Inicia proceso contra Xu, activista anticorrupción

Una corte en Pekín empezó ayer, sin acceso a la prensa ni a diplomáticos, el juicio a uno de los fundadores del Movimiento de los Nuevos Ciudadanos, que busca la transparencia del patrimonio de ...
El abogado Xu Zhiyong, en foto de archivo, fue detenido acusado de “incitar al desorden público”.
El abogado Xu Zhiyong, en foto de archivo, fue detenido acusado de “incitar al desorden público”. (Reuters)

Pekín

Ayer se abrió en Pekín el juicio al abogado Xu Zhiyong, el primer proceso importante de los fundadores del Movimiento de los Nuevos Ciudadanos –que milita por la transparancia del patrimonio que maneja el funcionariado chino—. La presencia policial fue masiva alrededor de la Corte popular intermedia número uno, en el oeste de la capital, donde Xu, de 40 años, profesor universitario y doctor en derecho, es juzgado por "haber reunido a una multitud a fin de alterar el orden público".

Detenido desde julio de 2013, Xu podría enfrentar hasta cinco años de cárcel. El acta de acusación le reprocha haber instigado y organizado en 2012 y 2013 reuniones de padres para que reclamaran ante el Ministerio de Educación un mejor acceso al sistema escolar de sus hijos, carentes del permiso de residencia en Pekín. También es acusado de impulsar cinco operaciones realizadas de enero a marzo de 2013 sobre la transparencia del patrimonio de los burócratas.

La ofensiva emprendida por el aparato judicial contra Xu y otros cinco militantes, cuyo proceso tendrá lugar de aquí al final de la semana, está dirigido en realidad a frenar una de las iniciativas ciudadanas más definidas desde la Carta 08, el pedido de intelectuales chinos en favor de una evolución del sistema político hacia una democracia constitucional, que condujo a la condena de Liu Xiaobo a 11 años de prisión en 2009 por "incitación a la subversión del Estado".

Tanto hoy como ayer, la censura vigila: excluido de la prensa china y ampliamente censurado en la blogosfera, el proceso de Xu Zhiyong también fue totalmente silenciado por los medios locales y provoca la indiferencia general a poco más de una semana del Nuevo Año chino.

Al pequeño grupo de diplomáticos, europeos en su mayoría, que pidió asistir a la audiencia —oficialmente, el proceso es público— se le explicó, como es de costumbre, que la "sala era muy pequeña", debiendo esperar el que quisiera en un cuarto anexo del tribunal. Las varias decenas de militantes y de peticionarios que no fueron bloqueados en su domicilio o disuadidos de asistir a la corte, debieron enfrentar ayer el dispositivo en vigor para este tipo de casos: patrullas policiales, oficiales de civil, "falsos paseantes" y efectivos listos a intervenir al menor estallido. Al menos una docena de espectadores fueron llevados luego de una aglomeración un poco prolongada no lejos del tribunal, en presencia de diplomáticos y de periodistas occidentales.

Esto no impidió que muchos de ellos compartieran su indignación con los reporteros extranjeros, los únicos cuya presencia tolera la policía con una desconfianza no disimulada: "Estaba ahí porque quería mostrar mi apoyo, en tanto que soy ciudadano, a Xu Zhiyong", explica un hombre de unos 40 años que vive en Pekín desde hace 20 años. "Me di cuenta en Weibo (el Twitter chino) lo que él había hecho por la igualdad de la educación y la transparencia del patrimonio. No lo hace por su interés personal, sino por el bien de todos y ahora él está en prisión mientras que su hijo acaba de nacer (la esposa de Xu Zhiyong dio a luz este lunes 20 de enero)."

La condena del proceso de Xu contrasta con la operación Puertas Abiertas del proceso de Bo Xilai, el ex oficial del Partido Comunista chino en la provincia de Chongqing juzgado por corrupción; la corte difundió entonces en microblog los debates —aunque expurgados de los extractos más sensibles— entre el acusado, los jueces y diversos testigos llamados al banquillo.

Pese a toda clase de irregularidades, el proceso de Bo, condenado a prisión perpetua, marcó el inicio de una campaña en la cima para respetar como nunca antes los procesos judiciales. El presidente Xi Jinping, así como la Corte Suprema, se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre la importancia de poner los procesos judiciales en el centro del procedimiento judicial. Se trata, entre otras cosas, de poner el acento en el rol de la presentación física de los testigos —algo no común aún en China— como explicó, el 14 de enero, en un artículo en World Politics Review el jurista de EU experto en derecho chino Jerome Cohen.