Herederos de la revolución y el exilio deben 'reconciliarse'

En su último día en Cuba, el mandatario pide a estadunidenses y a cubanos “escuchar, entender y perdonar”, así como al Capitolio levantar el embargo y a Raúl Castro comicios libres.

La Habana

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, finalizó su visita oficial a Cuba, tras pronunciar un discurso de 34 minutos —interrumpido 24 veces con aplausos—, en el que condenó los atentados terroristas en Bruselas y dijo además que la "reconciliación de los hijos y los nietos de la revolución, y de los nietos e hijos del exilio es fundamental para el futuro de Cuba".

El mandatario Raúl Castro despidió a Obama y a su familia en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana, al pie de la escalerilla del avión presidencial, que despegó rumbo a Argentina a las 16:19 hora local.

Seis horas antes, con transmisión en vivo de la televisión estatal desde el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, también en presencia de Raúl Castro, delegados de la sociedad civil y cubano-americanos que viajaron con él, Obama afirmó estar satisfecho de su estancia de tres días y extendió a los isleños "el saludo de paz, como presidente de Estados Unidos".

Sus primeras palabras, sin embargo, fueron para los familiares de las víctimas del atentado de ayer en Bruselas, a los que dijo que su gobierno "hará todo lo posible" a fin de apoyar la captura de los responsables del crimen, y llamó a la unidad de los gobiernos "para derrotar a aquellos que amenazan la seguridad en el mundo".

A partir de esa introducción, su discurso se centró en "la nueva etapa" entre Washington y La Habana, y llamó a cubanos y estadunidenses a "escuchar, entender y perdonar", para dejar atrás el pasado. "Miremos juntos el futuro, no va a ser fácil, pero mi estancia aquí me da más esperanzas de lo que podemos hacer juntos, como familia, como vecinos (...), ¡Sí se puede!", concluyó, retomando una consigna repetida muchas veces por Castro y por el propio Obama durante su campaña electoral.

Obama dijo conocer la "dura historia" de las relaciones cubano-estadunidenses desde el triunfo de la revolución en 1959, llamó a olvidar las "batallas ideológicas del pasado" y una vez más pidió al Congreso de su país que "levante el embargo a la isla" por ser, dijo, "una carga obsoleta sobre el pueblo cubano y los americanos que quieren venir e invertir" en el país.

No obstante, consideró que "aunque levantemos el embargo mañana, los cubanos no van a alcanzar su potencial sin hacer cambios aquí" y destacó al respecto el acceso libre a internet, "uno de los grandes motores" del desarrollo del mundo. "De parte de EU no hay imposibilidades, depende de ustedes (...), el futuro depende del intercambio libre de ideas", de lo contrario, consideró, "los jóvenes cubanos van a perder esperanzas".

Asimismo, y dirigiéndose en un par de ocasiones a Raúl Castro, expuso su visión sobre democracia y derechos humanos sin pretender "forzarlos para que estén de acuerdo", y abogó por que los isleños puedan "expresar lo que piensan sin temor y elegir su gobierno en elecciones libres.

"Presidente Castro, agradezco su presencia y debo decirle que mi visita aquí demuestra que no tiene qué temer de Estados Unidos y no tiene qué temer a los voces diferentes del pueblo", dijo Obama antes de abogar por "el derecho a reunirse y opinar" de cualquier cubano. "Al igual que usted, confío en que Cuba jugará un papel muy importante en América como socio de Estados Unidos".

Después del discurso, Obama se dirigió a la embajada de su país, donde se reunió con 13 opositores durante poco más de una hora. "Fue muy receptivo" a nuestros planteamientos, la reunión resultó "excelente", dijeron por separado Elizardo Sánchez y Manuel Cuesta Morúa.

El intercambio comenzó con un agradecimiento de Obama "a todos los que vinieron", y acto seguido comentó que "a menudo se requiere mucha valentía para hacer activismo en" la isla.

El grupo lo integraron, entre otros, Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, que horas antes de la llegada de Obama el domingo fue detenida junto a otros opositores en una demostración callejera antigobierno.

Obama finalizó sus actividades asistiendo, también junto con Castro, a un partido de beisbol en el Estadio Latinoamericano de La Habana entre el equipo de las Grandes Ligas Tampa Bay Rays y una selección nacional. Los mandatarios fueron ovacionados por más de 50 mil personas que —con invitación— asistieron al "templo del beisbol" nacional.

Entre los invitados especiales al histórico partido, el primero con una selección de EU en 17 años, también se encontraban la leyenda cubana Luis Tiant y su compatriota el ex jardinero José Cardenal, famosos en las Grandes Ligas estadunidenses, el mítico ex jugador de los Yankees de Nueva York, Derek Jeter y las delegaciones del gobierno de Colombia y las FARC —que negocian la paz en Cuba desde 2012—, incluido el máximo jefe de la guerrilla, Rodrigo Londoño Timochenko, que lucía la camiseta del equipo cubano.