Hombres en minifalda, contra el abuso sexual

La protesta se dirige contra la mentalidad conservadora que echa la culpa de una violación a la víctima si la mujer vestía de una forma considerada “indecente”, es decir, con falda corta o con ...
Joven asesinada por vestimenta.
Joven asesinada por vestimenta. (Burhan Ozbilici/AP)

Estambul

Un grupo de hombres vestidos con minifalda realizará una manifestación para rebatir la idea de que la forma de vestir justifica los casos de violación contra mujeres.

 Decenas de protestas se realizan en Turquía desde hace una semana por el asesinato “machista” de una joven. A las protestas se suma una más: “Por todas las mujeres, nos reunimos en minifalda”, dice  la convocatoria, a la que se han apuntado ya 2 mil 600 personas en la cuenta de Facebook de la protesta, que tendrá lugar después del medio día en Istiklal, la principal calle comercial de Estambul.

La protesta se dirige contra la mentalidad conservadora que echa la culpa de una violación a la víctima si la mujer vestía de una forma considerada “indecente”, es decir, con falda corta o con escote.

La convocatoria insiste con este gesto en que las minifaldas, o cualquier otra prenda, no se deben considerar nunca una causa o motivo del acoso sexual.

En numerosos barrios liberales de las grandes ciudades turcas vestir minifalda es algo admitido, pero los problemas pueden presentarse al cruzar a un barrio de población conservadora o incluso al ir a la policía a denunciar una agresión sexual.

El pasado jueves causó polémica la noticia de que una profesora había sugerido a sus alumnos que acosaran a las alumnas que lleven faldas cortas para obligarlas a vestir “decentemente”, una afirmación que está siendo investigada por el centro escolar.

El brutal asesinato la semana pasada de la estudiante de psicología Özgecan Aslan, de 20 años, tras un intento de violación, ha provocado un enorme debate social y político, y una oleada de protestas por la violencia contra las mujeres.

El año pasado 281 mujeres fueron asesinadas en Turquía por razón de su sexo; en dos de cada tres casos el agresor fue la pareja.