Grecia entrará a zona turbulenta sin importar el “sí” o el “no”

Los resultados que arroje el referendo de hoy decidirán los siguientes pasos de Atenas y el eurogrupo, pero el cualquier caso habrá sacrificios para la gente y una ardua negociación.
Las banderas de la Unión Europea y Grecia ondeaban ayer en Atenas.
Las banderas de la Unión Europea y Grecia ondeaban ayer en Atenas. (Louisa Gouliamaki/AFP)

París

Qué pasará en Grecia después del referendo de hoy? ¿Cómo van a reaccionar sus socios y los acreedores? ¿Habrá un cambio de gobierno, se mantendrá el statu quo? ¿Se retomarán las negociaciones o se producirá una salida de la zona euro?

Algunas respuestas para esas preguntas.

El escenario del "sí"

Para el gobierno de izquierda de Syriza, que llamó a votar "no" a la propuesta de los acreedores, una victoria del "sí" sería una derrota política. Pero, no está claro si el gobierno va a renunciar.

El ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, dio por hecho la renuncia mientras que el primer ministro, Alexis Tsipras, ha sido más ambiguo.

Si cae Tsipras en Grecia se abrirían dos perspectivas. La primera: que se forme un gobierno de unidad nacional sobre la base del actual parlamento. Esta posibilidad es compleja, debido a las divergencias que existen entre los partidos de oposición, que no tienen mayoría, y Syriza.

Pero si no se lograra armar un gobierno de coalición, Grecia debería convocar a elecciones anticipadas. Este escrutinio no podría tener lugar antes de 30 días.

En caso de elecciones, "Tsipras podría volver a ganar", aventura Henrik Enderlein, del Instituto Jacques Delors, para quien el resultado de tales comicios sería "incierto".

"Aunque gane el 'sí', Grecia no saldrá de apuros", plantea Agnès Bénassy-Quéré, de la Escuela de Economía de París.

El Banco Central Europeo (BCE) ha asegurado, hasta ahora, la supervivencia del sistema financiero griego manteniendo el tope del sistema de préstamos de urgencia (ELA, por sus siglas en inglés) para sus entidades.

Pero si Atenas cae en default frente al emisor europeo, será difícil mantener esta línea de liquidez, sobre todo si antes no hay ningún acuerdo con los acreedores.

"Ahí estaríamos en una situación de urgencia. Pero el tiempo de la política no es el mismo que el de la economía", destaca Olivier Passet, experto de la consultora Xerfi.

Según Passet, las negociaciones para sacar un acuerdo definitivo, que debe además ser ratificado por varios parlamentos europeos también podrían llevar "varias semanas", en un momento en que hay feriado legislativo en muchos países por el verano.

Para Passet, "se va a tener que encontrar soluciones técnicas en este intervalo" para permitir a Atenas reembolsar o reprogramar sus deudas. Además se deberá crear un plan para "mantener a flote" la economía de Grecia, donde el control de capitales va a ser levantado "por etapas".

El escenario del "no"

Para muchos observadores, una victoria del "no" daría lugar a "un salto hacia lo desconocido", que implicaría además una tormenta financiera para Grecia, cuya magnitud dependerá de los socios europeos.

"Si gana el 'no', la situación será más complicada", estima Passet.

"Tsipras se verá fortalecido. Pero a nivel del Eurogrupo, la cosa va a ser extremadamente difícil de gestionar", agrega el economista.

¿Van a aceptar los socios de Atenas retomar las negociaciones? Jean-Claude Juncker parece haber descartado esta opción, equiparando la opción "no", con un no a Europa.

Tsipras se ha mostrado confiado que un resultado de este tipo podría ejercer "una fuerte presión" para obtener un "mejor acuerdo".

En la hipótesis de una ruptura total, el BCE difícilmente podría seguir asistiendo a los bancos griegos. Estos últimos se verían abocados a la quiebra.

Para intentar recapitalizarlos, el gobierno podría crear liquidez con una moneda paralela, un mecanismo que en inglés se conoce como "IoU" (del inglés I owe you, "le debo"). Una vez que esta forma de reconocimiento de deuda esté en circulación, esta podría usarse en el sector privado.

Pero estos títulos provisionales podrían perder su valor rápidamente y el país podría caer en una inflación galopante, los ahorradores podrían perder sus tenencias y Grecia, fuera de la zona euro, caería en el caos.

Para Vivien Pertusot, investigadora del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), es poco probable que los países europeos no reaccionen, debido a los riesgos políticos y económicos que pesarían sobre la zona euro.

En este caso se abriría otra vía, en la que Atenas y sus acreedores buscarían el acuerdo.

"Haya un sí o un no, el acuerdo está a la vista", afirmó el viernes Varoufakis. "En este caso, los europeos van a tener que ponerse de acuerdo para ver si aceptan negociar, lo cual no va a ser simple", advierte Pertusot. Una situación de incertidumbre que podría perpetuar la zona de turbulencias por la que pasa Grecia.