casa Blanca condenó firmemente hoy la última ofensiva yihadista en el norte de Irak, considerando la situación "cercana a la catástrofe humanitaria" y afirmando que sigue de cerca la situación en el terreno.

"Trabajamos estrechamente con el gobierno iraquí para ayudarlo a enfrentar la situación humanitaria", declaró el portavoz de la Casa Blanca Josh Earnest, rehusando referirse a eventuales ataques o la utilización de aviones estadunidenses para hacer llegar alimentos y medicamentos a la población afectada.

Desde Kirkuk (norte de Irak), el patriarca caldeo Louis Sako, habló de "desastre humanitario" y mencionó que unos cien mil cristianos se habían visto obligados a abandonar sus casas después de la toma de Qaraqosh, la mayor ciudad critiana del país, a manos de los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI). El papa Francisco lanzó un llamado urgente a la comunidad internacional para proteger a estos pueblos.

Desde junio, la caída de la segunda ciudad del país, Mosul, a manos del EI, había suscitado preocupación en la comunidad internacional, en particular del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, de la Unión Europea y de la Liga árabe. Unos 500 mil civiles huyeron entonces de los combates en esta ciudad del norte de Irak.

Ante esta amenaza que representan los yihadistas "para toda la región", Washington había deseado una "respuesta fuerte". El Irán chiita incluso había propuesto su cooperación a su enemigo estadunidense para luchar contra la insurreción de los combatientes sunitas del EI.

La ola de indignación y la toma el domingo de Sinjar (norte de Irak) por el EI desembocaron el martes en una simple declaración de los quince miembros del Consejo de Seguridad condenando las persecuciones contra las minorías. Según la declaración, éstas "pueden constituir un crimen contra la humanidad" y el Estado Islámico representa ahora "una amenaza para la paz, la seguridad y la estabilidad regionales".

"Después de la caída de Mosul, creímos percibir una reacción de parte de Estados Unidos y de Irán, pero un mes después, los yihadistas siguen avanzando", observa Jean-Charles Brisard, consultor internacional, especialista en terrorismo.

Según él, hay una "pasividad internacional", y hasta "indecisión" de los países occidentales, que facilitaron el avance de estos combatientes en Irak, muy estructurados militarmente y que reciben ayuda masiva de los países del Golfo.

Estados Unidos, que se dijo dispuesto a volver a mandar consejeros militares después de haber retirado a sus soldados en 2011, no sabe si brindar un apoyo masivo al régimen iraquí, al que suele criticar, y que es encabezado por un chiita cercano al mandatario sirio, Bashar al Asad.

"Estamos atrapados porque hemos esperado demasiado" antes de tomar una decisión, considera Brisard. "El pánico cunde en el noroeste de Irak", afirma la ONG Amnistía Internacional, que habla de decenas de miles de personas desplazadas. Según Donatella Rovera, su representante en la región, la situación de esas personas "y de las minorías yazidi y cristiana en particular, es cada vez más desastrosa".