Entre impopularidad, François Hollande preside su último Desfile Nacional

El presidente francés presidió por última vez, en condición de jefe de Estado, el desfile militar de la Fiesta Nacional, marcado por la presencia de personalidades y tropas extranjeras. 

París

El presidente francés, François Hollande, se esforzó en defender los logros de su mandato y, en particular, las mejoras en el empleo que espera en los nueve meses que le quedan como presidente de Francia con la vista puesta en volver a presentar su candidatura en 2017, pese a la impopularidad que arrastra.

Hollande, que se sometió al ejercicio tradicional de la entrevista televisada con motivo de la Fiesta Nacional francesa, optó por dejar en suspenso la última crisis interna en su gobierno, motivada por las cada vez menos veladas ambiciones presidenciales de su ministro de Economía, Emmanuel Macron.

Presidió por última vez en su mandato como jefe del Estado en el desfile militar de la Fiesta Nacional, marcado por un redespliegue de tropas en el exterior y también en la operación antiterrorista en el propio territorio.

El presidente salió del Palacio del Elíseo poco después de las 10:00 am y bajó en un jeep descapotable la avenida de los Campos Elíseos antes de instalarse en la tribuna de honor, donde le esperaban los miembros de su gobierno, así como varios invitados internacionales.

Además del secretario de Estado estadunidense, John Kerry, asistieron el gobernador general de Australia, Peter Cosgrove, y el primer ministro neozelandés, John Key, ya que las tropas de ambos países desfilaron  junto con las francesas en honor a su participación en la Primera Guerra Mundial, y más en concreto, en la batalla del Somme, de la que ahora se cumplen 100 años.

Fueron 140 los militares australianos los que participaron en la festividad, así como 85 neozelandeses, entre ellos un grupo de combatientes maoríes con sus atuendos tradicionales.

La parada militar, en cualquier caso, se había iniciado con el vuelo por el cielo de París de aviones y helicópteros, encabezados por ocho cazas Alphajet en forma de torre Eiffel en apoyo de la candidatura de París para los Juegos Olímpicos de 2024.

En total, participaron 3 mil hombres y mujeres del Ejército francés, 236 caballos, 36 perros, 55 aviones y 30 helicópteros.

La presencia extranjera se completó en particular con un avión estadunidense de repostaje en vuelo KC13J, y con un capitán de la Guardia Civil española.

Una de las novedades de este año fue la presencia de 47 miembros de la Administración Penitenciaria, un cuerpo de 38 mil agentes que no había participado oficialmente en el acto central de la Fiesta Nacional.

También estaban allí los aduaneros, que no habían descendido en formación los Campos Elíseos un 14 de julio desde 1919.

Varias de las misiones militares francesas en el exterior tuvieron representación en el desfile con miembros de los regimientos que están desplegados sobre Barkhan en lucha contra los grupos terroristas en el Sahel, y Chammal, particularmente contra el Estado Islámico en Irak y en Siria.

Con respecto al tema, Hollande dijo ayer que se va a reforzar el dispositivo en Irak con el envío de más consejeros militares para la formación del Ejército de ese país con la vista puesta en la reconquista de Mosul.

Asimismo, el jefe del Estado había indicado que en octubre se pondrá fin a la misión en la República Centroafricana, después de que la iniciativa francesa, a la que siguió un despliegue de cascos azules de Naciones Unidas (ONU), hizo posible "la transición política concretada por la elección del presidente" y del Parlamento.

Está pendiente de concretar qué ocurrirá con la operación Sentinelle, en la que tras los atentados yihadistas del 13 de noviembre pasado en París, hasta 10 mil militares fueron movilizados para la vigilancia de centros religiosos (sobre todo judíos) e instalaciones estratégicas por todo el territorio francés.