Reúne Hillary Clinton a miles de personas en su primer mitin

La ex secretaria de Estado de Estados Unidos aseguró que su candidatura a la presidencia busca defender a todos los estadunidenses y atacó las políticas que han beneficiado a los más privilegiados.

Nueva York

La precandidata demócrata a la Casa Blanca Hillary Clinton, de 67 años, descartó hoy con una sola frase durante su primer gran discurso de campaña en Nueva York los cuestionamientos sobre su edad al recordar que sería la primera mujer presidente de Estados Unidos.

El escenario del lanzamiento de su campaña fue la isla Roosevelt, con los rascacielos de Manhattan como decorado de fondo. Miles de simpatizantes llegaron en shorts, camisetas y gorros, a pesar del cielo cubierto.

El discurso era muy esperado, ya que desde abril la candidata se limitó a participar en mesas redondas y encuentros con los votantes. Hoy era el día en el que la ex secretaria de Estado y ex senadora por el estado de Nueva York aclararía por qué caminos pretende llevar a Estados Unidos.

"Tal vez no sea la más joven entre los candidatos de esta elección", ironizó. "Pero seré la mujer presidenta más joven de la historia de Estados Unidos... ¡y la primera abuela!".

Hillary Clinton aseguró hoy que su candidatura a la Casa Blanca busca defender a todos los estadunidenses y atacó con dureza las políticas que en las últimas décadas han beneficiado a los más privilegiados. "No me presento para algunos estadunidenses, sino para todos", dijo Clinton en el primer gran discurso de su campaña, en la isla de Roosevelt, en Nueva York.

La ex secretaria de Estado dirigió buena parte de su intervención ante miles de personas a dejar clara su intención de defender a la clase media si consigue la Presidencia. "Me presento para hacer que la economía funcione para ustedes y para todos los estadunidenses", insistió Clinton, que arremetió contra las fuertes desigualdades que se viven en el país.

"La prosperidad no puede ser solo para los consejeros delegados y los gestores de fondos de inversión. La democracia no puede ser solo para los multimillonarios y las grandes empresas", defendió. "Estaré al servicio de cada estadounidense", dijo, y mencionó expresamente a obreros, enfermeras, camioneros, agricultores, militares retirados...

Tras destacar el elevado número de candidatos a las primarias republicanas, afirmó que "todos siguen cantando la misma canción", al prometer "una baja de los impuestos a los más ricos y menos regulaciones a las empresas, sin tener en cuenta que ello agravaría las desigualdades".

La ex primera dama señaló que, en un momento en el que Estados Unidos sigue recuperándose de la crisis, uno de sus modelos es Franklin Delano Roosevelt, el presidente del "New Deal" con el que el país salió de la "Gran Depresión".

"Su legado elevó a un país e inspiró a presidentes posteriores. Uno es el presidente con el que serví como secretaria de Estado, Barack Obama. Otro es mi marido, Bill Clinton", dijo, arrancando una gran ovación para el ex presidente, que la acompañó en el mitin.

Clinton también se presentó como una defensora de los inmigrantes, de los homosexuales, de las mujeres y de las familias, apostando por mejorar y abaratar la educación o facilitar el acceso de todos a la educación preescolar.

También reiteró su compromiso con la regularización masiva de los inmigrantes indocumentados y la realización de una reforma del sistema de financiamiento de los partidos. Sin embargo, lo esencial de su discurso lo dedicó a mujeres y niños, al denunciar la brecha en las remuneraciones entre hombres y mujeres y defender la generalización de la enseñanza preescolar.

A pesar de que recordó su pasado reciente como secretaria de Estado, entre 2009 y 2013, Clinton no hizo hincapié en temas de política exterior, percibidos por su campaña como secundarios en esta elección, una discreción destacada sarcásticamente por los republicanos. "Un mandato de Clinton sería como un tercer mandato de Barack Obama", reaccionó el republicano Scott Walker, candidato no declarado a las primarias de su partido.

En honor a la madre

Clinton encabeza cómodamente la carrera de las primarias demócratas, que comenzarán a principios de 2016. Ninguno de sus rivales es tan conocido como ella. Pero su problema de imagen persiste: los estadunidenses que estiman que "no es honesta ni confiable" pasaron de 49 a 57% entre marzo y junio, según un sondeo de CNN.

Su imagen es mejor entre los más jóvenes, que no conocen los antecedentes de los Clinton en los años 1990, como Dylan Hayes, de 19 años, y su amiga Cristina Greenfield, de 18, que llegaron el sábado temprano a "la isla Clinton". Votarán por primera vez en noviembre de 2016. El objetivo es reducir la brecha entre la imagen pública de la candidata y la que sus amigos dicen tener de ella: una persona cálida y divertida.

Hillary Clinton expresa desde hace años su admiración por su madre, Dorothy, abandonada por su padres que la dejaron a cargo de su abuela, quien la maltrataba y que a los 14 años terminó trabajando como empleada durante la Gran Depresión. Murió en 2011.

"Lamento que ella no haya conocido (...) un país en los que un padre pueda decir a su hija: 'sí, puedes convertirte en lo que quieras, incluso en presidenta de Estados Unidos'", clamó en su discurso.

La elección de la isla Franklin Roosevelt, presidente demócrata durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial y padre del New Deal, es muy significativa. Hillary Clinton también admira a la esposa del ex presidente, Eleanor. Además de a Roosevelt, la ex senadora citó en su discurso a dos presidentes: a su marido Bill, presente en la parte baja del podio junto a su hija Chelsea, y a Barack Obama.