Gobernador republicano de Ohio anuncia candidatura a Casa Blanca

John Kasich se presentó hoy como el décimosexto precandidato republicano a luchar por la presidencia en 2016 reclamando el voto del ciudadano medio, como los obreros o los carteros, a los que ...
John Kasich anuncia su candidatura a la nominación republicana a la presidencia en un acto en al  Ohio State University, en Columbus, Ohio
John Kasich anuncia su candidatura a la nominación republicana a la presidencia en un acto en al Ohio State University, en Columbus, Ohio (AP)

Washington

El gobernador de Ohio, el republicano John Kasich, anunció hoy oficialmente su intención de competir por la Casa Blanca y captar el voto del ciudadano medio, como los obreros o los carteros, como su padre, a los que llamó el "pegamento" que une a Estados Unidos.

"Estoy aquí para pedir sus oraciones, su apoyo y su esfuerzo porque he decidido competir por la Presidencia de los Estados Unidos", anunció Kasich, con el que la lista de aspirantes republicanos a la Casa Blanca ya suma 16 precandidatos.

Kasich realizó su anuncio en la Universidad de Ohio, donde en diciembre de 1970, con 18 años, escribió una carta de tres páginas para pedir una reunión en la Casa Blanca al presidente Richard Nixon, que accedió a reunirse con él en el Despacho Oval durante 20 minutos.

"Tengo el talento y la experiencia necesarias para realizar el trabajo más importante del mundo", aseguró Kasich, que con 24 años trabajó en la campaña de 1976 por la nominación republicana de Ronald Reagan (1981-1989) a la Casa Blanca, que finalmente ocupó el demócrata Jimmy Carter.

Anterior intento en 1999

Como Reagan, Kasich se postuló antes a la Presidencia del país, en 1999, cuando su escasa recaudación de fondos le dejó en seis meses fuera de la competición por la Casa Blanca, que acabó ocupando George W. Bush.

Las primeras palabras de Kasich fueron para sus dos hijas y su mujer, todas ellas vestidas de blanco sobre el escenario, que vibraba con los vítores del público y el agitar de pancartas azules y rojas en las que podía leerse "Kasich" y "for us" (por nosotros).

Al igual que su rival Jeb Bush en Florida, Kasich quiere que su estado sea una vitrina, y se presentas como el campeón de la ortodoxia presupuestaria (supresión del déficit, reducción de impuestos, etc.). Pero su mensaje se dirige a los votantes que se sitúan fuera de la base tradicional del Partido Republicano, es decir trabajadores informales y minorías.

"Muchas personas en Estados Unidos no están hoy seguras de que el sueño americano sea posible, que el sueño americano esté vivo", dijo, e hizo referencia a los trabajadores que no ganan los suficiente como pagarse los medicamentos. "Si uno forma parte de una minoría, como los afroestadunidenses, se preguntará no solo si el sistema no funciona, sino si funciona en contra suyo", afirmó John Kasich.

Su discurso giró en torno a los héroes anónimos, como su padre "John, el cartero", y que consideró "el pegamento" que mantiene unido al país y que permitirá recuperar el sueño americano, sobre el que, según dijo, muchos han perdido la esperanza.

"El sueño americano es crucial para el futuro de nuestro país pero hay gente que piensa que no es posible o que ni siquiera está vivo. Y lo entiendo. Antes eras pequeño, lograbas un trabajo para toda tu vida y tenías asistencia sanitaria y el dinero para la jubilación", relató.

"Pero hoy, puedes ser un hombre o mujer de 51 años. Alguien puede entrar a tu oficina y decirte que ya no te necesitan. ¿Te imaginas a esa madre o a ese padre en su camino a casa con el auto, preguntándose cómo podré mantener a mi familia? ¿Alguien puede ayudarme?", evocó.

Opuesto a injusticias sociales

Con estas referencias, se presentó como un opositor a las injusticias sociales, a las drogas -que según él acosan a los jóvenes- y a las inseguridades que aparecen cada día en el periódico, como el creciente poder del grupo yihadista Estado Islámico (EI).

Según relató, días antes de decidirse a presentarse como aspirante a la Casa Blanca, Kasich conversó con dos afroamericanos que le pidieron que luchara por la nominación republicana porque, aunque otros tienen más dinero, él goza de estadísticas para demostrar su trabajo como gobernador y congresista.

En el Congreso, donde estuvo casi diez años, ocupó la presidencia del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes y lideró los esfuerzos por equilibrar el presupuesto federal durante el mandato del presidente Bill Clinton, una acción que aprovechó para presentarse como un candidato conciliador capaz de trabajar con los demócratas.

Durante su discurso, plagado de elogios a los veteranos de guerra, como sus tíos Steve y George, el republicano destacó algunas de sus propuestas para la Presidencia, como bajar los impuestos y mejorar la inversión en presupuesto militar y seguridad nacional, para que EU "vuelva a asumir su papel como líder del mundo".

Presentado como moderado, el gobernador de Ohio cuenta con una gran popularidad en ese estado, considerado clave para la lucha por la Presidencia por el alto número de votos electorales (18) con los que cuenta y que son los que en definitiva deciden la elección. Ningún candidato ha conseguido hacerse con la Casa Blanca sin ganar en Ohio desde 1960, cuando ganó la Presidencia John F. Kennedy.

La lista de candidatos para las primarias republicanas cuenta ahora con no menos de cuatro senadores, cuatro gobernadores, un ex senador, una ex presidenta de empresa, un neurocirujano retirado y el magnate inmobiliario Donald Trump, quien pasó a encabezar los sondeos.

Kasich tendrá difícil hacerse un hueco en la competida carrera que, según las encuestas, lidera el controvertido Donald Trump, muy criticado por sus comentarios sobre los inmigrantes mexicanos y por haber puesto en duda los logros militares del respetado senador republicano John McCain.

El ex gobernador de Florida Jeb Bush, hijo y hermano de presidentes, y el gobernador de Wisconsin, Scott Walker, están también en los primeros puestos, según el promedio de encuestas que hace la web Real Clear Politics. Mucho más claro es el camino a la candidatura de los demócratas, donde la ex secretaria de Estado Hillary Clinton apenas tiene competencia de momento dentro del partido.