Invita Corea del Sur a católicos norcoreanos a la misa del papa en Seúl

El papa Francisco celebrará en el último día de su viaje una misa en la catedral de Myeongdong en Seúl, en la que transmitirá un mensaje de paz para la península coreana.

Tokio

Corea del Sur ha invitado a miembros de la Iglesia católica norcoreana a que asistan a la misa que el papa Francisco oficiará en Seúl el próximo 18 de agosto, informaron hoy las autoridades surcoreanas.

Portavoces del Gobierno explicaron que representantes de la Conferencia Episcopal de Corea y de la Archidiócesis de Seúl se reunieron con miembros de la Iglesia católica de Corea del Norte en la ciudad de Shenyang (noreste de China) los pasados 18 y 19 de mayo y les invitaron a asistir a la misa.

El papa Francisco, que visitará Corea del Sur del 14 al 18 de agosto, celebrará en el último día de su viaje una misa en la catedral de Myeongdong en Seúl en la que transmitirá un mensaje de paz para la península coreana.

Según explicaron portavoces del Gobierno a la agencia Yonhap, los representantes católicos de Corea del Norte han dicho que meditarán cuidadosamente si aceptan o no la invitación.

Francisco, que durante su viaje se reunirá con la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, y participará en la VI Jornada de la Juventud asiática en la ciudad de Daejeon, es el segundo papa que visita el país asiático después de Juan Pablo II, que lo hizo en 1984 y en 1989.

El pasado miércoles, el arzobispo de Seúl, Andrew Yeom Soo-jung, se convirtió en el primer cardenal católico en pisar territorio de Corea del Norte al visitar el polígono industrial intercoreano de Kaesong.

Yeom se reunió con trabajadores católicos del complejo y les expresó su deseo de que las dos Coreas, que técnicamente siguen en guerra después de que el conflicto que las enfrentó hace 60 años se cerrara con un alto el fuego en vez de un tratado de paz, puedan mantener el diálogo y promover la paz en la península.

En Corea del Sur hay más de 5 millones de católicos (un 10,9 % de la población) mientras que en el Norte la Constitución garantiza la libertad de culto y existen iglesias supervisadas por el Estado, aunque los refugiados que escapan del país aseguran que el régimen reprime duramente cualquier tipo de práctica religiosa.