Gobierno argentino compara pacto opositor con el que apoyó a De La Rúa

Aníbal Fernández, jefe de Gabinete, afirmó que el pacto de la socialdemócrata Unión Cívica Radical con Propuesta Republicana (PRO) de Mauricio Macri y la Coalición Cívica solo representan a la ...
El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri (c), en la apertura de las sesiones ordinarias de la legislatura local
El alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri (c), en la apertura de las sesiones ordinarias de la legislatura local (EFE)

Buenos Aires

El gobierno argentino criticó hoy el pacto electoral formado por partidos opositores que a su juicio solo representan a la "espantosa derecha" y carecen de "contenido político" y lo comparó con el que llevó a Fernando de la Rúa al poder en 1999.

El jefe de gabinete, Aníbal Fernández, se refirió hoy a la decisión de la convención nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) de integrar un mismo acuerdo electoral con Propuesta Republicana (PRO) y la Coalición Cívica de cara a las elecciones presidenciales del próximo octubre.

El pacto es una alianza "con objetivo electoral y sin contenido político" entre quienes representan a la "derecha espantosa" del país, subrayó a la entrada de la casa de Gobierno.

"La historia vuelve a repetirse con una nueva alianza con objetivo electoral que ya no tiene contenido político", sostuvo Fernández, al comparar el nuevo acuerdo con el frente conformado por la UCR y el Frepaso que en 1999 llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia. Para Fernández, se trata "de un experimento entre conservadores, neoliberales y con pocas luces, que van a poner 160 años de construcción en riesgo".

"Pensar que Sanz o Carrió, porque a Macri lo doy por descontado, pueden ser los que piensen la política en grande pone una fuerte cuota de preocupación. Se trata de un gesto para ver si pueden hacerse del gobierno, pero las diferencias entre ellos son fenomenales", sostuvo el jefe de gabinete argentino.

El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, había dicho el domingo que "cuando se unen en contra de las cosas, nunca salen a favor" y que la "mayoría del pueblo argentino no quiere volver para atrás", dijo Scioli, precandidato del oficialismo en las primarias.

"Los acuerdos entre dirigentes oportunistas siempre son decepcionantes para la militancia y perjudiciales para el pueblo", apuntó el minustro de Transporte, Florencio Randazzo, también precandidato a presidente del oficialismo, en su cuenta de Twitter.

Las elecciones presidenciales en Argentina se realizarán el próximo 25 de octubre, con los candidatos que surjan de las primarias del 9 de agosto, en las que los partidos deben obtener al menos el 1.5 % de los votos para presentarse a las generales.

Apoyo de UCR a Macri

El congreso de la opositora Unión Cívica Radical (UCR, socialdemócrata) aprobó el domingo sumarse a la alianza de derecha del presidenciable alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, para enfrentar a las fuerzas de la presidenta Cristina Kirchner en las elecciones generales del 25 de octubre.

La decisión fue adoptada en la madrugada en la ciudad de Gualeguaychú (centro-este) por 186 votos contra 130 en la Convención Nacional del radicalismo, la segunda fuerza legislativa y política de Argentina detrás del gobernante peronismo.

"El PRO (Propuesta Republicana, de Macri) y la Coalición Cívica (CC, de la diputada centroderechista Elisa Carrió) son los dos partidos con más competitividad electoral dentro de los que hemos combatido al kirchnerismo durante doce años", dijo el senador Ernesto Sanz (58 años), líder de la UCR y precandidato presidencial, al justificar la alianza, en un discurso transmitido por televisión.

Macri y Sanz competirán entre sí en las primarias del 9 de agosto y el más más votado de la coalición PRO-UCR-CC será el candidato a presidente que enfrente al kirchnerismo (peronismo de centroizquierda), que gobierna el país desde hace 12 años.

Kirchner, de 62 años, cumple en diciembre su segundo y último mandato sin posibilidad de reelección. Aún no designó un delfín y tampoco dijo cuál será su postura en las primarias nacionales y obligatorias, en las que vota el padrón total de casi 30 millones de electores.

Alfonsín hijo, derrotado

En el congreso de los radicales resultó derrotado el diputado Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido Raúl Alfonsín, ex presidente que gobernó la transición democrática entre 1983-89 tras el final de la dictadura (1976-1983).

"Sanz se dedicó a destruir lo que habíamos construido todos los radicales en el Frente Amplio Unen", dijo Alfonsín, quien proponía mantener a la UCR dentro del FAUNEN con el Partido Socialista y otras fuerzas de centroizquierda. Sanz es un senador por la provincia de Mendoza (oeste), un rico distrito agrícola, industrial, turístico y petrolero.

Otro perdedor en la votación fue el diputado Julio Cobos, quien proponía una primaria más amplia que incluya no sólo a Macri sino a otro presidenciable opositor, el centroderechista Sergio Massa, un ex jefe de gabinete de Kirchner. Tras el congreso, Cobos anunció a la prensa su renuncia a ser precandidato presidencial.

Macri lidera las encuestas de intención de voto para las presidenciales, con 27.9% de preferencias, delante del gobernador de la mayor provincia argentina, la de Buenos Aires (centro-este), Daniel Scioli, aliado de Kirchner, con 23.6%, y de Massa, con 18.8% según la consultora Management & Fit (M&F).

La crisis de 2001

Entre las principales propuestas del macrismo figuran eliminar los impuestos a las exportaciones agrícolas, una histórica demanda de las patronales del campo, y pagar el 100% de la deuda, incluso a los llamados "fondos buitres" que litigan contra Argentina en Nueva York, a fin de reincorporar al país al sistema financiero internacional.

Los economistas del macrismo proponen volver a tomar deuda para financiar al Estado, que deberá bajar el gasto público, reducir las plantillas de empleados, privatizar y eliminar el esquema de subsidios a las tarifas instalado por el kirchnerismo.

El radicalismo, un tradicional partido fundado en el siglo XIX, gobernó también entre 1999 y 2001, bajo la presidencia del conservador Fernando de la Rúa. El gobierno de De la Rúa cayó en diciembre de 2001 en medio de una ola de protestas callejeras, manifestaciones violentas y cacerolazos contra su ministro de Economía, Domingo Cavallo, en el marco de la peor crisis económica en un siglo.

El colapso de las finanzas tras el aliento a las importaciones, privatizaciones y tipo de cambio fijo (convertibilidad) dañó tanto la imagen de la UCR que no volvió a tener un candidato presidencial competitivo. Sin embargo, conserva poder electoral en las provincias, regiones y comunas de todo el país.