Fuerzas iraquíes refuerzan cerco a Tikrit, seguras de victoria ante EI

Miles de soldados iraquíes intensifican el asedio a la ciudad, a la espera del asalto final contra unos pocos centenares de yihadistas del Estado Islámico.
Combatientes chiítas iraquíes lanzan proyectiles contra posiciones del Estado Islámico en el centro de Tikrit
Combatientes chiítas iraquíes lanzan proyectiles contra posiciones del Estado Islámico en el centro de Tikrit (AFP)

Albou Ajil

Miles de soldados iraquíes reforzaban hoy el asedio a Tikrit, a la espera del asalto final contra los pocos centenares de yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) que resisten en la ciudad.

Once días después del lanzamiento de la ofensiva, "estamos empezando a aplicar la segunda fase de nuestro plan", explicó el ministro de Defensa, Khaled Al Obeidi, quien se encontraba en la provincia de Saladino, cuya capital es Tikrit.

"El tiempo está de nuestro lado, tenemos la iniciativa", aunque "queremos limitar al máximo las pérdidas humanas", añadió. "Tikrit está rodeada" pero "no queremos precipitarnos", afirmó el general de policía Bahaa Al Azawi, interrogado por la AFP en Albu Ajil, una localidad cercana a la ciudad asediada.

Soldados, policías y miembros de las Unidades de Movilización Popular, una fuerza paramilitar compuesta principalmente por milicias chiitas, logró el miércoles entrar en Tikrit y retomar el control del barrio de Qadisiyah, en el norte de la ciudad.

El comandante de las Unidades Hadi Al Ameri aseguró que para los pocos centenares de yihadistas acorralados en el centro de la ciudad, no queda mucho que hacer. "Tienen dos opciones: rendirse o morir", advirtió.

Incertidumbre sobre los civiles

"No necesitamos atacar, porque un ataque podría dejar víctimas entre nuestras filas", añadió Ameri, cuya organización, Badr, es una de las más importantes milicias chiitas de Irak.

El avance de las fuerzas gubernamentales es, en efecto, complicado. La técnica habitual de los yihadistas consiste en esconder bombas y otros artefactos explosivos en las posiciones que van abandonando. "No nos enfrentamos a tropas de tierra, sino a un terreno minado y a francotiradores", resumió un alto mando.

Aunque por el momento no se conoce ningún balance de víctimas desde el inicio de la ofensiva de Tikrit, varias decenas de cuerpos son llevados casi cotidianamente a Bagdad y a la ciudad santa chiita de Nayaf. La incertidumbre sigue siendo, por otro lado, el número de civiles presentes en Tikriti y su situación humanitaria y de seguridad.

"El acceso a las zonas de combate está sometida a restricciones y hará falta tiempo para obtener información sobre eventuales abusos", explicó a la AFP Donatella Rovera, de Amnistía Internacional.

La colaboración chiita-sunita a prueba

La batalla de Tikrit se ha convertido en la ofensiva más ambiciosa lanzada por el gobierno iraquí para reconquistar las ciudades y territorios ocupados en el verano de 2014 por el EI, que ha proclamado un "califato" a caballo entre Siria e Irak.

Tikrit es mayoritariamente sunita y se trata del ex bastión del antiguo dictador Sadam Husein, cuyo partido Baaz colaboró con los yihadistas en la ofensiva de junio. Con el apoyo crucial del vecino Irán y de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, Bagdad ha logrado recuperar algunos de los territorios arrebatados por el EI.

Para los especialistas, esta batalla pone a prueba la colaboración entre las numerosas fuerzas combatientes y la capacidad de los grupos chiitas de evitar actos de venganza contra los sunitas. Obeidi, ministro sunita, declaró estar impresionado por el buen entendimiento sobre el terreno, lo cual "está enviando un mensaje muy positivo al pueblo iraquí".

Entretanto, en la vecina Siria, más de 50 soldados y rebeldes murieron en combates cerca de una colina estratégica de la provincia de Latakia (oeste), bastión del clan del presidente Bashar al Asad, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Los combatientes kurdos consiguieron detener una ofensiva lanzada el miércoles por el EI contra la ciudad kurda de Ras al Ain, en el norte de Siria, según esa ONG. Por su parte, Washington volvió a expresar su deseo de ver dimitir a Asad, celebrando, en el cuarto aniversario del inicio de la guerra civil, la valentía de los sirios que luchan contra la tiranía.

Lealtad de Boko Haram

Por otra parte, el EI aceptó el juramento de lealtad de los islamistas nigerianos de Boko Haram, según una grabación de audio presentada como un discurso del portavoz del EI, Abu Mohamed al Adnani, difundida hoy en las redes sociales.

"Os anunciamos la buena nueva de la expansión del califato a África Occidental porque el califa, que Dios lo preserve, aceptó la lealtad de nuestros hermanos del grupo sunita para la predicación y la yihad", el nombre en árabe de Boko Haram, que juró lealtad al EI a principios de este mes.