CRÓNICA | POR NOTIMEX

Inés del Río, terrorista vasca puesta en libertad en España.

Condenada a 3,828 años de cárcel por 24 asesinatos, la militante de ETA camina de nuevo en libertad en la calle tras rechazar el Tribunal de Estrasburgo la doctrina Parot, que ella misma denunció.


Inés del Río fue capturada en 1987 y condenada a 3 mil 828 años de prisión por un total de 24 asesinatos.
Inés del Río fue capturada en 1987 y condenada a 3 mil 828 años de prisión por un total de 24 asesinatos. (Especial)

Madrid

Una de las noticias más impactantes de la semana internacional que concluye ha sido la salida de la cárcel de una terrorista, la vasca Inés del Río Prada. ¿Cómo es posible que una “sanguinaria” etarra, condenada a 3,828 años de cárcel por 24 asesinatos, pueda estar de nuevo caminando en libertad en la calle?.

La respuesta está en la doctrina Parot, que la militante de ETA denunció ante el Tribunal de Estrasburgo. Nacida en Tafalla (Navarra) en 1958, Inés del Río fue una de las integrantes del histórico “comando Madrid” a mediados de los años 80 junto a etarras como Iñaki de Juana Chaos, Antonio Troitiño, Soares Gamboa o Belén González.

Su recurso es el que ha obligado al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) a pronunciarse sobre el futuro de la doctrina que hace que los beneficios penitenciarios deban aplicarse a la totalidad de las condenas y no al tiempo máximo de estancia en prisión, 30 años.

Conocida con los alias de "Nieves" o "Pequeña", fue detenida en julio de 1987 en Zaragoza tras haber logrado huir seis meses antes de una operación en la que los GEOS asaltaron el piso de Madrid en el que se escondían los etarras y donde fueron detenidos seis terroristas: Cristina Arrizabalaga, María Teresa Rojo Paniego, Troitiño, Esteban Esteban Nieto, Inmaculada Noble Goicoechea y De Juana Chaos.

El primer atentado por el que Inés del Río fue condenada es el del coronel del cuerpo jurídico militar del Ejército de Tierra Vicente Romero y su chófer, Juan García Jiménez, abatidos a tiros en junio de 1985.

Ese mismo día, falleció el miembro del Tedax (servicio de desarticulación de explosivos) Esteban del Amo García como consecuencia de una bomba trampa colocada por los terroristas en el coche con el que huyeron del primer atentado. La terrorista fue condenada a 58 años de prisión por estos hechos.

Sólo un mes después, Del Río participó en el atentado del vicealmirante de la Armada y director general de Política de Defensa Fausto Escrigas, por el que fue condenada a otros 48 años de cárcel por la Audiencia Nacional.

En septiembre de ese mismo año, el “comando Madrid' hizo estallar un coche bomba en la plaza de República Argentina de Madrid al paso de un autobús ocupado por guardias civiles. Sin embargo, el único fallecido como consecuencia de la explosión fue el estadunidense Eugene Kenneth Brown, que practicaba deporte en las inmediaciones.

Otro de los atentados más sanguinarios en los que participó Inés del Río es el de la calle Juan Bravo de Madrid, en el que fallecieron cinco guardias civiles encargados de la vigilancia de las embajadas de Estados Unidos e Italia.

Ya en junio de 1986, el coche en el que viajaba el comandante del Ejército de Tierra Ricardo Sáenz de Ynestrillas junto al teniente coronel Carlos Vesteiro y el soldado conductor Francisco Casillas fue ametrallado por dos miembros de ETA, un atentado por el que Del Río fue condenada a 87 años de prisión.

El último de los atentados en los que se le relaciona es el de la plaza de República Dominicana, cometido un año antes de su detención. El 14 de julio de 1986, el 'comando Madrid' estacionó una furgoneta bomba que hicieron estallar al paso de un convoy de vehículos de la Guardia Civil compuesto por un autobús, un minibús y un todoterreno.

Como consecuencia de la explosión, fallecieron doce agentes de la Benemérita y otras 78 personas -entre transeúntes y guardias civiles- sufrieron heridas de diversa consideración. En este atentado, Inés del Río participó en las labores de vigilancia y preparación del explosivo y fue condenada a más de 2,200 años de prisión.

El Tribunal de Estrasburgo examinó si la aplicación de la “doctrina Parot” a Inés del Río se ajusta al Convenio Europeo de Derechos Humanos, que es vinculante para los 47 estados miembros del Consejo de Europa.

A partir de la “doctrina Parot”, las redenciones de pena se pasaron a aplicar sobre el total de las condenas impuestas y no sobre el tiempo máximo de cumplimiento en prisión por lo que los etarras han visto alargadas sus estancias en prisión.

La doctrina Parot es el nombre habitual con el que se conoce la jurisprudencia establecida a partir de la sentencia del Tribunal Supremo de España del 28 de febrero de 2006 (resolución a un recurso presentado por Henri Parot, miembro de la organización terrorista ETA) por la cual la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios,...) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión que, según el ya derogado Código Penal de 1973, es de 30 años.

Esta doctrina fue modificada en 2008 solo parcialmente por el Tribunal Constitucional de España en la conocida como doctrina del doble cómputo penal. La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) resolvió definitivamente en un recurso presentado por Inés del Río que la aplicación de la doctrina Parot con carácter retroactivo vulnera el artículo 5 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Como diría un abogado, "dura lex, sed lex". Y gracias a la ley, a ese Estado de Derecho que un día combatió, una terrorista "sanguinaria" ya está de nuevo en la calle.