Gobierno griego no consigue nada en su gira europea

Mientras el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, mostró claramente su "desacuerdo" con su par griego Varoufakis, que regresó a Atenas sin resultados ante la grave crisis económica, ...

Atenas-Berlín

El nuevo gobierno de Grecia se vio arrinconado ayer tras la decisión del Banco Central Europeo (BCE) de no aceptar sus bonos de deuda como garantía para concederle créditos, mientras que el gobierno de Alemania pidió a Atenas que respete sus compromisos y retome las negociaciones con la troika de acreedores.

La noche del miércoles el BCE anunció su decisión de poner fin, a partir del 11 de febrero, a un régimen especial según el cual los bonos griegos podían ser empleados en operaciones monetarias pese a que no cumplían con los requisitos mínimos de seguridad de cobro.

En tanto en Atenas, donde miles de simpatizantes salieron a las calles para darle su apoyo, el nuevo primer ministro Alexis Tsipras dijo que la austeridad no es una norma fundacional de la Unión Europea (UE) y dio seguridades a los griegos de que cumplirá sus promesas.

“Pondremos punto final al capítulo de la troika y a su política” de ahorro, dijo Tsipras en un discurso ante el nuevo Parlamento, por primera de mayoría izquierdista, emitido en televisión.

“Grecia ya no obedecerá órdenes, sino que tendrá voz propia y fuerza negociadora”, dijo señalando que en solo en una semana su gobierno ha logrado cambiar la agenda de conversaciones en Europa.

Grecia cumplirá las normas y aspira a tener un presupuesto equilibrado, pero “la austeridad sin fin” tendrá un límite, dijo el líder de la coalición Syriza, que dio garantías a los griegos de sus ahorros.

El BCE fundamentó la decisión alegando que “en la actualidad no es posible prever la conclusión exitosa de la supervisión” del programa de reformas y ahorro de la economía griega. A partir del 11 de febrero los bancos helenos podrán conseguir liquidez a través del Banco de Grecia en el marco de la llamada Emergency Liquidity Assistance, que otorga créditos de urgencia pero a un costo mayor.

El movimiento del BCE llega tras una gira europea en la que el izquierdista Alexis Tsipras buscó apoyo a sus planes económicos. También su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, visitó esta semana varias capitales europeas, recalando ayer en Berlín, donde se reunió con su par alemán, Wolfgang Schäuble.

“Estuvimos de acuerdo en que no estamos de acuerdo”, afirmó Schäuble, que transmitió sin medias tintas el “escepticismo” de Berlín ante “algunas de las medidas anunciadas por el nuevo gobierno griego”. “Creemos que no van necesariamente en la dirección correcta”, añadió.

Pero el poderoso titular de las finanzas alemanas defendió la búsqueda de acuerdos con Atenas y reconoció una vez más los esfuerzos del pueblo griego en la crisis.

“En Alemania siempre fuimos conscientes del difícil camino que tuvo que recorrer el pueblo griego. Pero también hay que decir que las causas de ese camino estuvieron en Grecia, no en Europa y desde luego no en Alemania. En eso estuvimos de acuerdo”, apuntó Schäuble.

También  instó a Grecia a cumplir sus compromisos. “La fiabilidad es la condición previa para la confianza”, advirtió, y pidió a Atenas  retomar las negociaciones con la troika, compuesta por el BCE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea. Además, recomendó al gobierno de Tsipras ampliar la base impositiva para que los más ricos contribuyan más.

:CLAVES

“SIN CHANTAJES”

Un vocero del gobierno griego dijo ayer que Atenas “no quiere chantajear a nadie”, pero que “tampoco será chantajeada”, tras el rechazo europeo a sus bonos de deuda como garantía de créditos.

A fin de mes concluye el programa de apoyo de la Unión Europea a Grecia , tras lo cual las arcas del Estado y de sus bancos podrían vaciarse.

La incertidumbre  obligó a tres de los cuatro mayores bancos griegos a solicitar financiamientos de emergencia. En dos meses huyeron del país 20,000 millones de euros de ahorradores.