Impedir el voto en Cataluña es "prácticamente imposible": Artur Mas

El presidente del gobierno autónomo de Cataluña advierte, la víspera de una gran manifestación independentista en Barcelona, y ante la consulta que su gobierno impulsa para noviembre, que no se ...
Artur Mas, presidente de la Generalitat, gobierno autónomo de Cataluña, en el Palau de la Generalitat en Barcelona
Artur Mas, presidente de la Generalitat, gobierno autónomo de Cataluña, en el Palau de la Generalitat en Barcelona (AFP)

Barcelona

El presidente del gobierno catalán, Artur Mas, advirtió hoy que no se puede impedir eternamente a la población catalana decidir su futuro a pesar del rechazo del gobierno español a la consulta independentista programada en noviembre en esta región.

"Si la población catalana quiere votar sobre su futuro es prácticamente imposible impedirlo para siempre", afirmó Mas en una entrevista a la AFP en la víspera de una gran manifestación independentista en Barcelona con más de medio millón de inscritos.

"Es absurdo pretenderlo y creo que el Estado español debe darse cuenta de eso", agregó. El presidente del ejecutivo catalán se comprometió a celebrar una consulta de autodeterminación en esta región el próximo 9 de noviembre pero Madrid se muestra resuelto a impedirla argumentando que es anticonstitucional.

Con poco margen de maniobra, Mas se muestra confiado en que el ejemplo de Escocia, que el 18 de septiembre celebrará un referéndum sobre la independencia acordado con el Reino Unido, allane el camino de Cataluña.

"Si una nación como Escocia puede votar, ¿por qué no Cataluña?", se preguntó el presidente catalán, convencido de que una victoria del independentismo en el norte de la Gran Bretaña cambiaría la reticente postura de la Unión Europea sobre estos procesos.

"Si gana el 'yes' en el referéndum escocés estoy convencidísimo de que van a empezar negociaciones rápidas entre Escocia, Gran Bretaña y la Unión Europea para asegurar que Escocia pueda quedarse dentro de la UE. Estoy seguro de que va a imperar el pragmatismo como siempre ha pasado en la UE", aseveró Mas.

Hasta el momento, la Comisión Europea mantiene que la secesión de un territorio de un Estado miembro implicaría la salida automática de la UE.

Mientras, los independentistas catalanes se preparan para hacer el jueves por tercer año consecutivo una demostración de fuerza en favor de la consulta de autodeterminación prevista para el 9 de noviembre en esta importante región española pese al rechazo de Madrid.

Después de la multitudinaria manifestación en Barcelona de 2012 y la vasta cadena humana de 2013, los independentistas quieren formar este año una V de votar de 11 kilómetros de largo en dos céntricas avenidas de Barcelona con el lema "Ahora es la hora - Llenemos las calles para llenar las urnas".

Más de medio millón de personas, ataviadas con camisetas amarillas y rojas de la bandera catalana, se han inscrito para participar, según los organizadores de la Asamblea Nacional de Cataluña y Omnium.

"Nuestro objetivo es votar y ganar el 9 de noviembre y entendemos que este 11 de septiembre es el punto de inflexión", explicó a la AFP Carme Forcadell, presidenta de la ANC.

Esta demostración de fuerza tendrá lugar una semana antes de que los escoceses voten en un referéndum sobre una secesión con el Reino Unido que, a diferencia del gobierno español de Mariano Rajoy, acordó su celebración.

Una Diada simbólica

Escenario habitual de reivindiciones nacionalistas, esta Diada del 11 de septiembre, día de Cataluña, llega cargada de simbolismo: se cumple el 300 aniversario de la toma de Barcelona por las tropas francoespañolas de Felipe V en la guerra de Sucesión española, que puso fin a la autonomía catalana.

El presidente regional Artur Mas inaugurará hoy la agenda institucional de la Diada con una ofrenda floral a los catalanes caídos durante el asedio de Barcelona en 1714 en una fosa común en el centro de la ciudad donde arde permanentemente una llama en su recuerdo.

"Hace 300 años, nos quitaron la libertad por la fuerza. Ahora la recuperaremos con nuestros votos", celebraba un banquero jubilado de 66 años, Ramon Puig, en la sede de la ANC de Barcelona esta semana. Su mujer, Pepita Puig, con una bandera independentista bajo el brazo, compartía su esperanza: "Nunca lo habíamos tenido tan cerca, es ahora o nunca".

En medio de este ímpetu independentista, los catalanes contrarios a este proceso se concentrarán en Tarragona, cien kilómetros al sur de Barcelona, en una manifestación organizada por la recién creada Sociedad Civil Catalana bajo el lema "Recuperemos la sensatez".

La secesión "no nos conviene económicamente, políticamente no está justificada y socialmente nos divide", defendió ante la AFP el vicepresidente de SCC, Joaquim Coll.

El dilema de Artur Mas

Orgullosos de su cultura y su lengua, numerosos catalanes han abrazado últimamente el independentismo resentidos por un sentimiento de maltrato por parte de Madrid hacia esta región nororiental de 7.5 millones de habitantes y que supone una quinta parte de la riqueza del país.

Con amplias cotas de autogobierno en educación, sanidad y seguridad, el desencuentro de Cataluña se inició en 2010, cuando el Tribunal Constitucional les privó de su estatus de nación. Dos años después, la división se acentuó cuando el gobierno central le negó una mejor financiación a esta región muy afectada por la crisis económica.

Fue entonces cuando Mas, de la coalición nacionalista conservadora CiU, inició el proceso de autodeterminación a cambio del apoyo de la segunda fuerza de la región, los independentistas de ERC.

El proyecto, al que se han sumado otras dos pequeñas formaciones de la región, es celebrar el 9 de noviembre una consulta no vinculante con una doble pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que sea un Estado independiente?".

Pero el gobierno español no da su brazo a torcer y promete impugnar la consulta ante el Tribunal Constitucional. Esta votación "ni se puede, ni se va a celebrar", advirtió Rajoy a Mas durante una reunión en julio.

Hasta el 9 de noviembre, Mas deberá decidir si desafiar la ley y arriesgarse a una escisión del seno moderado de su partido o renunciar al referéndum poniendo en riesgo su alianza con ERC, que les pasó por delante en las últimas elecciones europeas y pide convocar la consulta a toda costa.