Interpol, FBI y Vaticano, unidos contra el tráfico de personas

Agencias policiacas de 20 países discuten el problema en Roma.
Buscarán atacar el delito en sus diversas facetas.
Buscarán atacar el delito en sus diversas facetas. (Nelly Salas)

Ciudad del Vaticano

Una serie de conferencias en la que participan altos funcionarios de la Iglesia y las más importantes agencias policiacas de 20 países, entre ellas FBI, Interpol y Europol, inició ayer en el Vaticano con el fin de combatir el tráfico de humanos, por lo que también estuvieron presentes algunas víctimas.

Titulada “La lucha contra la trata de personas; la Iglesia y la aplicación de la ley en la sociedad”, las ponencias están promovidas por las conferencias episcopales de Inglaterra y Gales para estrechar lazos en este ámbito entre las autoridades religiosas y policiacas.

El jefe de la Interpol, Ronald K. Noble, señaló que “la esclavitud no es compatible con la humanidad” y afirmó que las diferencias culturales no deben influir en la colaboración para luchar contra el tráfico de seres humanos, según un comunicado.

“Nuestra estrategia debe ir a través de fronteras, lenguas, culturas y creencias. Los mercaderes de seres humanos no distinguen estas diferencias; de hecho, se aprovechan de ellas como han venido haciendo durante años”, aseguró durante su intervención.

Los responsables del FBI, Interpol y Europol participarán en la reunión, que es presidida por el nuevo cardenal y arzobispo de Westminster, Vincent Nichols.

La trata de seres humanos está, según la Unesco, en tercer lugar de los crímenes cometidos en Nigeria, después de la corrupción y el tráfico de droga.

Esta reunión corresponde a una iniciativa del papa Francisco de combatir concretamente los diferentes tipos de tráfico de humanos.

Los delitos cometidos por estas redes incluyen trata de mujeres y niños para el trabajo y la prostitución, inmigrantes, niños soldados, talleres clandestinos, esclavitud doméstica y tráfico de órganos, entre otros.

Según el Vaticano, que cita estadísticas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el tráfico ilegal de seres humanos genera beneficios por 32 mil millones de dólares anuales e involucra a 2.4 millones de personas.

Una declaración global será adoptada por todos los jefes de las policías presentes.

La Iglesia, que acoge a las víctimas en sus redes de asistencia, está informada directamente sobre estos tráficos, como ocurre con la organización católica Caritas en México, que ayuda a los inmigrantes que tratan de ingresar a Estados Unidos y que son víctimas de los cárteles de la droga.

Caritas también trabaja en Oriente Medio contra la esclavitud doméstica de la cual son víctimas los asiáticos, mientras que en el Sinaí redes católicas tratan de rescatar a migrantes clandestinos africanos de los criminales que los explotan, obligándolos a trabajar para ellos, cobrándoles sumas de dinero o abusando sexualmente de las mujeres.