“Indignante”, espionaje de EU, reclama Google

El presidente ejecutivo de la corporación experta en productos y servicios de internet dice que es “mala política” aplicarlo a 320 millones de personas cuando se busca “solo a 300”.
El titular del gigante Google, Eric Schmidt.
El titular del gigante Google, Eric Schmidt. (Bobby Yip/Reuters)

Washington, Brasilia

El presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt,  calificó ayer de “indignante” que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) de Estados Unidos pudiera haber infiltrado centros de datos de la firma para acceder a millones de cuentas de usuarios, como señalan filtraciones recientes.

“Es realmente indignante que la NSA estuviese infiltrada dentro de los centros de datos, si eso es cierto. Los pasos que la agencia estaba dispuesta a tomar sin un juicio adecuado para alcanzar su misión y violar potencialmente la privacidad de la gente, no son correctos”, dijo Schmidt en entrevista publicada en la página web del The Wall Street Journal.

El directivo aludió así a las informaciones publicadas antes por el Washington Post, con base en las filtraciones del ex analista de la NSA Edward Snowden, que señalan que esa agencia envía todos los días millones de registros de las redes internas de Yahoo y Google a su sede en Fort Meade, a las afueras de Washington.

En concreto, durante un mes a comienzos de 2013 la NSA habría llegado a procesar más de 181 millones de nuevos registros, y según Schmidt, si se recopilaron “registros telefónicos de 320 millones de personas para identificar a unas 300 que podrían constituir un riesgo, es simplemente mala política pública y algo quizás ilegal”.

Por ello, urgió a mejorar el nivel de supervisión de estos programas de inteligencia para equilibrar la seguridad y la privacidad, y adelantó que el gigante informático ya ha planteado quejas por las supuestas actuaciones de la NSA ante el Congreso y la Casa Blanca, que por otro lado se han negado a confirmar la infiltración de las redes de Google y Yahoo.

Mayoría en EU dice no

Según una encuesta del Centro de Investigaciones PEW divulgada ayer, la mayoría de los estadunidenses rechaza el espionaje a líderes de países aliados de Estados Unidos.

La mayoría (56%) de los consultados considera inaceptable que órganos de inteligencia del país espíen a líderes amigos, un porcentaje que es igual en los distintos partidos políticos.

“El 57% de los republicanos, 53% de los demócratas y 56% de los independientes dicen que la práctica es inaceptable”, precisa el estudio.

Solo 36% consideró apropiado interceptar comunicaciones de líderes aliados y 9% respondió no saber contestar.

El sondeo fue hecho tras las revelaciones del ex analista estadunidense de inteligencia Edward Snowden, hoy asilado en Rusia, según las cuales EU interceptó hasta el celular de la líder alemana, Angela Merkel.

En tanto, el canciller venezolano, Elías Jaua, condenó ayer en la Ciudad de México las “inaceptables” nuevas revelaciones del supuesto espionaje prioritario de EU a su país y dijo que estas prácticas son una de las causas de que las relaciones bilaterales sigan congeladas.

“Es inaceptable que nos espíen, a nosotros y a ningún gobierno del mundo”, dijo Jaua durante una rueda de prensa en un hotel de la capital luego de reunirse con su par mexicano, José  Antonio Meade.

“Para nosotros no es una sorpresa, lo sabemos y precisamente es parte de los problemas que han conllevado a que las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos estén en el nivel que están”, destacó Jaua.

 

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Torturas a la carta

-En Washington, un informe publicado por el Instituto para la Profesión Médica de Estados Unidos afirma que personal médico fue cómplice de maltratos en cárceles del Pentágono y de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) donde se cometían abusos.

-El estudio realizado durante dos años fue titulado “La ética abandonada: profesionalismo médico y abuso a los detenidos en la guerra contra el terrorismo”.

-El informe reclama una investigación de la Comisión de Información del Senado estadunidense, pero la CIA calificó ya de “erróneas” las conclusiones y el Pentágono las consideró “absurdas”.