Indonesia, decidida a ejecutar a siete extranjeros por narcotráfico

Entre los condenados se encuentra el brasileño Rodrigo Gularte, de 42 años, condenado a la pena capital en 2005 por ingresar al país con seis kilos de cocaína escondida en sus tablas de surf.
Australianos reaccionan ante el testimonio de un familiar de uno de los condenados a muerte en un acto público por los presos en Sydney
Australianos reaccionan ante el testimonio de un familiar de uno de los condenados a muerte en un acto público por los presos en Sydney (AFP)

Yakarta

Indonesia sigue determinada a fusilar próximamente a siete extranjeros, entre ellos al brasileño Rodrigo Gularte, condenados a muerte por tráfico de drogas, después de que el nuevo presidente indonesio rechazara los pedidos de indulto.

Gularte, de 42 años, fue condenado a la pena capital en 2005 por ingresar al país con seis kilos de cocaína escondidos en tablas de surf. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil había anunciado la semana pasada que "el pedido de clemencia de Rodrigo Gularte" había sido "rechazado por las autoridades indonesias".

La cancillería brasileña indicó que seguirá realizando gestiones para "agotar todas las posibilidades de conmutación de la pena de Rodrigo Gularte permitidas por el ordenamiento jurídico de Indonesia".

La defensa del brasileño aún guarda esperanzas de que Yakarta reconsidere su decisión por razones médicas ya que el condenado fue diagnosticado con esquizofrenia, por lo cual, según la ley indonesia, podría ser internado en un hospital psiquiátrico en vez de ser ejecutado.

La madre de Gularte, que lo visitó por última vez en agosto de 2014, declaró recientemente en un programa de televisión que su hijo estaba "totalmente transformado" y había perdido 15 kilos.

Además del pedido de indulto de Gularte, el presidente Joko Widodo rechazó los pedidos de dos australianos -en el corredor de la muerte desde hace casi diez años-, un francés, un nigeriano, un ghanés, un filipino y de cuatro indonesios, indicó el miércoles por la noche la fiscalía de Yakarta.

La fiscalía recibió "las copias oficiales del decreto presidencial que rechaza los pedidos de indulto de 11 condenados a muerte", dijo a la AFP Tony Spontana, portavoz de la fiscalía. "La oficina del fiscal general tiene ahora once condenados en el corredor de la muerte listos para ser ejecutados", añadió".

El 18 de enero pasado, Indonesia ejecutó a seis personas, entre ellas a cinco extranjeras, entre los cuales figuraba el brasileño Marco Archer Cardoso Moreira, un holandés, un vietnamita, un malauí y un nigeriano.

Brasil, al igual que Holanda, había reaccionado llamando a consultas a su embajador. La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, había manifestado en un comunicado que estaba "consternada e indignada" por el fusilamiento y que este tendría consecuencias en las relaciones bilaterales.

Decenas de indonesios y extranjeros condenados a muerte por tráfico de drogas se encuentran en el corredor de la muerte en Indonesia, un país con una de las legislaciones anti-drogas más severas del mundo.

Se trataba de las primeras ejecuciones desde la llegada al poder en octubre pasado del presidente Widodo, que de esa manera puso en práctica el discurso intransigente que mantuvo durante la campaña.

"No habrá clemencia para los narcotraficantes", había declarado en la televisión Widodo poco después de asumir sus funciones. "Todos los días, 50 personas mueren a causa de las drogas", agregó.