Inicia el Mundial en Brasil con protestas que dejan 8 heridos

Los incidentes más graves tuvieron lugar en Sao Paulo, donde manifestantes enmascarados fueron reprimidos por la policía con gases lacrimógenos y balas de goma, mientras en Copacabana grupos ...
Manifestantes contra el Mundial de Futbol, reunidos en las inmediaciones de la FIFA Fan Fest en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro
Manifestantes contra el Mundial de Futbol, reunidos en las inmediaciones de la FIFA Fan Fest en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro (AFP)

Río de Janeiro, Sao Paulo

El Mundial de Fútbol en Brasil inició hoy en medio de varias protestas en al menos cuatro ciudades del país que, en Sao Paulo, sede del partido inaugural, dejaron unos siete heridos leves, entre ellos dos periodistas de la red CNN, así como un fotógrafo lesionado en Belo Horizonte. Los incidentes más graves se registraron en Sao Paulo, ciudad en la que las selecciones de Brasil y Croacia inauguraron el Mundial y donde un grupo de manifestantes enmascarados fue reprimido por la Policía con gases lacrimógenos y balas de goma.

Las protestas en contra del Mundial por los elevados costos que ha tenido para las arcas públicas, se extendieron incluso a las gradas del estadio Arena Corinthians de Sao Paulo, donde se oyeron insultos contra la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, y el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, cuando ambos entraron al palco de autoridades minutos antes del inicio del partido. En esa ciudad se registraron por lo menos siete heridos leves, entre ellos dos periodistas estadunidenses de la red CNN.

En Belo Horizonte, otra de las doce sedes del Mundial, manifestantes antiMundial se enfrentaron hoy con la policía y provocaron destrozos en tiendas y bancos con un saldo de al menos cuatro detenidos y un periodista herido, en momentos mismos en que se iniciaba la Copa del Mundo con el partido inaugural Brasil-Croacia.

Los manifestantes dieron vuelta a un auto de la policía en la zona de la avenida Joao Pinheiro y otra columna rompió persianas y vidrios de comercios y sucursales bancarias cerca de la céntrica Plaza Siete de Septiembre, constató la AFP. Un fotorreportero de la agencia Reuters, Sergio Morais, resultó herido en la cabeza por una piedra lanzada por los manifestantes, señaló el diario local Estado de Minas.

Según la misma fuente, citando a la policía civil, al menos cuatro personas fueron detenidas. Decenas de efectivos de la policía militar brasileña apoyados por camionetas y helicópteros avanzaron por la avenida Alfonso Pena para dispersar a esta columna formada por unas 200 personas. "Abajo la Copa", decía una de las pancartas que llevaban los manifestantes, que salieron corriendo cuando la policía intentó cercarlos.

Los incidentes comenzaron al mismo tiempo que se celebraba en Sao Paulo la fiesta inaugural del Mundial Brasil-2014 y continuaron cuando ya se había dado inicio al partido entre Brasil y Croacia. "Ellos tienen su Copa, pero la gente sigue esperando para que se ocupen de cosas más importantes. Queremos salud, educación", dijo Joao, un joven de 26 años que no quiso dar su apellido y participaba en las protestas.

Un centenar de manifestantes pemaneció desafiantes frente a dos líneas de policías con escudos alrededor del célebre "Pirulito", un pequeño obelisco situado en la plaza Siete de Septiembre. Las fuerzas de seguridad con policía montada recuperaron el lugar poco antes de las 18:00 horas locales. Los enfrentamientos en Belo Horizonte (centro-este) se suman a los registrados más temprano precisamente en Sao Paulo, donde la policía lanzó gases lacrimógenos, balas de goma y bombas de estruendo para dispersar a manifestantes antiCopa.

Después de las manifestaciones, que fueron poco numerosas, la Policía Militar de Sao Paulo informó de que detuvo a 29 personas en el interior de una universidad por llevar máscaras, cuchillos y vinagre, las cuales ya fueron puestas en libertad. Además, precisó que dos personas permanecían detenidas por su participación en las protestas que tuvieron lugar antes del partido inaugural a unos cuatro kilómetros de distancia del estadio Arena Corinthians.

En Río de Janeiro, con cerca de dos mil personas, las protestas fueron pacíficas y duraron alrededor de dos horas, aunque al final un pequeño grupo se enfrentó con la Policía, que al igual que en Sao Paulo usó gas lacrimógeno para dispersar la marcha. Entre los manifestantes, habían profesores que exigieron más inversiones en educación, además de grupos feministas y militantes de partidos políticos de izquierda.

A diferencia de las masivas protestas del año pasado, que fueron espontáneas y congregaron a centenares de miles de personas en todo el país en demanda de mejores servicios públicos, las manifestaciones de hoy fueron convocadas por colectivos con reivindicaciones específicas y sólo tuvieron un seguimiento numeroso en Sao Paulo y Río de Janeiro.

Además de las dos mayores ciudades brasileñas, también hubo protestas menores en otras capitales regionales como Porto Alegre (Río Grande do Sul), Belo Horizonte (Minas Gerais) y Fortaleza (Ceará). Todas las marchas estaban unidas por las quejas contra la FIFA, los elevados gastos de los estadios, algunos de ellos con dinero público, y las ventajas fiscales concedidas por el Gobierno brasileño a los organizadores del evento.

Además de protestar contra el Mundial, en Sao Paulo los manifestantes demandaron la readmisión de 42 empleados del metro que fueron despedidos por sumarse a una huelga. La represión de las protestas en Sao Paulo fue censurada hoy por Amnistía Internacional (AI) que consideró que la Policía brasileña hizo un uso "desproporcionado de la fuerza".

Poco antes del inicio del partido inaugural, que citó a Brasil y Croacia en Sao Paulo a las 17:00 (20:00 hora GMT), hubo más protestas en las inmediaciones del FIFA Fan Fest de Río de Janeiro, recinto instalado en las arenas de la famosa playa de Copacabana para la retransmisión de los partidos del Mundial.

Allí un grupo de cerca de 200 personas gritó consignas contra el Mundial, a lo que muchos aficionados, vestidos con camisetas de la selección brasileña, respondieron con abucheos. Otros gremios profesionales aprovecharon el escaparate de la Copa del Mundo para declararse en huelga y reclamar mejoras salariales, una situación que ha sido habitual en Brasil en los últimos meses.

Copacabana fue escenario después de algo impensable: brasileños celebrando el gol de Croacia que ponía 1-0 a los europeos ante la "canarinha" en el inicio del Mundial de Brasil 2014. Quienes gritaron con alegría el gol en contra de Marcelo eran integrantes de grupos anti-Mundial que se manifestaron en la playa más famosa de Río de Janeiro, donde incluso se vio a personas arrancando banderas brasileñas en diferentes comercios.

Tras el triunfo por 3-1 de Brasil sobre Croacia, la policía militar se hizo presente en forma masiva en sectores del paseo marítimo en los que se recrudeció la tensión, mientras cinco helicópteros estacionados sobre el mar controlaban el área. La celebración de los goles por parte de los manifestantes anti-Mundial llevó a acaloradas discusiones con otros paseantes, que estaban allí para seguir en pantallas gigantes en la playa a la selección de Brasil, que quiere tomarse revancha del Maracanazo uruguayo de 1950 y conquistar su sexto título mundial.

Entre los que se declararon en huelga estaban los trabajadores de tierra del aeropuerto internacional de Río de Janeiro, aunque no se registraron atrasos ni problemas de operación significativos. A primera hora de la mañana, cerca de 50 trabajadores montaron un bloqueo durante dos horas en la avenida Veinte de Enero, prácticamente la única vía de acceso al aeropuerto Galeao de Río de Janeiro, según informó la Policía.

Asimismo, una huelga de conductores de autobuses paralizó parcialmente la ciudad de Natal, capital de Río Grande do Norte y una de las sedes del Mundial. Sólo cerca del 30 % de la flota de autobuses estaba circulando hoy, lo que ocasionó trastornos a la población que trataba de desplazarse del trabajo a casa antes del partido.

El Mundial se celebra en doce ciudades brasileñas y se extenderá hasta el 13 de julio, día en el que se celebrará la final en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Brasil, que celebra elecciones presidenciales en menos de cuatro meses, viene siendo sacudido desde hace un año por las protestas de movimientos sociales que reniegan del Mundial y critican el dinero invertido en el torneo en un país con graves carencias en infraestructura, salud, educación y seguridad.