Hollande y Obama sepultan escándalo de espionaje y destacan confianza mutua

Los presidentes de Francia y Estados Unidos resaltaron su alianza y su voluntad de afrontar "juntos" los grandes desafíos globales, como el terrorismo, la proliferación nuclear, las crisis en ...
Obama y Hollande saludan a los invitados en la ceremonia de bienvenida en el jardín South Lawn de la Casa Blanca
Obama y Hollande saludan a los invitados en la ceremonia de bienvenida en el jardín South Lawn de la Casa Blanca (AFP)

Washington

François Hollande y Barack Obama sepultaron hoy el escándalo del espionaje estadunidense y restauraron la confianza mutua, en ocasión de una visita de Estado del mandatario francés a Estados Unidos. "Queremos combatir el terrorismo, pero también queremos alcanzar ciertos principios. Y estamos avanzando en esta cooperación. La confianza mutua ha sido restaurada", dijo Hollande en conferencia de prensa en la Casa Blanca.

El mandatario francés señaló que esa confianza restaurada "debe estar fundada a la vez en el respeto de cada uno de nuestros países y también en la protección de la vida privada". "La alianza entre Estados Unidos y Francia nunca ha sido más fuerte y los niveles de cooperación que vemos en un amplio espectro de temas es mucho más profunda de lo que era hace cinco, diez o 20 años", proclamó Obama.

El escándalo global generado por las revelaciones del ex analista de inteligencia Edward Snowden afectó de forma directa las relaciones de Estados Unidos con varios aliados europeos, y Obama tuvo que empeñarse personalmente en buscar recomponer el diálogo. Las denuncias, que en el caso de Francia apuntaban a la interceptación de millones de llamadas telefónicas en ese país por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), agrietó las relaciones franco-estadunidenses, que vivían una mejoría tras la agria ruptura por la guerra de Irak hace una década.

Hollande, que llegó en la tarde del lunes a Washington, fue recibido hoy con honores en la Casa Blanca, donde luego mantuvo una extensa reunión de trabajo con Obama. En el jardín sur de la mansión presidencial de una soleada pero helada mañana, Hollande y Obama escucharon los himnos de ambos países y pasaron revista a la tropa en uniforme de gala, una escena que un mandatario francés no presenciaba desde los días de Jacques Chirac y Bill Clinton hace casi 20 años.

La visita ha estado cargada de simbolismo y referencias a los vínculos históricos entre París y Washington. El lunes, en una ocasión inusual para mandatarios extranjeros, Hollande viajó con Obama en el Air Force One a Monticello, en Virginia (este), tierra del padre fundador y tercer presidente estadunidense, quien además fue embajador en París, Thomas Jefferson. Obama anunció hoy que viajará a Francia en junio para la conmemoración del 70º aniversario del desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía, el 6 de junio de 1944.

Además, Hollande otorgará la Legión de Honor a uno de los soldados desconocidos enterrados en el cementerio nacional de Arlington, en Washington, y condecorará a seis veteranos de la Segunda Guerra Mundial en Fort Myer. Haciendo referencia a esa alianza histórica, Hollande había dicho momentos antes que "hoy Francia y Estados Unidos siguen juntos para hacer que esos valores prevalezcan". "Como las generaciones antes que nosotros, tenemos ahora la tarea no solo de preservar nuestra resistente alianza, sino de renovarla para nuestro tiempo", señaló por su parte Obama.

Pero ¿es París mejor amigo de Washington que Londres? Obama se negó a decir, ofreciendo el momento más alegre de la reunión. "Tengo dos hijas. Las dos son espléndidas y maravillosas. Jamás elegiría entre ellas. Y es así que veo mi relación son mis extraordinarios socios europeos. Son todos maravillosos, a su manera", dijo Obama, en medio a carcajadas. En un tono más serio, ambos mandatarios resaltaron su voluntad de afrontar "juntos" los grandes desafíos globales, como el terrorismo, la proliferación nuclear, las crisis en Oriente Medio y África, y el cambio climático.

"Hagamos más cosas juntos", subrayó el presidente estadunidense, quien además elogió a Hollande: "Desde Malí a Siria e Irán, usted ha dado muestras de coraje y determinación y yo quiero agradecerle por su liderazgo y su cooperación con Estados Unidos". Por otra parte, Obama advirtió que Rusia será acusada de impedir la entrega de ayuda a civiles en Siria, en el caso de que bloquee una resolución de la ONU para levantar el cerco a la ciudad de Homs. E instó a Moscú a que obligue a Damasco a cumplir con el acuerdo para desmantelar su arsenal químico.

Y a las empresas que han empezado a buscar oportunidad de negocios en Irán, en antesala a una eventual flexibilización de las sanciones de lograrse un acuerdo para detener el programa nuclear de Teherén, ambos mandatarios se expresaron de manera categórica. Los empresarios "lo hacen a su propio riesgo. Porque les vamos a caer como una tonelada de ladrillos" si violan las sanciones, afirmó Obama.

"Pocos lugares en el mundo dan calor al corazón como París en la primavera. Esta mañana haremos nuestro mayor esfuerzo con Washington en el invierno", dijo Obama, quien había recibido a Hollande y su delegación con un "Bienvenue, mes amis" (bienvenidos, mis amigos). Es la primera visita de Estado -la de más alto nivel protocolario- de un presidente francés en casi 20 años, recordó hoy Obama ante una multitud reunida en la parte sur del jardín con una temperatura bajo cero. La anterior fue en 1996, cuando Jacques Chirac visitó a Bill Clinton.

Antes de la cena de Estado, Hollande tenía previsto almorzar con el vicepresidente, Joe Biden, y el secretario de Estado, John Kerry, así como realizar la tradicional ofrenda floral ante la tumba del soldado desconocido en el cementerio militar nacional de Arlington. Tras una reunión con empresarios estadunidenses, Hollande, vestido ya de gala, regresará en la noche a la Casa Blanca, donde será el invitado de honor del banquete de Estado con la presencia de unos 300 invitados.

El mandatario francés acudirá solo a la cena, tras romper recientemente su relación con la periodista Valérie Trierweiler tras una aventura destapada por los medios con la actriz Julie Gayet. Según reportes estadunidenses, la Casa Blanca tuvo que rehacer por ello las invitaciones. Una de las grandes incógnitas, además, será quién se sienta al lado del presidente francés durante la cena.

En una nota discordante, un puñado de opositores al mandatario francés se apostaron frente a la Casa Blanca con una enorme pancarta que reclamaba su "dimisión". El presidente francés cerrará su visita de tres días con una gira en la región de San Francisco (California, oeste), donde se reunirá con empresarios en el feudo informático de Sillicon Valley.