Granma justifica cierre de cines de 3D en Cuba

Mientras el diario oficial afirma que el cierre "inmediato" de las salas cinematográficas se debe a un "interés superior" aunque admite que ha generado un amplio debate, reconocidos intelectuales ...

La Habana

El diario cubano Granma dijo hoy que el cierre “inmediato” de los cines privados de 3D ordenado por el gobierno hace diez días se debió al “interés superior” de “preservar la legalidad y el orden”, aunque admitió que la medida ha generado “un amplio debate” en la isla.

El comentario de Granma –vocero del gobernante Partido Comunista- está firmado por su subdirector Oscar Sánchez, y sigue a declaraciones de reconocidos intelectuales cubanos, según los cuales, el Estado “no tiene ningún derecho para decidir cuál debe ser el consumo cultural de sus nacionales”

“¿Unanimidad?. Ni asomo de eso hay en el abanico social sobre este tema”, escribió Sánchez, al subrayar la diversidad de criterios que en su opinión caracteriza por estos tiempos a los cubanos, luego de muchos años de uniformidad de opinión.

"No podían continuarse admitiendo (…) las violaciones que se estaban cometiendo" con los cines privados, agregó, días después de que el crítico Gustavo Arcos –de asidua presencia en los medios locales- preguntara cuáles son las alternativas creadas oficialmente al cierre de esos cines, cuando la tecnología 3D irrumpió en la isla desde esas pequeñas salas.

Junto a la clausura de los cines, con el argumento de que nunca fueron autorizados, el gobierno dio plazo hasta el 31 de diciembre para que también cierren los negocios privados de ropa importada, medidas que algunos comerciantes consideran "un paso atrás" en los cambios económicos en curso desde 2008. No obstante, las autoridades han reiterado que es “irreversible” la apertura a las cooperativas y mini empresas privadas, pero “con orden y disciplina”.

Las pequeñas salas de cine, con tecnología comprada por los particulares generalmente mediante familiares en Estados Unidos e inexistente en las grandes salas estatales, funcionaban con licencias de operador de equipos para recreación infantil, en opinión de sus propietarios. Poco antes del cierre, funcionarios oficiales criticaron el contenido “banal”  que se proyectaba en esas salas, ahora casi todas cerradas o realizando otro tipo de actividades, según ha constatado MILENIO.

Sin embargo, hasta esa consideración ha sido rechazada por algunos cubanos.  “Ser banal es una más entre las opciones de realización que una sociedad sana tiene para sus sujetos, y los individuos poseen todo el derecho a consumir, sin la interferencia del Estado, los productos culturales del nivel jerárquico que así deseen” escribió el poeta y ensayista Victor Fowler, en carta a  la oficial Unión de Escritores y Artistas de Cuba.