Inicia negociación en Moscú sobre Siria, Kobane destruida

Los 32 miembros de los grupos de oposición tolerados por Damasco y seis miembros de la delegación oficial siria se reunieron en un edificio diplomático ruso, mientras la ciudad kurda se ...
El rastro de los combates entre kurdos y yihadistas se hace evidente en un sector destruido del centro de Kobane
El rastro de los combates entre kurdos y yihadistas se hace evidente en un sector destruido del centro de Kobane (AFP)

Kobane, Moscú

Opositores sirios y emisarios del presidente Bashar al Asad iniciaron hoy en Moscú sus primeras conversaciones desde hace casi un año para poner fin a la guerra, con modestas perspectivas, en un momento en que los kurdos liberaron Kobane, que quedó totalmente destruida.

Los 32 miembros de los diferentes grupos de oposición tolerada por Damasco y seis miembros de la delegación oficial liderada por el embajador de Siria en la ONU iniciaron una reunión en una residencia de la diplomacia rusa, indicó uno de los participantes opositores a la AFP.

Se trata de las primeras conversaciones entre miembros de la oposición - sobre todo representantes del Comité de Coordinación Nacional para las Fuerzas del Cambio Democrático (CCND) y de los kurdos - y responsables del régimen desde el fracaso de las negociaciones de Ginebra en febrero de 2014.

La guerra en Siria ha dejado 200 mil  muertos desde que se inició hace casi cuatro años. Esta semana, las fuerzas kurdas lograron liberar la ciudad kurdosiria de Kobane, tras cuatro meses de lucha, que convirtieron a la localidad en un símbolo de la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

La ciudad quedó en un estado de semidestrucción, con edificios en ruinas y calles semidesiertas. Las conversaciones tienen lugar cuando la irrupción del grupo Estado Islámico en Siria obligó a reorientar la estrategia de los occidentales, que ahora apenas reclaman la partida inmediata de Asad y se concentran en bombardear por aire las posiciones del grupo yihadista.

En Moscú, las expectativas son modestas, dada la ausencia de la Coalición Nacional, basada en Estambul y considerada por la comunidad internacional como la principal fuerza de la oposición siria.

La Coalición excluyó su participación, al juzgar que las conversaciones deberían tener lugar bajo la égida de la ONU en un país "neutral", y no en Rusia, un firme apoyo del régimen de Damasco.

Entre las prioridades de la oposición presente en Moscú está el cese de los bombardeos, la liberación de prisioneros políticos, "prioritariamente de mujeres y niños", o la aplicación de "mecanismos para hacer llegar la ayuda humanitaria".

Para evitar caer en el mismo error que en Ginebra "no abordaremos de entrada la cuestión de un gobierno de transición", afirmó bajo el anonimato el participante de la oposición, cuyos representantes se reunieron lunes y martes en Moscú para preparar la cita.

¿A quiénes representan?

El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, se entrevistó hoy con los participantes, quienes volverán a reunirse el jueves. Para Lavrov, no se trata de "negociaciones", sino más bien de "conversaciones antes de negociaciones".

En una entrevista publicada el lunes en la revista Foreign Affairs, Asad mostró su apoyo a las conversaciones pero también previno que no "son una negociación para una solución (al conflicto). Son solamente preparativos para una conferencia".

"Vamos a hablar con todo el mundo. Pero hay que pedir a cada uno de (los opositores): ¿A quiénes representan?", agregó, fustigando "las marionetas de Catar, Arabia Saudita o de cualquier país occidental".

Por su parte, Washington declaró recientemente apoyar "todo esfuerzo" que pueda llevar a "obtener una solución duradera al conflicto". Para los analistas, al acoger a emisarios del régimen y a opositores, Moscú persigue un doble objetivo: presentarse como un mediador fiable y sobre todo, legitimar a Asad.

Las conversaciones tienen lugar cuando la irrupción del grupo Estado Islámico en Siria obligó a reorientar la estrategia de los occidentales, que ahora apenas reclaman la partida inmediata de Asad y se concentran en bombardear por aire las posiciones del grupo yihadista.

En Moscú, las expectativas son modestas, dada la ausencia de la Coalición Nacional, basada en Estambul y considerada por la comunidad internacional como la principal fuerza de la oposición siria.

La Coalición excluyó su participación, al juzgar que las conversaciones deberían tener lugar bajo la égida de la ONU en un país "neutral", y no en Rusia, un firme apoyo del régimen de Damasco.

Entre las prioridades de la oposición presente en Moscú está el cese de los bombardeos, la liberación de prisioneros políticos, "prioritariamente de mujeres y niños", o la aplicación de "mecanismos para hacer llegar la ayuda humanitaria".

Para evitar caer en el mismo error que en Ginebra "no abordaremos de entrada la cuestión de un gobierno de transición", afirmó bajo anonimato el participante de la oposición, cuyos representantes se reunieron lunes y martes en Moscú para preparar la cita.

Kobane, en ruinas

Edificios destruidos, calles llenas de basura y escombros, barrios desiertos: la victoria de las fuerzas kurdas sobre los yihadistas del grupo Estado islámico (EI), luego de cuatro meses de encarnizados combates, transformó la ciudad siria de Kobane en un paisaje en ruinas.

Dos días después de una batalla que se volvió el símbolo de la guerra civil que destroza al país desde 2011, los combatientes de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), la milicia del principal partido kurdo de Siria, controla ahora una ciudad cuya tercera parte está en ruinas.

En varios lugares grupos de milicianos, entre ellos muchas mujeres, saludaron la presencia de los periodistas con ráfagas de Kalachnikov lanzadas al aire y haciendo la "V" de la victoria.

"Nosotros los kurdos somos fuertes, no le tenemos miedo a nadie. Aquí, es nuestro país, son nuestras casas", dijo uno de ellos, Ziad. "ya no hay nadie del EI ni ningún terrorista aquí en Kobane, los rechazamos y estamos muy contentos", dijo Saleh Yousef Saleg.

En torno a ellos, la silueta desencarnada de los edificios muestra la violencia de los enfrentamientos y los muchos ataques realizados por los bombarderos de la coalición internacional encabaezada por Estados Unidos.