Ghani, designado presidente de Afganistán tras acuerdo con rival

El economista de 65 años, ex ministro de Finanzas entre 2002 y 2004, puso fin a tres meses de crisis política al firmar un pacto con Abdulá Abdulá, y garantiza el acuerdo de seguridad con EU.
Ashraf Ghani, durante una conferencia de prensa en su residencia de Kabul el pasado 25 de junio
Ashraf Ghani, durante una conferencia de prensa en su residencia de Kabul el pasado 25 de junio (AFP)

Kabul

Ashraf Ghani ha sido declarado hoy vencedor de la elección presidencial afgana tras firmar un acuerdo con su rival Abdulá Abdulá, que pone fin a tres meses de crisis y parálisis política. Ghani, economista de 65 años y ministro de Finanzas entre 2002 y 2004, sucederá a Hamid Karzai, quien dirige el país desde la intervención militar occidental contra los talibanes, a finales de 2001.

La salida de la crisis permitirá también el desbloqueo del acuerdo de seguridad (BSA, según sus siglas en inglés) con Estados Unidos, que tanto Ghani como Abdulá se comprometieron a firmar. Naciones Unidas y los aliados occidentales de Kabul, entre ellos Estados Unidos, acogieron con alivio el fin de la crisis política en Afganistán.

Para el jefe de la diplomacia estadunidense, John Kerry, este acuerdo "brinda una oportunidad enorme de progreso para Afganistán y de firmar dentro de una semana aproximadamente el BSA", que regulará la presencia de militares estadunidenses en el país a partir de 2014. Karzai se había negado a firmar dicho acuerdo.

Acusaciones de fraudes masivos en la segunda vuelta de las elecciones celebrada del 14 de junio sumergieron al país en una grave crisis política pues ambos candidatos reclamaban la victoria, paralizando al país en un año en que está prevista la conclusión de trece años de presencia militar internacional, liderada por Estados Unidos para luchar contra los talibanes.

En la breve ceremonia de firma del acuerdo para formar gobierno, que duró menos de diez minutos, Ghani abrazó brevemente a Abdulá, quien se convertirá en "jefe del ejecutivo", una especie de primer ministro. Ningún candidato habló en la ceremonia y todavía se desconoce cuándo se dirigirán a la nación o cuándo darán a conocer los integrantes del gobierno de unidad.

"La Comisión Electoral Independiente declara a Ashraf Ghani como presidente y este anuncio pone fin al proceso electoral", dijo el jefe de la comisión, Ahmad Yusaf Nuristani, a la prensa. "Durante esta elección, ambos bandos cometieron fraudes preocupantes", apuntó Nuristani, sin precisar cifras.

Ghani había logrado una clara ventaja con el 56.4% de los votos, pero hubo que proceder a un recuento de votos exigido por Abdulá bajo la supervisión de Naciones Unidas. "Espero que sus esfuerzos aportarán una paz duradera al país", aseguró Karzai, a quien la Constitución le impedía presentarse a un tercer mandato.

Desafíos del futuro gobierno

Según la Constitución afgana, el presidente que tiene amplios poderes por lo que la nueva estructura de gobierno se verá sometida rápidamente a examen ante el deterioro de la seguridad y de la economía. "Habrá dos poderes en el gobierno, que tendrán complicado trabajar juntos", predijo el domingo Sediq Mansoor Ansari, analista político y director de una ONG afgana.

Los dos campos deberán pasar página a estos últimos meses de tensión, que despertaron las rivalidades étnicas entre los tayikos del norte, que apoyan a Abdulá, y los pashtunes del sur, partidarios de Ghani. Este antagonismo alimentó la sangrienta guerra civil de los años 1990 y favoreció la llegada al poder de los talibanes en 1996.

En el marco de este acuerdo, los occidentales desean dejar sobre el terreno a partir de 2015 una fuerza de doce mil efectivos, en su mayoría estadunidenses y que dejarán definitivamente el país a finales de 2016, frente a los 41 mil actuales, para apoyar a las fuerzas afganas frente a los talibanes. El nuevo gobierno tendrá la delicada tarea de estabilizar y aportar seguridad al país, uno de los más pobres del mundo, y de reactivar la economía en momentos en que la ayuda internacional empieza a agotarse.

Asimismo, el ejecutivo podría relanzar el proyecto de negociación con los talibanes para poner fin al conflicto que en los primeros ocho meses del año dejó 2,300 civiles muertos, según la ONU.