Los secretos de Hillary

Durante años, la confidente de Clinton llevó un meticuloso diario de su paso por la Casa Blanca. Ahora se desvelan los detalles.
La publicación coincide con los tiempos de la demócrata para anunciar si buscará la presidencia de EU.
La publicación coincide con los tiempos de la demócrata para anunciar si buscará la presidencia de EU. (Steven Senne/AP)

Washington

Escritos a máquina, con notas en los márgenes y saltos en el tiempo, los folios del diario inacabado de Diane Blair, confidente y amiga íntima de Hillary, guardan tras su aspecto bosquejado las interioridades de los años más convulsos de la familia Clinton y ahora ven la luz.

La revista Vanity Fair desentraña en su número de septiembre las memorias que dejó la asesora. También fue en sus páginas donde en mayo reapareció Mónica Lewinsky, protagonista de esos años turbulentos, tras una década fuera de los focos y justo cuando Hillary Clinton está cerca de anunciar si aspira de nuevo a la presidencia.

Quedan todavía dos años para la siguiente carrera a la Casa Blanca, pero el pasado de la demócrata ya la empieza a perseguir. Sus más de tres décadas de vida pública y su rol en uno de los mayores escándalos de faldas y poder de la historia no son una mochila fácil de zafarse.

"Hillary insiste: fue un comportamiento horrible e inapropiado, sí, pero no importa lo que diga la gente, fue consensuado (no fue una relación de poder). Y no fue sexo en el sentido real del término (de pie, tumbado, oral, etc.)", escribía Blair en 1998 sobre la opinión de la entonces primera dama ante el escarceo amoroso de su marido con Lewinsky.

Blair y los Clinton se conocieron en los años 70, cuando ella daba clases en la Universidad de Arkansas, Bill se preparaba para ser gobernador por el partido demócrata y Hillary era una abogada recién licenciada en Yale.

Desde que llegaron a la Casa Blanca en 1993 y hasta su muerte en 2000 a causa del cáncer, la asesora se paseó con total libertad por la mansión presidencial, tuvo acceso continuo al matrimonio Clinton y fue la "amiga más íntima" de Hillary, como la describe la demócrata en Living History (Historia viva), sus memorias de 2003.

Fruto de esos años en la primera fila de la vida de los Clinton nacieron más de cien archivos con cientos de papeles, manuscritos y fotos que en 2005 James Blair, el marido de la asesora, donó a la Universidad de Arkansas.

"Como investigadora política recopilaba todo tipo de informaciones. Diane escribió dos libros, capítulos para muchos otros y cientos de artículos. Estos son de consulta pública desde 2010. Me sorprende que ahora estas notas sobre los Clinton llamen tanto la atención. Sencillamente, era su trabajo", explicó James a Vanity Fair.

Hasta ahora, solo el diario conservador Washington Free Beacon había revelado algunos breves pasajes del diario de Blair. En uno de ellos, se atribuían a Hillary las palabras "lunática narcisista" para referirse a Lewinsky.

En entrevista televisada posterior a esa publicación, Hillary declinó referirse a los documentos de Blair: "No voy a comentar sobre lo que dije o dejé de decir a finales de los años 90".

Entre las cosas que afirmó entonces, según la investigación de Vanity Fair, está un primer año "infernal" en la Casa Blanca, sus dudas sobre su proyección pública y sus pensamientos en los días en que los cimientos de la Casa Blanca aún temblaban por el escándalo Lewinsky.

"Soy una mujer orgullosa. No soy estúpida. Sé que debería hacer más por complacer a la prensa. Sé que confundo a la gente cuando cambio de peinado. Sé que debería aparentar que no tengo opiniones, pero no lo haré. Estoy acostumbrada a ganar y pretendo hacerlo siguiendo mi propios medios", reflexionaba Hillary hace 20 años cuando, siendo primera dama, tuvo que hacer "de tripas corazón" ante los devaneos amorosos de su marido.

Estas palabras, aunque pronunciadas dos décadas atrás, sirven de alimento para analistas y críticos ahora que Hillary Clinton es el nombre que suena con más fuerza para aspirar a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Demócrata.

Según el testimonio que dejó escrito su gran confidente, los Clinton le encargaron de alguna manera que ejerciera como notaria e historiadora de sus avatares entre los muros del número 1600 de la avenida Pensilvania de Washington.

"Durante sus últimos 90 días de vida, Hillary la telefoneó todos los días y Bill vino cuatro veces a verla", relata su esposo. Blair falleció en 2000 a los 61 años y solo un poco antes dejó de escribir en su diario.

Sus notas han tardado años en ver la luz y salen a la palestra justo en el año en que Clinton ha dicho que anunciará si aspira a la presidencia. Lewinsky llevaba en la sombra una década y también escogió este momento para reaparecer.

Los analistas se dividen entre quienes consideran que las crisis del pasado pueden minar el futuro político de Hillary y quienes esgrimen que afrontar esos obstáculos cuanto antes le beneficiará y le permitirá soltar lastre antes de que comience la carrera presidencial. Pero para eso, aún faltan dos años.