Insurgentes toman el control de una localidad en el norte de Irak

Al menos 27 personas murieron el viernes en ataques y atentados en el país árabe, que vive una oleada de violencia creciente.
Varios iraquíes caminan cerca de los restos del coche bomba que detonó en Tuz, a 90 kilómetros al norte de Tikrit, al noroeste de Bagdad
Varios iraquíes caminan cerca de los restos del coche bomba que detonó en Tuz, a 90 kilómetros al norte de Tikrit, al noroeste de Bagdad (EFE)

Kirkuk

Un grupo de insurgentes tomó el control de una localidad del norte deIrak, en un día de ataques y atentados que se saldó con al menos 37 muertos en todo el país, informaron este viernes fuentes oficiales. A menos de una semana de que se inicie la campaña de unas elecciones previstas para el 30 de abril, Irak vive una oleada de violencia creciente. Entre 2006 y 2007 el país vivió un sangriento conflicto civil entre sunitas y chiitas que se saldó con decenas de miles de víctimas.

El ataque de mayor importancia el viernes se produjo en el pueblo de Sarha, en zona de mayoría sunita. Los rebeldes penetraron en el pueblo disparando y utilizaron un camión bomba con un conductor suicida. Al mediodía (09:00 hora GMT) ya dominaban la localidad, tras matar a dos oficiales de policía, según el teniente general Abdulamir Al Zaidi, a la cabeza del mando para el norte de Irak, y Shallal Abdil, alcalde de la localidad vecina de Tuz Khurmatu.

Sarha se encuentra cerca de la ciudad de Sulaiman Bek, blanco habitual de los insurgentes en el último año. Estos han tratado de hacerse con el control de la zona y esta última acción es un resumen a pequeña escala de meses de enfrentamientos y tensiones en la región occidental de la provincia de Anbar, donde los insurgentes han tomado el control de la partes importantes del territorio. Los sunitas, mayoritarios en Irak, se consideran discriminados por la minoría chiíta en el poder. Otros ataques se produjeron en Salahedin, donde hombres armados mataron a cinco policías, y en la provincia de Kirkuk, donde estallaron dos coches bombas.

En el ataque más sangriento, quince uniformados, entre ellos el general Rageb al Umairi, alto responsable en la Policía Federal, murieron al estallar un camión-bomba cerca de un cuartel de seguridad en la zona de Anyana, 90 kilómetros al norte de Baquba, capital de la provincia de Diyala (noreste). Este ataque causó heridas a otros cinco agentes y la destrucción total de la sede policial.

En la ciudad de Ramadi, capital provincial de Al Anbar, al oeste de Bagdad, murieron seis personas y otras 18 resultaron heridas cuando un suicida detonó su cinturón explosivo en el funeral de un dirigente de la milicia progubernamental Consejos de Salvación. Asimismo, el jefe de la Policía de Emergencias en la provincia de Salahedin, el coronel Ahmed al Qisi, y tres de sus guardaespaldas perecieron por el estallido de una bomba al paso de su convoy por la zona de Beyi, 30 kilómetros al norte de Tikrit.

Otros tres funcionarios gubernamentales que trabajan en la compañía de petróleo Naft al Shamal (Petróleo del Norte) fallecieron y otros seis sufrieron heridas por un asalto con disparos contra el autobús en el que viajaban cerca de la ciudad de Tuz, 90 kilómetros al norte de Tikrit. Mientras, en la zona de Danbes, 40 kilómetros al noroeste de Tikrit, el estallido de dos coches bomba, uno de ellos conducido por un suicida, en un puesto de control policial causó la muerte de dos civiles y heridas a otros 20, ocho de ellos son agentes de seguridad.

Por otro lado, dos policías y tres hombres armados perdieron la vida en duros choques entre los servicios de seguridad y supuestos miembros de Al Qaeda en poblaciones de la zona de Taba, al noreste de Baquba, añadió la fuente. Los hombres armados emplearon explosivos para destruir dos puentes en la región durante esos enfrentamientos, según la fuente. Además, dos miembros de la Policía Federal murieron y otros tres sufrieron heridas en un ataque suicida con coche bomba contra un puesto de control en el norte de la ciudad de Samarra, en la provincia de Salahedin (al norte de Bagdad).

Asimismo, un civil falleció y otros doce resultaron heridos por bombardeos del ejército contra varios barrios de la ciudad de Faluya, 50 kilómetros al oeste de Bagdad. Un grupo de hombres armados asaltaron ese puesto de control tras la explosión, secuestraron a cinco policías que se encontraban en el lugar, y se apropiaron de sus armas y de sus vehículos. Irak se enfrenta a un aumento de la violencia confesional y de los atentados terroristas que causaron el pasado año la muerte de más de 8,860 personas, de ellas 7,818 civiles, según un recuento de Naciones Unidas.