Inicia XXIII Cumbre Iberoamericana, con notables ausencias y retos de renovación

La reunión de Panamá, con la presencia de apenas seis mandatarios de América Latina (México, Paraguay, República Dominicana, Colombia y dos de Centroamérica), es la última reunión anual de este ...
Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto (i), Panamá, Ricardo Martinelli (c) y el primer ministro de España, Mariano Rajoy (d), en la inauguración de la Cumbre Iberoamericana, hoy en Panamá
Los presidentes de México, Enrique Peña Nieto (i), Panamá, Ricardo Martinelli (c) y el primer ministro de España, Mariano Rajoy (d), en la inauguración de la Cumbre Iberoamericana, hoy en Panamá (AFP)

Panamá

La XXIII Cumbre Iberoamericana inicia hoy en Panamá con una marcada ausencia de gobernantes, reveladora de la pérdida de protagonismo y utilidad del foro, que dos décadas después de creado enfrenta el desafío de renovarse para no desaparecer.

La cita será inaugurada esta noche con la presencia de apenas seis mandatarios de América Latina (México, Paraguay, República Dominicana, Colombia y dos de Centroamérica), en una ceremonia en un centro de convenciones a orillas del Canal de Panamá, desteñida por cancelaciones de última hora.

Sólo once de los 22 de jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica (América Latina, España y Portugal) confirmaron que estarán el sábado en las sesiones que debatirán una profunda reforma de este sistema.

Pero en la mitad ausente están casi todos los suramericanos: Dilma Rousseff (Brasil), Cristina Kirchner (Argentina), Rafael Correa (Ecuador), José Mújica (Uruguay), Sebastián Piñera (Chile), Ollanta Humala (Perú), Nicolás Maduro (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia). Además, faltarán Raúl Castro (Cuba), Daniel Ortega (Nicaragua) y Otto Pérez (Guatemala).

Por si fuera poco, el rey Juan Carlos de España, que convalece de una operación de cadera, faltará por primera vez desde 1991, cuando comenzaron estas citas anuales y enviará un mensaje grabado. El presidente del gobierno, Mariano Rajoy, encabeza la delegación española. Esta cumbre rompería el récord de ausencias, que tenía la cumbre de Asunción, celebrada en 2011.

Pero las grandes ausencias dan la imagen de una falta de interés hacia estas citas, sin ser compensada por la presencia de otros presidentes como Enrique Peña Nieto (México), quien acordó en una reunión con el anfitrión Ricardo Martinelli acelerar las negociaciones para antes de fin de año la firma del Tratado de Libre Comercio.

La ausencia de Piñera, Humala y del presidente Juan Manuel Santos (Colombia) -quien postergó su llegada para esta noche- dio al traste hoy con un encuentro de la Alianza del Pacífico, un bloque comercial que busca mercado con los países asiáticos.

En su lugar se realizó una reunión ministerial en la que participaron los presidentes Laura Chinchilla (Costa Rica) y el anfitrión Ricardo Martinelli (Panamá), cuyos países aspiran a sumarse a la Alianza del Pacífico, por cierto no bien vista por mandatarios de izquierda como Morales, que la considera "parte de una conspiración" de Estados Unidos para dividir a los latinoamericanos.

Los presidentes Mauricio Funes (El Salvador) y Porfirio Lobo (Honduras), quienes postergaron para el sábado su llegada a Panamá, podrían también celebrar una reunión al margen de la cumbre, pues sus países protagonizan un conflicto por la soberanía de la Isla Conejo, en el Golfo de Fonseca. "Le voy a plantear la necesidad de que lleguemos a un entendimiento para evitar tensionar la zona", manifestó Funes el jueves.

Una cumbre deslucida no parece un buen escenario para el debut en estas citas del presidente Horacio Cartes (Paraguay), cuyo país estuvo ausente el año pasado de la cumbre de Cádiz por la crisis que generó la destitución de su antecesor, Fernando Lugo. Sin embargo, llegó temprano el jueves para codearse con empresarios y políticos, al igual que Danilo Medina (República Dominicana), junto al anfitrión Martinelli.

Con el lema "La Comunidad Iberoamericana en el Nuevo Contexto Mundial", la Cumbre se propone una reforma profunda del foro, de la que se viene hablando desde Cádiz, que busca adaptarlo a los intereses de una América Latina que hoy camina más a su propio ritmo.

La iniciativa incluye un cambio en el reparto de costos del sistema: pasar de un 70% que asumen España y Portugal a un 60%, para que América Latina incremente su aporte de un 30% a un 40%.

Pero uno de los principales puntos, revelador del momento que vive la comunidad iberoamericana, es que las cumbres -la primera fue en Guadalajara (México) en 1991-, serán cada dos años a partir de la próxima, en la ciudad mexicana de Veracruz, en 2014.

"Hay que modernizar la estructura y ver por donde irían las prioridades", afirmó el secretario general iberoamericano, el hispano-uruguayo Enrique Iglesias, al inaugurar la reunión de cancilleres, abogando por dinamizar campos como la educación, las micro y pequeñas empresas y otros temas que interesan más a los latinoamericanos.

La cita de cancilleres, que expresó un decidido respaldo a las negociaciones de paz en Colombia, destacó la urgencia de reorientar la cooperación, con una España en crisis y una América Latina más autónoma.

"Yo creo que España nos ha dado la mano siempre, ahora tenemos que estar ahí presentes y ayudarles, creo que es una crisis pasajera que, como todas, traerá oportunidad", destacó la canciller colombiana María Ángela Holguín.

A los cambios se suma el relevo de Iglesias, considerado el alma de la organización, se despedirá en Panamá del cargo que ocupa desde 2005, aunque permanecerá hasta enero mientras asume su sustituto y entran en marcha las reformas.