Hallan 600 partes humanas del avionazo en los Alpes

Un equipo de 36 expertos de la gendarmería francesa intenta recobrar los restos de las 150 personas que iban en el Airbus de Germanwings e identificarlos por medio del ADN.
Helicóptero de las autoridades galas vuela sobre Seyne-les-Alpes rumbo a la zona en la que cayó la aeronave de Germanwings.
Helicóptero de las autoridades galas vuela sobre Seyne-les-Alpes rumbo a la zona en la que cayó la aeronave de Germanwings. (Jeff Pachoud/AFP)

Seyne-les-Alpes

Llevan trajes de protección blancos, mascarillas y guantes, y esconden su pelo bajo un gorro verde. Su trabajo es muy delicado. En torno a 36 expertos trabajan en un puesto levantado en Seyne-les-Alpes, en los Alpes franceses, en la identificación de las 150 víctimas del accidente de Germanwings del pasado martes.

Algunos de ellos recogen los restos mortales de las víctimas en el lugar donde estrelló el aparato, en lo alto de escarpadas montañas.

Entre 400 y 600 partes de cuerpos ya han sido recuperados y trasladados, pero nadie puede decir cuántos más quedan allá arriba, entre las rocas de la montaña.

Patrick Touron, vicedirector del Instituto de Investigaciones Técnico-criminales de la gendarmería francesa, encoge los hombros. La operación en Seyne-les-Alpes está siendo, para él y su personal, fuera de lo común y muy exigente. A veces, incluso ellos necesitan ayuda. También para ellos hay atención psicológica, explica.

Los familiares de las víctimas viajaron el jueves a Marsella, donde se toman muestras de ADN para identificar a las personas que iban en el vuelo Barcelona-Düsseldorf.

Los médicos forenses utilizan también datos de los países de origen de los fallecidos, como información dental o radiografías. Los miembros de la tripulación pueden a veces reconocerse a partir de los restos de sus uniformes.

"Ne pas ouvrir - analyse en cours" ("No abrir, análisis en curso") se lee en un cartel en un coche azul de la gendarmería. Las pruebas de tejidos se envían a otros lugares en sobres marrones. El objetivo final es lograr atribuir las partes de los cadáveres a las víctimas.

"Trabajamos lo más rápido que podemos", explica Touron. "Hacemos todo lo posible para devolver a cada familia a su ser querido". Pero no sabe cuándo podrá ocurrir. El permiso para enterrar los cadáveres debe ser aprobado por la fiscalía general.

Pero la recuperación de los restos en el lugar del accidente está lejos de terminar. "Las mayores dificultades las tiene la gente que está sobre el terreno", explica Touron. La zona es de muy difícil acceso.

"El terreno es empinado y resbaladizo", explica el jefe de las fuerzas de rescate de montaña, Olivier Cousin. Su gente es la responsable de asegurar con cuerdas a los expertos durante su difícil trabajo. A veces, el equipo sale con crampones y picahielos, que dan una mayor estabilidad, aunque ya no haya hielo allí arriba.

Y hay otro factor imprevisible: el tiempo. En estos días las condiciones fueron perfectas para el vuelo de los helicópteros: sol y poco viento. Pero si llega el viento, la lluvia o la nieve, los helicópteros que cada día llevan a decenas de personas a la montaña, no podrían despegar, alerta David Girodet, responsable de la gendarmería de su operación y de la seguridad de sus vuelos.