Hollande nombra a su ex primer ministro como jefe de Relaciones Exteriores

La designación de Jean Marc Ayrault, de 66 años, jefe de gobierno entre 2012 y 2014, como canciller, destaca en la remodelación anunciada hoy por el presidente de Francia ante las elecciones de 2017.
Francois Hollande (i), antes de ser entrevistado esta noche por el periodista Gilles Bouleau (d) para el canal privado TF1 y el público France 2
Francois Hollande (i), antes de ser entrevistado esta noche por el periodista Gilles Bouleau (d) para el canal privado TF1 y el público France 2 (AFP)

París

El presidente socialista francés François Hollande, muy impopular según los actuales sondeos, anunció hoy una remodelación de su gabinete, en la que destacó el nombramiento de su ex primer ministro, Jean Marc Ayrault, a la cabeza de la cartera de Relaciones Exteriores, un cambio con miras a las presidenciales de 2017, así como el regreso de los ecologistas.

Hollande sabe bien que solo la unión de las fuerzas de izquierda detrás de su eventual candidatura en los comicios le permitirá pasar a una segunda vuelta, que disputaría ante el candidato del centroderecha o la líder del ultranacionalista Frente Nacional (FN), Marine Le Pen.

Sin embargo, pese a abrir la mano a nuevos socios, el Ejecutivo mantiene su perfil centrista y excluye a los representantes de la facción "rebelde" del Partido Socialista.

Existía expectación por conocer el nombre del sustituto de Laurent Fabius en Exteriores -la pieza más relevante de la remodelación- y Hollande apostó por un viejo conocido: el ex primer ministro Jean-Marc Ayrault, que salió del Ejecutivo por la puerta de atrás en 2014 entre bajas cotas de popularidad.

El nombramiento de Ayrault se inscribe en una tradición no escrita de designar en la cartera de Exteriores a antiguos jefes de Gobierno, como lo fue el propio Fabius en la década de 1980.

"Al frente de la diplomacia francesa es necesario que haya responsables que tengan experiencia y que ya hayan ejercido puestos de responsabilidad", defendió el primer ministro de Francia, Manuel Valls, en un primer comentario sobre su nuevo equipo.

Jean Marc Ayrault sucede a Laurent Fabius, quien fue nombrado presidente del Consejo Constitucional. Ayrault, de 66 años de edad, fue primer ministro entre 2012 y 2014. La salida de Fabius, anunciada el miércoles, fue el primer cambio de una remodelación que Hollande llevaba meses preparando.

Los analistas recuerdan hoy que Ayrault se pondrá a las órdenes de un jefe de Gobierno, Manuel Valls, que tuvo mucho que ver en su caída en marzo de 2014 y con quien no gozaba precisamente de una buena relación.

El jefe del Estado, con unos índices muy bajos de popularidad y criticado dentro de su propio campo sobre sus medidas económicas y de seguridad, necesita un impulso si quiere poder presentarse de nuevo en 2017.

Con el objetivo de ampliar su base política, con este reforma de su gabinete, Hollande trajo de vuelta al gobierno a los ecologistas, que habían dejado el ejecutivo en 2014 cuando Manuel Valls fue nombrado primer ministro.

Valls, considerado como un liberal, ha sido criticado por el sector más a la izquierda de su partido por sus medidas a favor de las empresas, pero también por su mano dura tras los atentados de 2015.

Vuelven los "verdes"

Sin embargo, la número uno del Partido Ecologista Verde (EELV) Emmanuelle Cosse aceptó volver al gobierno y fue nombrada ministra de Vivienda. En tanto los parlamentarios disidentes del partido, Barbara Pompili y Jean Vincent Placé, fueron nombrados secretarios de Estado.

"Hoy termino mi mandato de secretaria nacional. He tomado esta decisión en conciencia, dentro de la continuidad de mi compromiso por la ecología y sin renegar de las posiciones que he expresado en el pasado", explicó Cosse en una carta a los militantes de su partido al renunciar a su liderazgo.

La llegada al gobierno de Jean-Vincent Placé y Barbara Pompilio, representantes del ala moderada de los ecologistas y que abandonaron el EELV en otoño al considerar que este se había radicalizado, amenaza con profundizar la fisura existente en los Verdes, pilotados por Cecile Duflot (quien, ironías del destino, había sido ministra de Vivienda en el Gobierno Ayrault), fiera opositora de las políticas de Hollande.

"Es un gobierno que tiene que actuar, reformar, avanzar", dijo Hollande en una entrevista concedida a las cadenas TF1 y France 2. El presidente tiene que "ampliar su base política a cualquier precio" con miras al 2017, estimó una fuente cercana poco antes del anuncio.

"No va a poder abordar la (elección) presidencial sin una familia socialista unida detrás del candidato y sin los ecologistas", estimó la fuente. Hollande reconoció que el nuevo gobierno representa tendencias más amplias, aunque recordó que el nuevo equipo debe "guardar la coherencia".

Tras una remontada espectacular después de los atentados de noviembre, Hollande ha vuelto a caer en los sondeos y según cifras publicadas esta semana casi el 75% de los franceses consideran que su reelección en 2017 "no es deseable". Las reformas propuestas por Hollande tras los atentados muestran la precaria situación del gobierno.

Símbolo de la desunión, la Asamblea Nacional aprobó el miércoles por la mínima un proyecto de revisión de la Constitución que incluye la polémica medida de retirar la nacionalidad a los franceses condenados por terrorismo.

Sólo 165 de los 287 diputados de izquierda votaron a favor del texto, que pudo ser aprobado con votos de la derecha. Tampoco es seguro que la revisión constitucional sea finalmente adoptada a pesar de que Hollande quería convertirla en símbolo de la lucha antiterrorista.

Primarias en la izquierda

El presidente también se enfrenta a la presión de algunos sectores para organizar primarias conjuntas de todos los partidos de izquierda, una perspectiva que se complica con el anuncio esta semana de Jean Luc Mélenchon, del Partido de Izquierda, de su candidatura para 2017.

"¿Todo esto para qué? Sin un cambio de rumbo, esto no es más que un juego de las sillas musicales", dijo por su parte Clémentine Autain, miembro del Frente de Izquierda, ilustrando el desencanto con el gobierno.

La ex compañera del presidente François Hollande, la ministra de Ecología Ségolène Royal, número tres del gobierno, se mantendrá en su cargo, al igual que el ministro de Defensa, Jean Yves Le Drian.

Hollande tendió también la mano a otro aliado, en este caso más incondicional, el líder del Partido Radical de Izquierda, Jean-Michel Baylet, quien se hará cargo de la cartera de Ordenación Territorial.

El nombramiento sorpresa fue el de la nueva titular de Cultura, que hasta ahora ejercía como consejera presidencial, Audrey Azoulay, quien sustituye en el cargo a Fleur Pellerin. Mientras, dos ex secretarias de Estado, Annick Girardin y Laurence Rossignol, serán las responsables de Función Pública y de Familia, respectivamente.

El Elíseo ha proclamado con orgullo que el nuevo Gobierno, compuesto por 38 ministros y secretarios de Estado, es paritario, 19 hombres y 19 mujeres. Sin embargo, esa paridad esconde una realidad menos agradable y es que, con la reciente salida de la ex ministra de Justicia Christiane Taubira, ninguna mujer se encuentra al frente de las carteras con mayor peso político.

En el análisis de su nuevo equipo, Valls destacó que este se caracteriza por la "experiencia y solidez", además de por contar con una "base ampliada", al dar cabida a los aliados de izquierda y ecologistas.

Para Valls, la mayoría gubernamental socialista "debe apoyarse en quienes estamos en la izquierda. Tras el éxito de la COP21, era importante que los ecologistas estén ahí para poner en marcha los acuerdos" de la cumbre del clima celebrada en París a finales del año pasado.