Funes acusa a "maras" salvadoreñas de no cumplir la tregua

El presidente de El Salvasdor denunció un reciente ataque a balazos de pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS-13) contra dos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y otros dos asesinatos.
El presidente salvadoreño, Mauricio Funes (i), hoy, durante el homenaje a María Julia Hernández
El presidente salvadoreño, Mauricio Funes (i), hoy, durante el homenaje a María Julia Hernández (EFE)

San Salvador

El presidente de El Salvador, Mauricio Funes, denunció hoy que las maras, las pandillas de delincuentes, "no están cumpliendo" con el compromiso de no atacar a policías y soldados, adoptado en el marco de una tregua que mantienen estos grupos desde hace año y medio. "El compromiso que habían adquirido los pandilleros de no atacar a policías y no atacar a miembros de la Fuerza Armada, efectivamente, se ve que no lo están cumpliendo", afirmó Funes en una improvisada rueda de prensa.

El mandatario se refirió a un ataque a balazos cometido por pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS-13) contra dos agentes del sistema de emergencia 911 de la Policía Nacional Civil (PNC), el miércoles en la ciudad de Cuscatancingo, 4 km al norte de San Salvador. A este hecho, en el que uno de los policías murió y el otro se recupera en un hospital de la capital, se suman dos asesinatos de pandilleros contra soldados la semana pasada en las afueras de la ciudad de San José Villanueva, 25 km al suroeste de San Salvador, según registros de la policía.

Espero que esto "no vaya en escalada", dijo Funes, aunque aseguró que estos delitos no impedirán el trabajo de seguridad pública en el país. El 9 de marzo de 2012 las dos principales pandillas de El Salvador: la MS-13 y el Barrio 18, pactaron una tregua a la que posteriormente se sumaron otras pandillas minoritarias. Desde entonces, los homicidios disminuyeron de 14 a 5 ó 6 por día, con lo cual el país dejó de figurar como el segundo más violento entre las naciones sin conflictos bélicos, después de Honduras.

En el marco de esa tregua, las pandillas se comprometieron a no atentar contra policías ni soldados como una muestra "de buena voluntad" de que desean concretar un acuerdo que pare la violencia pandillera en el país. En las cárceles de El Salvador, están recluidos un poco más de diez mil pandilleros, mientras que en barrios y calles permanecen libres unos 50 mil, según datos oficiales.

Funes dijo hoy también que el programa para la reparación de víctimas de violaciones de los derechos humanos durante la guerra civil (1980-1992) tiene como objetivo "honrar la memoria de las víctimas" y dar garantías de no repetición. El programa, cuyo decreto de creación entró en vigencia en octubre pasado, contempla la celebración de "actos de dignificación desde el ámbito cultural dirigidos a honrar la memoria de las víctimas y garantías para la no repetición de los hechos tan atroces" que sufrieron durante el conflicto armado interno, según explicó el mandatario.

Asimismo, insistió que la iniciativa se basa "en los estándares de reparación que establece el derecho internacional, y busca proveer medidas de rehabilitación en materia de salud y educación", así como el "acceso a programas de agricultura familiar". El mandatario hizo estas declaraciones durante el homenaje póstumo que se le rindió hoy en la Casa Presidencial a la defensora de derechos humanos María Julia Hernández, fallecida en 2007 de causas naturales.

Sin precisar cantidades, el mandatario añadió que también se incluyen indemnizaciones a las víctimas de la guerra civil, dentro de las posibilidades presupuestarias del Gobierno salvadoreño. Del mismo modo, exhortó a los otros órganos del Estado a "reflexionar y hacer lo que les corresponda dentro de sus ámbitos de competencia" en materia de reparación a las víctimas de la guerra.

El presidente recordó que desde el inicio de su mandato (2009-2014) adoptó "una serie de decisiones con el propósito de buscar una verdadera reconciliación de la sociedad salvadoreña". Entre esas decisiones mencionó pedir perdón en nombre del Estado por las "víctimas inocentes" del conflicto y por el asesinato en 1980 del arzobispo de San Salvador, monseñor Oscar Arnulfo Romero, así como homenajear póstumamente a los sacerdotes jesuitas asesinados en 1989.