Hollande y Obama reclaman "gobierno de unidad nacional" en Irak

El principal líder religioso chiita iraquí, Ali al Sistani, instó a expulsar a los insurgentes sunitas del país, mientras EU presiona al primer ministro Al Maliki para superar divisiones ...
Un recluta chiita voluntario para luchar contra los yihadistas sostiene un arma durante una sesión de entrenamiento hoy en Basora
Un recluta chiita voluntario para luchar contra los yihadistas sostiene un arma durante una sesión de entrenamiento hoy en Basora (AFP)

París, Bagdad

El presidente francés François Hollande y su par estadunidense Barack Obama subrayaron esta noche la necesidad de instaurar "un gobierno de unión nacional" en Irak, indicó el Elíseo en un comunicado, luego de una entrevista telefónica entre ambos mandatarios. "François Hollande y Barack Obama insistieron en la gravedad de la situación y sobre la necesidad de lograr una solución política durable basada en un gobierno de unión nacional. Estuvieron de acuerdo sobre la importancia de unificar esfuerzos para lograrlo", según el comunicado.

Ayer, Obama llamó al Primer ministro chiita Nuri al-Maliki al diálogo con todas las comunidades y anunció el envío de consejeros militares a Irak para apoyar a las fuerzas de seguridad frente a los yihadistas del Estado Islámico en Irak y el Levante (EIIL). Mientras, el principal líder religioso chiita de Irak, Ali al Sistani, instó hoy a expulsar rápidamente a los insurgentes sunitas del país, donde Estados Unidos aumenta su presión sobre el primer ministro, Nuri al Maliki, para superar las divisiones confesionales.

El presidente estadunidense, Barack Obama, prometió el envío de consejeros militares para ayudar al ejército iraquí a hacer frente a la ofensiva lanzada el 9 de junio por los yihadistas sunitas del Ejército Islámico en Irak y el Levante (EIIL), si bien descartó por el momento ataques aéreos.

Del 22 al 27 de junio, el secretario de Estado estadunidense, John Kerry viajará a la capital jordana, Ammán, y luego a Bruselas y París "para consultar con sus socios y aliados cómo apoyar la seguridad, estabilidad y formación de un gobierno inclusivo en Irak", dijo hoy Jen Psaki, portavoz del Departamento de Estado.

En Ammán, Kerry se entrevistará con el ministro de Relaciones Exteriores de Jordania, Naser Judeh, antes de viajar a Bruselas para un encuentro de ministros de Exteriores de los países de la OTAN. En París, "el secretario se reunirá con socios regionales clave y aliados en el Golfo para los desafíos de seguridad en Oriente Medio, incluyendo Irak y Siria", añadió Psaki.

Aunque algunas fuentes dijeron que Kerry podría viajar a Irak pronto, no ha habido ninguna confirmación oficial por parte del Departamento de Estado. El Pentágono afirmó por su parte que Irán envió un "pequeño número" de agentes a Irak para ayudar al gobierno chiíta del primer ministro Nuri al Maliki a hacer frente a los insurgentes sunitas.

"Hay algunos agentes revolucionarios iraníes en Irak, pero no he visto indicio de la presencia de tropas o unidades a gran escala", dijo el portavoz del Ministerio de Defensa estadunidense, contralmirante John Kirby, en aparente referencia a la unidad encargada de las operaciones secretas en el seno de la Guardia Revolucionaria.

Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ofreció a Maliki el "apoyo total" de Rusia en su lucha para liberar al país "de la república de los terroristas", en referencia a los yihadistas. En el terreno, los insurgentes consolidaban su control sobre amplias partes del territorio repartidas en cuatro provincias del norte y el este del país e intentaban trazar un camino hacia Bagdad, uno de sus objetivos.

Tras la desbandada de los primeros días, las fuerzas armadas buscan retomar la iniciativa. Sin embargo, los combates nocturnos en Al Qaim (oeste), en la frontera con Siria, dejaron 34 soldados iraquíes muertos. Al menos 30 combatientes chiitas más murieron en enfrentamientos con los insurgentes sunitas en la ciudad de Muqdadiyah, situada 90 kilómetros al noreste de Bagdad, según fuentes policiales y médicas.

Las dos grandes batallas en el conflicto iraquí se libran actualmente en la ciudad septentrional de Tel Afar y junto a la refinería de Biyi, en las que hoy tuvo lugar una renovada ofensiva por parte de los insurgentes sunitas. Las fuerzas iraquíes consiguieron repeler un ataque de los combatientes del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL) sobre el aeropuerto de Tel Afar, en el que mataron a al menos quince yihadistas y lograron hacerse con tres vehículos utilizados por los extremistas.

Sin embargo, al norte de esa ciudad, los rebeldes impusieron su control en la zona de Al Ayadiya, donde miles de civiles se vieron obligados a dejar sus hogares precipitadamente. Vecinos de la localidad explicaron a Efe que, tras duros combates, los insurgentes sunitas tomaron el control de la localidad, ubicada a once kilómetros de Tel Afar, en la provincia septentrional de Nínive.

Según dijo a Efe una fuente de seguridad, un helicóptero del Ejército bombardeó un convoy del EIIL que transportaba a combatientes en esa zona, a resultas de lo cual murieron trece insurgentes y fueron destruidos más de una decena de vehículos. La población civil sufrió con especial dureza los bombardeos de las fuerzas gubernamentales, como reveló un responsable del Consejo Provincial de Nínive, pues unos trece mil vecinos se vieron forzados a abandonar sus hogares y nueve de ellos perdieron la vida.

El vicepresidente del consejo, Nuredin Kablan, explicó a Efe que las autoridades locales han exigido a Bagdad que detenga los bombardeos indiscriminados sobre civiles, y que ayude con alimentos y medicinas a los miles de desplazados. En una nueva muestra de la violencia desatada en esta ciudad, al menos 47 cadáveres de presos de una cárcel de Tel Afar fueron hallados hoy por vecinos de la localidad, tras ser ejecutados hace cuatro días supuestamente por sus carceleros.

Según denunció a Efe un preso que consiguió huir, los cuerpos pertenecían a detenidos que habían estado encarcelados en la prisión antiterrorista y fueron ejecutados por la policía ante la intensificación de sus combates contra el EIIL. Los cuerpos de los prisioneros, con edades comprendidas entre los 20 y los 35 años, fueron enterrados en una fosa común que ellos mismo habían cavado, añadió la fuente.

Otro frente de batalla candente se ubica en la refinería petrolera de Biyi, la principal del país. Las fuerzas armadas iraquíes aseguraron hoy haber matado a "decenas" de integrantes del EIIL que lanzaron un asalto para retomar el control de dicha instalación. Una fuente de la lucha antiterrorista dijo a la televisión estatal iraquí que en la batalla las tropas gubernamentales contaron con apoyo aéreo, gracias al cual lograron destruir vehículos y armamento de los insurgentes cerca de la refinería.

Pese a todo, tanto el Gobierno iraquí como los insurgentes se hallan sumidos en una guerra propagandística, por lo que sus supuestos avances y logros deben ser puestos siempre entre interrogantes.

La televisión estatal informó también de que los cristianos que viven en la ciudad de Mosul, la segunda mayor del país y que fue tomada por los rebeldes hace diez días, han comenzado a pagar la "yizia", un tributo islámico, al EIIL para evitar ser asesinados o expropiados por los radicales. Según esa información, la "yizia" es de un mínimo de 250 dólares, que se incrementa exponencialmente en el caso de los comerciantes o empresarios.

Después de instar la semana pasada a los ciudadanos iraquíes de todas las confesiones a tomar las armas contra el EIIL, el influyente ayatolá chiita Al Sistani insistió hoy en la expulsión de los insurgentes sunitas antes de que sea demasiado tarde, aunque apuntó a que se refería únicamente a que los civiles se alisten en el Ejército, no a la formación de milicias sectarias.

El portavoz del líder chiita añadió que Al Sistani también instaba a "la formación de un gobierno eficaz" que "evite los errores del pasado", en una crítica implícita al ejecutivo de Maliki, un chiita que tiene problemas para formar un nuevo ejecutivo a pesar de vencer en las elecciones legislativas de abril.

En el sermón de hoy, un representante del ayatolá, Ahmed al Safi, instó a que el nuevo Parlamento iraquí se reúna y forme un gobierno que obtenga la aprobación de todos.

"Es necesario entablar un diálogo entre los bloques ganadores (de las elecciones del pasado 30 de abril) que de como resultado la formación de un gobierno que obtenga la aceptación nacional", afirmó Al Safi.

El Tribunal Supremo iraquí ratificó hace cuatro días los resultados de los comicios parlamentarios celebrados el pasado 30 de abril, que dieron la victoria a la coalición chií Estado de Derecho, dirigida por el primer ministro, Nuri al Maliki.

En el poder desde 2006, Maliki está acusado de llevar a cabo una política de sesgo confesional que margina a la minoría sunita, lo que ha preparado el terreno a la ofensiva yihadista. Para Obama, las futuras actuaciones del primer ministro chiita podrían determinar el futuro del país e instó a los dirigentes iraquíes a enfrentar "el desafío" de "superar la desconfianza, las profundas divisiones confesionales" y el oportunismo político.

En Washington, la idea de la marcha de Maliki cobra cada vez más fuerza. Después de los ochos años de presencia estadunidense en el país tras derrocar al presidente sunita Sadam Husein y que costó la vida a 4,500 soldados, Obama afirmó que no habrá solución militar en el país. Obama indicó que su país estaba dispuesto a "emprender acciones militares contra un objetivo militar concreto siempre y cuando la situación en el terreno lo requiera", pero sin desplegar tropas.

En este contexto, Washington advirtió a Irán, país de mayoría chiita y vecino de Irak, también de mayoría chiita, contra "una intervención militar únicamente en nombre de los chiitas". Teherán acusó, por su parte, a Obama de falta de "voluntad" para combatir el "terrorismo".

Desde el 9 de junio, el EIIL ha tomado la segunda ciudad de Mosul, una gran parte de su provincia de Nínive (norte), Tikrit y otros sectores de las provincias de Saladino (norte), Diyala (este) y Kirkuk (norte) con el objetivo de crear un estado islámico. Esta ofensiva de los yihadistas, quienes también se apoderaron de una fábrica de producción de armas químicas al norte de Bagdad, ha provocado más de un millón de desplazados.