Grecia pide ayuda a Interpol para identificar a la niña rubia griega

Diez familias de todo el mundo están entre las posibilidades que las autoridades griegas "están considerando muy seriamente" tras encontrar a "María" en un campamento.
Una niña gitana camina ante el tribunal de la ciudad griega de Larissa, donde comparece la pareja de la misma etnia por el  posible secuestro de "María"
Una niña gitana camina ante el tribunal de la ciudad griega de Larissa, donde comparece la pareja de la misma etnia por el posible secuestro de "María" (AFP)

París, Washington

Grecia ha solicitado la ayuda de Interpol para identificar a la niña rubia y de ojos verdes hallada en el domicilio de unos padres gitanos en el centro del país, indicó hoy la organización policial internacional. Para ello, Interpol ha enviado los datos genéticos de la menor a todos sus países miembros para que sea identificada, precisó la organización en un comunicado.

"La comparación del perfil genético de la niña y de la base de datos mundial de Interpol no ha dado por el momento ninguna coincidencia", señaló. Por ello, ha enviado los datos a sus 190 países miembros para que comparen el ADN con sus respectivas bases de datos, en lo que se conoce como una "alerta amarilla".

Las autoridades griegas pretenden determinar si la niña, conocida como "María", ha sido secuestrada o víctima de las redes de tráfico de menores, precisó Interpol. Los países miembros de la organización han sido llamados a cruzar el ADN de "María" con el de los niños desaparecidos. De unos cuatro años de edad, "María" fue encontrada el pasado día 16 en un campamento gitano de Farsalia, en el centro de Grecia.

Además, Grecia ha pedido a Interpol información complementaria sobre Christos Salis y Eleftheria Dimopoulou, la pareja de gitanos en cuyo domicilio fue encontrada la niña. La organización ha pedido a sus países miembros cualquier tipo de información suplementaria, identidad o actividades, sobre estos dos ciudadanos, que están acusados de presunto secuestro por las autoridades helenas.

El portavoz de "La sonrisa del niño", la ONG provisionalmente a cargo de la custodia de "María" declaró que la policía griega investiga la posible relación de una decena de familias de todo el mundo con niñas desaparecidas, entre las que se encuentran varias de Estados Unidos, con "María".

Además, familias de Canadá, Polonia y Francia se encuentran entre la decena de posibilidades que las autoridades "están considerando muy seriamente", aseguró al canal estadunidense CNN Panagiotis Pardalis.

Desde que "María" fuera hallada el pasado jueves en un campamento gitano en la localidad griega de Fársala (en el centro del país) y se descartara con una prueba de ADN que sus padres biológicos fueran la pareja con la que estaba, comenzó una búsqueda de los progenitores de la menor con la colaboración de Interpol.

La policía y la ONG están recibiendo miles de llamadas de todo el mundo para aportar pistas sobre el caso o para reclamar una hipotética paternidad y la atención se centra de momento en una decena de familias.

De momento, se ha dado a conocer la identidad de una de estas familias, una pareja de Kansas (EU), Jeremy Irwin y Deborah Bradley, cuya hija Lisa desapareció en octubre de 2011, cuando tenía diez meses, y que pidió al FBI que contactara con las autoridades griegas cuando se enteraron de la noticia.

No obstante, Lisa tendría ahora casi cuatro años, mientras que las últimas pruebas dentales realizadas a la menor encontrada en Grecia indicaron que tiene entre cinco y seis años (y no cuatro, como se pensó en un principio).

Además, el abogado de la pareja que acogía a "María" asegura que la niña fue adoptada de su madre biológica. Esta pareja, un hombre de 40 años y una mujer de 39, declaró el lunes ante el juez y está detenida a la espera de un juicio en el que se le acusa de secuestro de menores y posesión de documentación falsa.

Cuando acudieron a declarar a la comisaría después del hallazgo de la niña, incurrieron en una serie de contradicciones que, junto al hecho de que la menor presentara rasgos nórdicos -cabello rubio y ojos verdes- y que apenas hablara un poco de romaní, hicieron dudar a la policía, que confirmó sus temores con la prueba de ADN.

En las investigaciones posteriores se descubrió que en 1993, en un plazo de tan solo cinco meses, el hombre registró a cinco niños más como propios, y entre octubre de 1994 y febrero de 1995 a otros tres más, y que la mujer figura como madre de otros cuatro hijos. Todo esto hace sospechar a la policía griega que podría tratarse de una red de tráfico infantil.