Tras dos fracasos, Grecia busca una tercera oportunidad

El gobierno izquierdista de Alexis Tsipras deberá cambiar su postura ante las exigencias de los acreedores europeos.
Gran parte de los helenos rechaza las medidas del eurogrupo.
Gran parte de los helenos rechaza las medidas del eurogrupo. (Yannis Behrakis/Reuters)

Atenas

Tras dos planes de rescate por un total de 240 mil millones de euros en cinco años, con recortes que condujeron a que el desempleo diera un salto de nueve a 27% y la economía perdiera la cuarta parte de su rendimiento, Grecia solicitó un tercer rescate, con perspectivas de éxito inciertas.

En estos cinco años la deuda del Estado griego pasó, según la oficina comunitaria Eurostat, de 120 a 175% del PIB, el poder adquisitivo se redujo 37.2%, y un tercio de la población vive ahora por debajo del límite de pobreza, según el instituto de estudios de los sindicatos griegos.

El primer plan de rescate fue resultado del incremento desmesurado de la deuda griega en la primera década de 2000, que pasó de 180 mil millones de euros en 2004 a 300 mil millones de euros a fines de 2009.

En mayo de 2010 Grecia firmó con la denominada troika —la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)—, el primer préstamo de 110 mil millones de euros, a cambio de recortes drásticos en el gasto público, reducción de salarios de los funcionarios e incrementos de impuestos.

El gobierno griego aceptó asimismo proceder a reformas estructurales, para modernizar el Estado.

Además, el plan preveía la evaluación regular de su aplicación por representantes de la troika.

La firma del "Memorando" por el entonces primer ministro socialista, Yorgos Papandreu, contó con el rechazo total de los partidos de la oposición y de los sindicatos.

Mientras los sindicatos y la izquierda convocaban una huelga general tras otra y paralizaban el país, el nuevo líder de la oposición conservadora Andonis Samarás prometía cancelar el memorando si llegaba al gobierno.

La aplicación del plan de ajuste acentuó la recesión de la economía griega en los dos años subsiguientes, provocó la explosión del desempleo, mientras la pobreza extrema, que desapareció en 1980, reapareció.

Los objetivos financieros no se conseguían y cada evaluación de la troika se traducía en nuevas medidas de austeridad, con objetivos fiscales aún más inaccesibles.

Ante el fracaso del primer programa, en octubre de 2011 se aprobó un segundo rescate, con un nuevo préstamo de los acreedores por un total de 130mil millones de euros y una exención de 50% de la deuda griega en manos privadas.

A cambio, el gobierno debía eliminar 150 mil puestos de funcionarios, reducir drásticamente el gasto de la sanidad pública, introducir nuevos impuestos, y reducir el salario mínimo en 22% .

Las elecciones de mayo y junio de 2012, que siguieron a la aprobación de este segundo memorando, se saldaron con el hundimiento del partido socialista Pasok, que dominaba la vida política desde la caída de la dictadura de los coroneles en 1974.

Además, el izquierdista Syriza multiplicaba por seis su influencia electoral y se convertía en la mayor fuerza de la oposición.

El gobierno de coalición, que tras las elecciones de junio de ese año formó el conservador Samarás con los socialistas, no logró los objetivos financieros cada vez más inaccesibles.

Esto provocó nuevas exigencias de la troika, y se entró en otros dos años de recesión y un aumento del desempleo de hasta 27.3% a fines de 2013.

La negativa de Samarás, a partir de septiembre de 2014, a cumplir con las exigencias de la troika aceleró su caída y en enero pasado Syriza ganaba las elecciones con un programa que prometía el fin de la austeridad y la reestructuración de la deuda griega.

Sin embargo, apenas reiniciadas las negociaciones con los acreedores, que ahora pasaron a llamarse "instituciones" en lugar de troika, el actual primer ministro, Alexis Tsipras, tuvo que echar por la borda buena parte de sus promesas anteriores.

Tras cinco meses de negociaciones, y gran pérdida de confianza por parte de las instituciones, el gobierno de coalición izquierdista nacionalista terminó por solicitar un tercer rescate y presentó un programa que incluye duras medidas, como alza de impuestos y reducción en las prestaciones sociales.

El rescate por un total de 53 mil 500 millones de euros solo serviría para devolver créditos al BCE y al FMI.

A ellos podrían añadirse otros 35 mil millones de euros, ayudas de los diversos fondos comunitarios que Grecia de por sí obtendría como miembro de la Unión Europea.

Ahora Atenas deberá reactivar su economía pero solo lo conseguirá por sus propios medios.