Gobierno pide a FARC compromiso “categórico” con víctimas

Mientras en La Habana el jefe negociador del gobierno reclamaba a la guerrilla asumir sus responsabilidades, en Colombia eran detenidos tres militares por espionaje a los negociadores de paz.
Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental en las negociaciones de La Habana, en el Palacio de Convenciones
Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental en las negociaciones de La Habana, en el Palacio de Convenciones (AFP)

La Habana/Bogotá

El jefe de la delegación del gobierno en las conversaciones de paz de La Habana, Humberto de la Calle, pidió hoy a las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que asuman de manera “más categórica” sus responsabilidades con las víctimas del conflicto armado en el país suramericano.

“Debe ser un pronunciamiento claro, sin excusas”, dijo De la Calle,  al concluir otro ciclo de diálogos con los representantes de las guerrillas, que por su parte reclamaron la condición de víctimas para “los presos políticos” a fin de que revelen “las violaciones sistemáticas de su derechos”.

En pronunciamientos por separado, tanto De la Calle como el negociador principal de las FARC, Iván Márquez, dejaron entrever las diferencias que tienen en cuanto a cómo resarcir a las más de seis millones de víctimas que han dejado en Colombia 50 años de confrontación armada.

En ese sentido, De la Calle dijo que “no cabe la menor duda que el reconocimiento de responsabilidad, incluyendo por supuesto la responsabilidad del Estado, es la base de cualquier respuesta” a las víctimas.

El negociador se pronunció en tales términos luego de recibir –al igual que los delegados de las FARC-  a un tercer grupo de víctimas que viajaron a Cuba para exponer sus vivencias.

En este contexto,  Iván Márquez, volvió a pedir al gobierno colombiano  la adopción “de inmediato” de los términos de un armisticio y advirtió que las guerrillas no se desarmarán sin “garantías de seguridad”.

Márquez preguntó si  “vale la pena que sigamos matándonos”, luego de que los negociadores de las dos partes han alcanzado ya tres acuerdos parciales de paz y  se encuentran, dijo “en el preludio de los acuerdos decisivos”,.

El negociador de las FARC retomó así un llamamiento similar hecho por las tres delegaciones de víctimas del ejército, la policía, las guerrillas de izquierda y paramilitares de derecha, que han viajado a la capital cubana. “Es hora de evitar más victimizaciones”, proclamó.

Hasta el momento, sin embargo, Santos ha rechazado cualquier alto al fuego bilateral por considerar que ello podría beneficiar a las FARC, derivando en su retirada de la mesa de diálogos.

Márquez instó igualmente al gobierno “a iniciar desde ahora las transformaciones institucionales establecidas en los acuerdos parciales” y a modo de ejemplo se refirió al desarme de las FARC para transformarse en organización política.

“Este asunto no puede abordarse sin relacionarlo con el tema de las garantías de seguridad, así como no se podrá abordar el tópico de la reincorporación a la vida civil (…) dejando a un lado el esclarecimiento del paramilitarismo y la seguridad para”  los guerrilleros que entreguen sus armas, dijo.

Las dos partes han firmado acuerdos parciales para la modernización y democratización del campo colombiano, en cuanto contexto legal en que las FARC se incorporarían a la vida civil, y acerca de la producción y tráfico de drogas ilícitas. Ninguno, sin embargo, entrará en vigor hasta que se firme el acuerdo general de paz.

Márquez consideró además  que “nadie puede imaginar la aplicación del concepto dejación de armas sin preguntarse qué uso se le dará a las armas de la contraparte y nadie puede concebir a antiguos combatientes de las FARC en un escenario político de franca lid y competencia abierta, mientras que sus compañeros de lucha permanecen tras las rejas”.

Igualmente alertó que las guerrillas no se desarmarán “sin que su lucha haya aportado de manera sustancial a la superación y solución de los factores que generaron el conflicto”, hace más de medio siglo con el saldo de 200 mil muertos.

Mientras gobierno y guerrilla siguen negociando en La Habana, en Colombia tres militares colombianos fueron detenidos por supuestamente haber participado en una célula de escuchas ilegales del Ejército, que espió a negociadores del gobierno y la guerrilla FARC que participan en los diálogos de paz en Cuba, informó la Fiscalía.

"Acaban de ser capturados tres militares vinculados al caso (de la fachada de inteligencia militar) Andrómeda", dijo la Fiscalía. "Los tres detenidos (dos cabos del Ejército y un agente de la Dirección Nacional de Inteligencia) permanecen" en la sede de la Fiscalía en Bogotá, detalló el ente judicial.

La fachada de inteligencia militar "Andrómeda", desde donde se espiaron las comunicaciones de los negociadores de paz, fue desmantelada en febrero pasado en el primero de varios escándalos de espionaje que han afectado en los últimos meses a los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC.

Tras ese caso, en mayo fue detenido el hacker Andrés Sepúlveda, señalado de interceptar correos del propio Santos antes de su reelección en junio y de miembros de la guerrilla para perjudicar el proceso de paz.

Sepúlveda trabajaba para la campaña del candidato presidencial opositor Óscar Iván Zuluaga, apadrinado por el ex presidente Álvaro Uribe, actual senador y que encabeza la oposición a los diálogos con las FARC.

Este viernes por la noche, en una rueda de prensa posterior a la captura de los tres militares, el director del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, Julián Quintana, dijo que las nuevas capturas vienen a demostrar "la estrecha relación que tenían (los militares que actuaban en "Andrómeda") con el hacker Andrés Fernando Sepúlveda, con quien comercializaban datos".

"La sala de 'Andrómeda' cuando es descubierta sigue su actividad delictiva a través de la oficina de Andrés Sepúlveda, así que la relación es muy estrecha y su fin era espiar los diálogos de La Habana", explicó también Quintana, citado por la prensa local.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas) y el gobierno de Juan Manuel Santos adelantan desde noviembre de 2012 negociaciones de paz para poner fin a un conflicto armado que ha azotado al país por más de medio siglo y ha dejado unos 220 mil muertos y 5.3 millones de desplazados por la violencia.