La Haya: “Tribunal monsanto” defiende derechos de la gente

Durante dos días, campesinos y productores de todo el mundo dieron su testimonio sobre los perjuicios causados por la firma de EU.
El tribunal puede servir para que los afectados presenten demandas.
El tribunal puede servir para que los afectados presenten demandas. (Seth Perlman)

La Haya

Agricultores de Francia y Argentina, apicultores mexicanos y campesinos de Blangladesh y Burkina Faso entre otros, dieron su testimonio en La Haya el fin de semana, durante los dos días de audiencia del tribunal ciudadano informal instalado contra la multinacional Monsanto, dando cuenta de los daños de los cuales sería responsable la compañía estadunidense de biotecnología agrícola.

Pesticidas altamente perniciosos como el glisfosato, monopolio de semillas, organismos genéticamente modificados (OGM), cosechas arruinadas, animales envenenados, niños enfermos… los cargos reiterados contra el gigante norteamericano fueron pesados.

Al final del maratón de testimonios de víctimas y expertos, científicos, jurídicos, toxicólogos, veterinarios… los cinco jueces, entre ellos la presidenta belga del tribunal internacional, Françoise Tulkens, deberán emitir una opinión de aquí al 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Como explicó en entrevista Françoise Tulkens, que fue durante 14 años juez de la Corte Europea de los Derechos Humanos: “Nosotros no vamos a pronunciar un juicio. Daremos una opinión consultiva. Más precisamente, vamos a verificar si las actividades de Monsanto están en conformidad con las reglas del derecho tales como las que existen en los instrumentos jurídicos esencialmente onusianos. Es un tribunal pedagógico, que yo espero tendrá una influencia en el derecho internacional de los derechos humanos y abrirá oportunidades para las víctimas”.

Si bien Monsanto no fue condenado de entrada, aun cuando la firma en se mostró indignada en una carta abierta, los testimonios brindados en La Haya constituyen sin embargo una carga violenta. Y dejan poco suspenso en cuanto a la opinión que darán los jueces.

Entre los testimonios está el de Sabine Grataloup, una madre francesa de 45 años, originaria del departamento de Isere, quien mostró fotos a los jueces de su hijo Theo de 9 años, que nació con graves malformaciones de esófago y laringe a causa del glisfosato.  En su corta edad ya lleva medio centenar de operaciones, respira con traqueotomía desde su nacimiento.

Luego habló María Ruiz Robledo, de Baigorrita, una población de apenas 2000 habitantes en la provincia de Buenos Aires, Argentina, que reportó esta misma enfermedad, la atrofia del esófago, en su pequeña hija Martina. Interrogado por su médico, que había constatado otros casos en bebés, sobre una eventual exposición a productos químicos, María habló de los productos químicos y herbicidas utilizados en las proximidades de su casa.

Durante los dos días de audiencias, cultivadores de algodón, de café, de cereales llegados de los cinco continentes fueron dando sus testimonios. Un apicultor mexicano, Feliciano Ucan Poot, narró cómo el glisfosato mató sus abejas, así como las dificultades para que el daño sea reconocido por la justicia nacional.Para Jean-Paul Sikeli, titular de la Coalición para la Protección del Patrimonio Genético Africano, con sede en Costa de Marfil, “el proceso contra Monsanto tiene una carga moral importante. Está para decir que no se puede hacer lo que uno quiera con el mundo campesino y la sociedad civil”.

Dicho de otro modo por Corine Lepage, abogada francesa y presidente del partido ecologista Cap21, “el tribunal es virtual, pero el derecho que va a aplicar es real. La opinión que emitirán los jueces permitirá a las víctimas disponer de una decisión de magistrados con la cual se podrán apoyar parea defenderse”.

El domingo, en la última sesión del Tribunal Monsanto, diversos abogados se dedicaron a demostrar cómo los actos de la firma iban en contra de las leyes ya existentes, sobre el derecho a la salud, el respeto a los derechos humanos, la salud, los derechos sociales, el derecho a la información… El abogado francés William Bourdon también denunció ante los jueces la “inmensa debilidad del derecho internacional” que supone el hecho de que ver que “convenciones firmadas con entusiasmo por los países, no se traduzcan de manera normativa en los derechos nacionales”.

Esta cita judicial se inscribe en la línea de la Conferencia sobre el Clima COP21 realizada en diciembre en París, a fin de integrar el ecocidio como parte de los crímenes contra la humanidad; una evolución ineludible del derecho internacional según los jueces del Tibunal Monsanto.