Gestión de Bachelet logra 50% de apoyo

Según un sondeo, la presidenta de Chile es también con 63% la política mejor evaluada a los seis meses de iniciado su mandato, mientras anoche se aprobó la reforma al sistema electoral.
Michelle Bachelet (c), posando con lel grupo Los Jaivas hoy, antes de su concierto "Viaje Sinfónico" en su cincuenta aniversario
Michelle Bachelet (c), posando con lel grupo Los Jaivas hoy, antes de su concierto "Viaje Sinfónico" en su cincuenta aniversario (EFE)

Santiago de Chile

La gestión de la presidenta Michelle Bachelet, a casi seis meses de haber iniciado su mandato en Chile, tuvo una aprobación del 50% contra 29% de desaprobación, indicó un sondeo de la firma CEP difundido hoy. "Independientemente de su posición política, ¿Usted aprueba o desaprueba la forma como Michelle Bachelet está conduciendo el gobierno? Un 50% dijo que la aprueba mientras que un 29% la desaprueba", indicó la consulta del Centro de Estudios Públicos (CEP).

La socialista Michelle Bachelet inició su segundo mandato (el primero fue entre 2006 y 2010) el 11 de marzo pasado, tras haber ganado las elecciones realizadas en diciembre con un apoyo del 62.1% de los sufragios. En la primera presidencia de Bachelet, su gobierno logró 46% de apoyo, mientras que la desaprobación fue de 31%, según la encuesta CEP del mismo periodo del 2013.

En tanto, Bachelet lideró la lista de los políticos mejor evaluados con un 63%, mientras que, entre los más destacados, se encuentra la socialista Isabel Allende con un 45%, actual presidenta del senado e hija del difunto mandatario Salvador Allende (1970-1973).

Bachelet llegó a su segundo mandato con el compromiso de implementar una serie de reformas a nivel tributario, educativo y electoral, además de realizar cambios a la actual Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), quien asumió el gobierno al dar un golpe de Estado contra Salvador Allende.

En cuanto a la reforma tributaria, que pretende recaudar 8,300 millones de dólares anuales, un 34% de los consultados consideró que su implementación no empeorará su situación económica, mientras que el 29% opinó que la suya se agravará.

Sobre la reforma educativa, con la cual Bachelet busca implementar la gratuidad y mejorar la calidad de la educación escolar y universitaria con fondos recaudados de los impuestos, un 52% de los consultados dijo estar dispuesto a seguir pagando por la educación de sus hijos en colegios subvencionados, y un 30% prefiere que estudien en una escuela pública.

En tanto, un 38% dijo estar de acuerdo con que la educación universitaria sea gratuita para todos los estudiantes, mientras que un 57% sostuvo que la gratuidad sólo debe ir para personas de menos recursos. Por otro lado, un 56% de los encuestados manifestó que la mayoría de los recursos de la reforma tributaria deberían ser utilizados en mejorar el área de salud, para el 22% deberían ir a la educación y 11% al sector pensiones.

El sondeo de CEP, uno de los más respetados del país, se realizó entre el 1 de julio y el 4 de agosto entre 1,442 personas mayores de 18 años en 149 comunas con un 95% de confianza.

De otra parte, la Cámara de Diputados de Chile aprobó la noche del miércoles una reforma al sistema electoral binominal -herencia de la dictadura de Augusto Pinochet- por uno proporcional que mejora la representatividad, y que será votado ahora en el Senado.

Con la nueva ley, el Senado aumentará de 38 a 50 senadores, y la Cámara de Diputados de 120 a 155 integrantes, incremento que se financiará mediante una redistribución de los gastos actuales del Congreso, por lo que, según el gobierno, no supondrá gastos adicionales.

La norma pasará a ser discutida ahora en el Senado, donde todavía puede ser modificada, y el gobierno deberá buscar apoyos para aprobarla.

El proyecto recibió 86 votos a favor y 28 en contra para los artículos que requerían quórum de 68 diputados; y en el caso de los artículos que necesitaban una aprobación de las tres quintas partes de los legisladores (71 diputados), fueron ratificados por 88 votos a favor, 27 en contra y 2 abstenciones, informó la Cámara.

El sistema actual, por el que son elegidos dos parlamentarios en cada circunscripción, ha favorecido la formación de dos grandes bloques, excluido minorías políticas y frenado grandes cambios en los últimos veinte años por la necesidad de altos quórums para su aprobación.

"Llevábamos muchos años en que aquellos partidos que sacaban menos votos empataban la elección y teníamos un Congreso que no era representativo de la voluntad de la gente, que permitía que una minoría obtuviera un número de parlamentarios suficientes para vetar en el Parlamento cualquier cambio", señaló hoy a radio Cooperativa el presidente de la Cámara de Diputados, el demócratacristiano Aldo Cornejo.

La ley incluye una cuota de género de al menos 40% de mujeres en las listas parlamentarias abiertas de cada partido (tanto en primarias como en elecciones parlamentarias), e incentivos económicos tanto para las candidatas elegidas como para los partidos con mujeres parlamentarias electas.

Sobre el financiamiento de las campañas electorales, los aportes deberán ser públicos y no podrán ser realizados por personas extranjeras, a menos que estén habilitadas para votar en Chile. El proyecto es rechazado por la ultraderechista Unión Democrática Independiente (UDI), uno de los partidos que resultaría más perjudicado con la reforma según analistas, y que critica el aumento de costos que a su juicio representará el cambio de sistema.

Con el cambio del sistema electoral, Bachelet suma otro desafío en su programa de reformas profundas con el que pretende abrir un nuevo ciclo político, que incluye una reforma tributaria, otra educacional y una nueva Constitución elaborada en democracia.

"Después de 25 años, ¡qué gran noticia!", exclamó hoy Bachelet durante un acto en el municipio santiaguino de Peñalolén al conocer que la reforma fue aprobada. Con esta reforma, aseguró la jefa del Estado, "los intereses de la ciudadanía estarán ahora mejor representados en el Parlamento".

"Éste es un paso enorme, porque estamos avanzando hacia una mejor política, y esto no es algo abstracto, como dicen algunos", señaló. Bachelet destacó que la iniciativa fue aprobada no solo con los votos de los legisladores de la coalición oficialista Nueva Mayoría, sino con los de diputados independientes "y algunos que son de la oposición".

Sólo los diputados de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), partido que apoyó a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y que cuestionaba principalmente el mayor gasto que demandará el aumento del número de parlamentarios, otro de los aspectos de la reforma, votaron en contra.

El proyecto modifica el actual sistema binominal por uno proporcional moderado y establece una nueva distribución de las circunscripciones electorales, al aumentar de 120 a 155 el número de diputados, y de 38 a 50 el de los senadores. Los partidos minoritarios, como el Comunista, que hasta los comicios de 2013 se presentaba en solitario a las elecciones, se quejaban de que el sistema binominal les cerraba la puerta al Parlamento.

Ello se debía a que el sistema asignaba dos legisladores por circunscripción. Para conseguir ambos era necesario, al menos, el 66.6 % de los votos. Así las cosas, una lista con sólo un 33.3 % obtenía uno de los dos escaños en liza. De este modo, desde la recuperación de la democracia, en 1990, la derecha, con poco más de un tercio de los votos, tenía la mitad del Congreso, mientras que los partidos minoritarios quedaban marginados del Congreso.

"Chile ha dado el primer paso para destruir un sistema electoral construido entre cuatro paredes", declaró el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo. "Estamos contentos por este apoyo gigantesco a la reforma, porque el país necesita una democracia más participativa", enfatizó.

Entre los defensores del sistema binominal se encontraban hasta hace poco incluso personalidades de la Concertación, la coalición de centro izquierda que gobernó Chile de 1990 a 2010. Ellos, al igual que la mayor parte de la derecha, defendían que el sistema proporcionaba estabilidad al país al consolidar la existencia de dos grandes bloques políticos.

Pero con el paso del tiempo fue extendiéndose el rechazo a un modelo electoral que en la práctica excluía a formaciones políticas que sumadas representaban a una gran parte del electorado chileno.

Es por eso que la votación de este miércoles en la Cámara Baja contó con el respaldo de los parlamentarios de la Nueva Mayoría (centro e izquierda), Renovación Nacional y el Movimiento Amplitud (derecha) e independientes. "Estamos dando un paso clave para, de una vez por todas, contar con un sistema electoral que mejore la calidad de nuestra democracia y permita que el Parlamento sea la expresión fidedigna del sentir de los ciudadanos", enfatizó el ministro Peñailillo.

La UDI mantuvo hasta el final su rechazo al proyecto argumentando que el aumento en el número de parlamentarios tendrá un costo adicional de trece mil millones de pesos (unos 23 millones de dólares) para el erario público.

"Hoy la izquierda está de fiesta porque aumentará la cantidad de diputados, pero mientras ellos se abrazan los chilenos se preguntan en qué están los problemas reales del país, como la seguridad, la salud, el terrorismo y la delincuencia", declaró a los medios Ernesto Silva, presidente de la UDI.

Los defensores de la reforma, sin embargo, aseguran que el nuevo sistema electoral no le costará un peso a los chilenos, porque los recursos necesarios para su implementación procederán de reasignaciones del presupuesto para el funcionamiento del Parlamento.

El diputado comunista Guillermo Teillier, presidente de su partido, definió como "un sueño de muchos años" la aprobación de la normativa y pidió que en los siguientes trámites el proyecto sea "perfeccionado" para ampliar la representatividad "de los pueblos indígenas y los trabajadores".