Garzón denuncia una corrupción "sistémica" en España

El ex magistrado, mundialmente célebre por la detención de Pinochet en 1998 en Londres, presentó su nuevo libro "El Fango. Cuarenta años de corrupción en España".
Baltasar Garzón, durante la presentación en Madrid de su libro "El fango. Cuarenta años de corrupción en España"
Baltasar Garzón, durante la presentación en Madrid de su libro "El fango. Cuarenta años de corrupción en España" (AFP)

Madrid

España ha sufrido una corrupción "sistémica" desde la dictadura franquista hasta la actualidad, cuando una ciudadanía asfixiada por años de crisis se muestra cada vez más intransigente con estos casos, empujando así a un cambio, asegura el ex juez español Baltasar Garzón.

"En todas y cada una de las facetas de la vida pública y privada española ha habido casos que demuestran que el fenómeno de la corrupción ha penetrado, ha permeado transversalmente a cada una de las instituciones y no ha habido respuestas suficientes", lanzó vehemente hoy en Madrid.

Vestido con traje negro y corbata morada sobre camisa blanca, el pelo blanco impecablemente peinado hacia atrás y luciendo unas finas gafas sin montura, el ex magristrado, mundialmente célebre por la detención del dictador chileno Augusto Pinochet en 1998 en Londres, presentaba su nuevo libro "El Fango. Cuarenta años de corrupción en España".

A modo de enciclopedia de la corrupción o de crónica negra de la vida política, económica y social del país desde la dictadura franquista (1939-1975), el libro recorre en sus 500 páginas más de 60 casos basándose en investigaciones judiciales y sentencias, análisis de expertos y estudios de organizaciones internacionales y no gubernamentales.

Durante el franquismo, la posterior transición y la democracia, en la política nacional, regional o municipal, en la banca, la policía, la Iglesia, la Justicia, los medios de comunicación y hasta en la familia real, Garzón retraza cuatro décadas de corrupción.

Esta "es sistémica en España o lo ha sido, aunque en los últimos tiempos y como consecuencia de la crisis y el impacto de la misma en los ciudadanos (...) y de que se han conocido verdadera tropelías a nivel financiero, bancario, económico, de grandes fortunas (...) se ha iluminado una posibilidad de intransigencia y de indignación activa" frente a ella, explica.

Surgidos al fragor de la indignación popular en un país que vio multiplicarse estos escándalos mientras el desempleo crecía a niveles récord y se disparaba la pobreza infantil, pequeños partidos como el antiliberal Podemos o Ciudadanos, de centro-derecha, amenazan la hegemonía de las dos grandes formaciones, los socialistas del PSOE y los conservadores del PP, denunciando la corrupción.

"Todo estaba permitido"

Sin embargo, recuerda Garzón, este es un fenómeno muy reciente en un país que durante décadas la vivió con indiferencia o pesimismo resignado ante una "impunidad que arranca desde el franquismo (...) y hasta hace muy pocos años".

"La mecánica de que aquí no ocurre nada, de que tampoco es tan grave, de que al final de alguna u otra manera las sanciones son prácticamente inexistentes ha conducido a que todo estaba permitido y que realmente lo importante era que no te sorprendieran", asegura.

Denuncia también la obstaculización desde instancias oficiales para investigar numerosos casos, impulsados "con mucho esfuerzo" por "jueces, fiscales o policías, pero no institucionalmente porque podía afectar al propio partido que estaba en el poder" ya fuese el PSOE o el PP. Ambas formaciones se encuentran actualmente enzarzadas en gigantescas investigaciones por sobornos y malversación.

Figura controvertida que polariza a buena parte de la sociedad española entre partidarios y detractores, Garzón, de 59 años, investigó desde la década de 1980 casos muy delicados y mediáticos- de terrorismo, narcotráfico, corrupción o crímenes contra la humanidad- que le valieron el apodo de "juez estrella".

En febrero de 2012 fue condenado a 11 años de inhabilitación como magistrado en España por ordenar la escucha de conversaciones en prisión entre abogados y presuntos cabecillas de una trama de corrupción, denominada Gurtel, que desde 2009 implica a innumerables responsables del PP del jefe de gobierno Mariano Rajoy.

También fue juzgado por haber intentado investigar los crímenes del franquismo pese a una ley de Amnistía de 1977, proceso en el que fue finalmente absuelto. Ahora dirige un bufete de abogados en Madrid y defiende a clientes como Julian Assange, fundador de la web de filtraciones Wikileaks, que publicó miles de documentos secretos de Estados Unidos.

Fue asimismo asesor de la fiscalía de la Corte Penal Internacional, en la reforma de la justicia en Ecuador y en el proceso de paz en Colombia.