Gobierno y oposición comenzaron el diálogo en Venezuela

El presidente Maduro y su gobierno se sentaron cara a cara con la oposición venezolana, encabezada por su líder, Henrique Capriles, en presencia de una representación de tres cancilleres de Unasur ...
El líder opositor Henrique Capriles (i), en primer plano, escucha la intervención del presidente, Nicolás Maduro (c), en la mesa de diálogo
El líder opositor Henrique Capriles (i), en primer plano, escucha la intervención del presidente, Nicolás Maduro (c), en la mesa de diálogo (AFP)

Caracas

El gobierno chavista de Nicolás Maduro y la oposición venezolana, encabezados por sus irreconciliables lideres, se sentaron hoy cara a cara en un primer encuentro que intenta poner fin a dos meses de sangrientas protestas que dejaron 39 muertos. El presidente Nicolás Maduro, heredero político de  Hugo Chávez, recibió acompañado de su estado mayor al líder derechista Henrique Capriles en el palacio de Miraflores, sede del gobierno del país con las mayores reservas petroleras mundiales.

Este diálogo por la paz es posible "gracias al trabajo de acercamiento de la Unasur, del Vaticano y de la voluntad política manifiesta de los distintos sectores aquí representados" dijo Maduro, vestido con impecable traje oscuro, camisa blanca y corbata roja, al abrir la reunión pasadas las 20:10 hora local (00:40 hora GMT del viernes).

El encuentro, arrancado con forceps luego de arduas gestiones de los cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), tiene como "testigos de buena fe" a los cancilleres de Ecuador, Brasil y Colombia, además del nuncio apostólico, quien leyó un mensaje del Papa Francisco.

"Es indispensable --advirtió por su lado el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño desde el salón Ayacucho-- que con este inicio de los diálogos puedan terminar los hechos de violencia de estas últimas semanas y que se pueda avanzar en planes de mediano y largo plazo por el progreso de los venezolanos". Maduro había anticipado más temprano que el encuentro sería transmitido en cadena nacional de radio y televisión "para que lo vea todo Venezuela y no haya malentendidos". La transmisión en directo era un reclamo de los opositores.

El principal líder opositor, el dos veces derrotado candidato presidencial Henrique Capriles llegó a la reunión precedido por su promesa de declaraciones impactantes. "Le digo a nuestro pueblo: yo voy a defender la verdad (...) cuando nos toque hablar temblará en Miraflores porque le diremos al gobierno la verdad". Tanto oposición como gobierno han advertido que no acuden a entablar un diálogo, sino a un proceso para poner sus posturas en la mesa y reconocerse mutuamente.

"La oposición no quería sentarse a hablar (...) era importante sentar a la oposición y que la oposición regresara al camino democrático y constitucional", sostuvo hoy Maduro. El diputado Julio Borges, del partido Primero Justicia, uno de los mayores de la MUD y al que pertenece Capriles, advirtió de su lado que acuden conscientes de que "no hay ninguna confianza en el gobierno".

"No lo llamemos diálogo, lo que habrá es un debate", dijo Borges al subrayar que tampoco buscan "enfriar la calle" porque "ahora más que nunca se necesita la protesta pacífica y constitucional para crear la presión para que se logre un cambio radical y democrático". Las protestas iniciaron el 4 de febrero por estudiantes de San Cristóbal (oeste) en contra de la inseguridad y, a la par de que se multiplicaron en el país, se sumaron demandas contra la crisis económica, la represión policial y la detención de estudiantes y dirigentes opositores.

Las manifestaciones degeneraron en algunos hechos de violencia que han dejado 39 muertos y unos 600 heridos, un centenar de denuncias de abusos policiales y más de 100 detenidos, entre ellos dos alcaldes destituidos y el líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, del ala radical de la MUD. López, junto con María Corina Machado, diputada opositora destituida de su escaño al calor de las protestas, fue promotor de "la salida", estrategia que planteaba forzar con manifestaciones la renuncia de Maduro y que fue tachada por el mandatario de "golpe de Estado en desarrollo".

En la agenda, el gobierno propone planes de pacificación del país y de desarrollo económico, mientras que la oposición pone el acento en una ley de amnistía para los detenidos y procesados, y el desarme de los denominados "colectivos", civiles armados señalados de vínculos con el chavismo. Pero Maduro salió al paso de estas demandas el martes con la advertencia de que "aquí va haber justicia, no va haber impunidad", además de lanzarse en una apasionada defensa de los colectivos.

En declaraciones a la AFP, el politólogo John Magdaleno se mostró poco optimista sobre la perspectiva de este diálogo, al que la oposición acude porque representa una oportunidad "para plantear algunos temas a debate público" mientras que Maduro accede por presiones internacionales resultado de la "imagen negativa" de su gobierno" en el mundo.

"Hay sobradas razones para ser escépticos respecto de los avances que puedan producirse, habrá que ver cómo se desarrollan las conversaciones y sobre todo examinar con detalle la pre-agenda para iniciar las conversaciones", dijo. El martes, el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, expresó su apoyo "a los esfuerzos de mediación" de la Unasur mientras que el miércoles su subsecretaria adjunta, Roberta Jacobson, subrayó la importancia de "una presencia externa para un diálogo real".