El kurdo Fuad Masum, nuevo presidente de Irak

La elección abre el camino a la formación de un nuevo gobierno, al que instó hoy el secretario general de la ONU, mientras un atentado suicida dejó 60 muertos.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el presidente del Kurdistán iraquí, Massud Barzani (d), hoy en Erbil
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el presidente del Kurdistán iraquí, Massud Barzani (d), hoy en Erbil (AFP)

Bagdad

El parlamento iraquí escogió el jueves al kurdo Fuad Masum como presidente de Irak, un paso importante para la formación de un nuevo gobierno en un país enfrentado a una ofensiva de insurgentes sunitas. La elección de Masum tiene lugar el mismo día en que un ataque suicida dejó 60 personas muertas al norte de Bagdad, donde en un barrio céntrico un doble atentado dejó trece fallecidos más.

La primera tarea del nuevo presidente será escoger un primer ministro, quien deberá sacar al país de su mayor crisis desde hace años. Los insurgentes sunitas encabezados por los yihadistas del Estado Islámico (EI) controlan desde junio amplios sectores del país. El presidente del parlamento, Salim al Juburi, anunció que Masum consiguió 211 votos contra los 17 obtenidos por su rival en la segunda vuelta, Husein al Musawi.

Según una regla no escrita, el puesto de jefe de estado iraquí, esencialmente protocolario, corresponde a un kurdo; la presidencia del parlamento, a un sunita; y el cargo del jefe de gobierno recae en un chiita. Masum, un veterano de la política iraquí nacido en 1938, sucederá en la presidencia del país a Jalal Talabani, de 80 años, quien regresó la semana pasada a Irak tras 18 meses de hospitalización en Alemania.

El futuro primer ministro deberá salir de las filas de la coalición del actual jefe de gobierno, Nuri al Maliki, quien venció las elecciones legislativas de abril pero sin una clara mayoría. Maliki, en el poder desde 2006, busca un tercer mandato, si bien los sunitas y los kurdos le acusan de discriminar a las minorías, de monopolizar el poder y de corrupción.

En este contexto, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, acudió hoy a Bagdad para instar a un gobierno de unión en Irak, que "se enfrenta a una amenaza existencial". Después de reunirse en Bagdad con Maliki, Ban conversó con el gran ayatolá Ali al Sistani, la autoridad chiita más importante del país, en la ciudad santa de Nayaf antes de viajar a Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán.

En una rueda de prensa junto a Al Maliki, Ban -que también se entrevistó con Masum- subrayó que es necesario que los líderes iraquíes trabajen "mano a mano" porque la solución al conflicto es "política y no militar". El máximo responsable de la ONU, que llegó hoy a Bagdad en una visita oficial no anunciada en medio de su gira por Oriente Medio, pidió también a Bagdad y Erbil superar sus diferencias, causadas por las intenciones independentistas de los kurdos.

Viajó a Erbil, la capital del Kurdistán, donde condenó las muertes -incluidas las de personal de la ONU- por el ataque israelí contra una escuela administrada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) en la franja de Gaza. También se reunió en la ciudad santa de Nayaf, al sur de Bagdad, con el ayatolá Ali al Sistani, máxima autoridad chiita del país, con el que coincidió en pedir contención y evitar los discursos "sectarios y étnicos".

En cuanto a la ofensiva insurgente, Ban expresó el "total apoyo" de la ONU al Gobierno y al pueblo iraquí y condenó "enérgicamente las acciones del Estado Islámico (EI) contra las minorías", que han tenido que huir de sus hogares. El EI, una escisión de Al Qaeda, declaró a finales de junio un "califato islámico" en los territorios que ha pasado a controlar en Siria e Irak.

Estados Unidos felicitó al nuevo presidente iraquí, a quien pidió que forme un "gobierno solidario" para combatir a los insurgentes sunitas en el norte del país. La comunidad internacional instó en varias ocasiones a los políticos a dejar de pelearse y a formar un gobierno de unidad para hacer frente a los avances del EI.

Este grupo yihadista ordenó en una fatua que todas las mujeres de edades comprendidas entre los once y los 46 años en Irak sean sometidas a la ablación, una práctica que no es habitual en el país, según la ONU. En el terreno, al menos 60 personas, en su mayoría prisioneros, murieron al norte de Bagdad, durante un asalto de insurgentes contra un convoy que los escoltaba desde la prisión de Taji, a 25 kilómetros al norte de la capital, según un responsable del ministerio de Interior.

Fuentes médicas indicaron que 54 prisioneros figuraban entre las víctimas. Un doble atentado con coche bomba dejó también al menos trece personas muertas en el centro de Bagdad, indicaron fuentes policiales y sanitarias. Para hacer frente a los avances del EI, que declaró un "califato" a caballo entre los territorios bajo su control en Irak y en Siria, Bagdad pidió ayuda internacional.

El ministro de Defensa, Sadun al Dulaimi, se encontraba hoy en Moscú para abordar una cooperación militar entre los dos países. En paralelo, el general estadunidense Lloyd Austin estaba en Bagdad. Rusia empezó a entregar helicópteros y aviones de combate a Irak, según la agencia rusa Interfax.

Además de las 600 mil personas desplazadas, el avance de los insurgentes ha afectado a la economía del país. Irak exportó 2.4 millones de barriles de petróleo por día en junio, anunció el ministerio de Petróleo, que había calculado unos 3,4 mbd por día para este período.